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¿Urgente o importante?

urgente o importanteA pesar de que sabemos que es importante la manera de GESTIONAR NUESTRO TIEMPO para lograr lo que deseamos o necesitamos, a menudo lo malgastamos en tareas poco o nada productivas. Nos dejamos llevar por una especie de piloto automático, dejando que las circunstancias del momento dirijan nuestra vida, en lugar de dirigirla nosotros de forma consciente en pos de unos objetivos valiosos para nuestro bienestar.

Pues bien, la gestión eficaz de nuestro tiempo pasa, entre otras cosas, por diferenciar lo urgente de lo importante.

Pero, ¿QUÉ ES LO URGENTE Y QUÉ ES LO IMPORTANTE? 

Podríamos definir lo urgente (o lo que “nos parece” urgente) como:

-          Lo que sentimos que nos apremia, sea por presión del entorno, sea por presión interna nuestra.

-          Lo que tiene, o parece tener, una fecha límite para su realización.

-          Lo que prioriza el resultado inmediato aunque parcial, el bienestar  a corto plazo aunque sea de naturaleza efímera, el alivio puntual de algo que nos agobia versus soluciones más globales a largo plazo, que requieren más esfuerzo, más previsión y más tiempo para alcanzar un resultado visible pero también mucho más estable y duradero.

-          Lo que parece prioritario en un momento dado pero que, si nos paramos a pensar, no lo es tanto.

De todas maneras, pienso que tal vez la palabra “urgente” se presta a cierta confusión,  ya que normalmente lo urgente lo asociamos también a lo importante. ¿Sería mejor utilizar otro vocablo? Creo que valdría la pena considerar esa cuestión.

Bien, entonces lo importante lo podríamos definir como:

-          Aquello que, hacerlo o no hacerlo, tendrá consecuencias significativas en nuestra vida, independientemente de lo que subjetivamente sintamos en el momento presente. Por ejemplo, puedo sentir que no es importante cuidar mi salud porque ahora mismo me encuentro bien, ignorando las consecuencias que puedan tener a la larga ciertos malos hábitos como fumar, no hacer ejercicio físico, comer mal, etc.

Y  ¿cómo diferenciar lo urgente de lo importante? En pocas palabras, diría que lo urgente se mide por el grado de apremio que sentimos en la realización de la tarea. Y lo importante, por las consecuencias que tendrá en nuestra vida hacerlo o no hacerlo.

EJEMPLOS:

-          Para alguien que acaba de romper con su pareja con mucho dolor, será (o vivirá como) urgente superar el malestar emocional que siente. Pero, si por ejemplo tiende a quedarse atrapado/a en relaciones tóxicas o poco adecuadas para él/ella, sería importante que hiciera un trabajo psicológico profundo para no recaer en situaciones parecidas en el futuro.

-          Alguien que esté sufriendo un ataque de pánico, vivirá como urgente rebajar la ansiedad y sentirse seguro. Pero, además de atender a esa crisis puntual, sería importante para él o ella, hacer un trabajo terapéutico que le permita superar de forma definitiva su trastorno de ansiedad.

-          Para un alcohólico/a será (o vivirá como) urgente beber para sentirse bien. Pero, lo importante sería superar su adicción.

-          Para alguien preocupado por complacer a los demás, será urgente no defraudar a tal o cual persona en una situación puntual. Pero, lo importante sería que aprendiera a ser más asertivo.

-          Para un estudiante que tiene exámenes a la vista, lo urgente será estudiar para aprobar esos exámenes. Pero, si por ejemplo tiende a dejarlo todo para el último momento, lo importante para él/ ella sería aprender a no procastinar y a gestionar mejor su tiempo.

-          Para un camarero con el bar lleno de clientes,  será urgente atender a sus demandas. Pero, si tiende a sentirse desbordado por su trabajo, lo importante podría ser que pidiera ayuda, buscara otro empleo o aprendiera a organizarse mejor.

OTRAS CUESTIONES a tener en cuenta:

-          Lo importante no excluye necesariamente lo urgente, es decir, una tarea puede ser urgente e importante a la vez. O puede no ser ni una cosa ni la otra.

-          Tal vez, no podamos dejar de atender ciertas tareas “urgentes”, pero podemos dedicarles en algunos casos menos tiempo o energía

-          Un problema que suele producirse es que, una vez solucionado lo urgente, dejamos de lado lo importante (que cuesta más esfuerzo y que tiene resultados más a largo plazo) con lo cual repetimos ciclos crónicos de bienestar / malestar a lo largo del tiempo. Es decir, si algo nos resulta difícil, intentamos primero poner un “parche” y si el parche funciona, ya nos olvidamos de todo lo demás… hasta la siguiente vez en que se repite el mismo conflicto, y así sucesivamente.

-          La gestión eficaz del tiempo no debe confundirse con “hacer mucho” o “producir mucho” sino en ser capaces de dirigir nuestros esfuerzos hacia objetivos valiosos para nosotros.

PARA SABER MÁS

-       . Los siete hábitos de la gente altamente efectiva (Stephen Covey)

-       . Primero lo primero (Stephen Covey)

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos online, psicólogos Maresme