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Posts en: Trastornos Psicologicos

Antídotos contra la depresión

Antídotos depresión

He aquí algunas sugerencias que pueden funcionar como antídotos a la depresión:

  • No duermas más de 7-8 horas. Aunque te despiertes cansado o con pocas ganas de empezar el día, levántate y haz cualquier cosa.
  • Actúa, muévete, haz cosas. Realiza actividades que antes de la depresión te proporcionaban placer y satisfacción. La acción es un potente antidepresivo. Seguir Leyendo

Creencias irracionales en el TOC

TOC

En las personas que sufren de TOC (trastorno obsesivo compulsivo) se suelen encontrar una serie de creencias irracionales caracterizadas por:

  • Una sobreestimación de la amenaza o catastrofismo, que les lleva a exagerar la probabilidad o gravedad de algunos errores o sucesos desafortunados que “teóricamente” se podrían haber producido. Por ejemplo, haber dejado la puerta de la casa abierta, no haber cerrado la llave del gas, contagiarse del SIDA, etc, A partir de la pregunta: “¿Y si…?”, su imaginación se dispara y se puebla de horrores”.
  • Atribución de importancia excesiva al poder de los pensamientos. Tienden a creer que por el mero hecho de pensar algo, es muy probable que ese pensamiento se transforme en acción sin control de la mente. Por ejemplo, después de ver por la tele que un piloto suicida ha estrellado su avión con todos los pasajeros dentro (suceso que realmente ocurrió hace unos años, como recordarán), creer que ellos también podrían hacer algo parecido (tirarse al metro, etc.) sólo con pensarlo, llevados por un impulso que no podrían controlar. Olvidan que todos tenemos fantasías y pensamientos “indeseables” o “no deseados” en algún momento sin que esto implique que vayamos a convertirlos en actos de forma incontrolada, como si la mente fuera un coche sin frenos. De forma similar, también pueden creer que por el hecho de pensar algo “malo” o que va en contra de sus valores, se convierten automáticamente en seres humanos despreciables, olvidando que “malo” solamente es aquél que comete malas acciones: el que sólo las piensa alguna vez es simplemente un ser humano (imperfecto, como todos). Seguir Leyendo

“Dicen que no tengo nada”, una reflexión sobre la hipocondría

Hipocondria 2Un 75 % de las personas sanas padecen molestias físicas. Y de éstas, sólo un 5 % tienen alguna enfermedad que, sólo en el 10 % (de este 5 %) es grave:

Contrariamente a lo que se cree, la salud no equivale al “silencio” total de los órganos, a la ausencia de cualquier tipo de molestia o alteración física. Nuestro cuerpo realiza funciones complejas que pueden producir sensaciones molestas o dolores, algunos más evidentes, otros más sutiles.

Además, en el 25 % de los casos estas molestias se deben a causas psicológicas como la ansiedad, la depresión, el estrés, etc. En estos casos, hablamos de somatización, es decir, a la manifestación de problemas psicológicos y emocionales a través de síntomas físicos. Prácticamente cualquier trastorno psicológico puede somatizarse. Mente y cuerpo están estrechamente vinculados. Seguir Leyendo


¿Mujeres que piensan demasiado?

pensar demasiado 2

Según comenta Susan Nolan-Hoeksema en su libro “Mujeres que piensan demasiado”, hay una tendencia epidémica, sobre todo entre las mujeres, a pensar demasiado. Les damos vueltas y más vueltas a nuestros pensamientos y sentimientos negativos, “amasándolos como si fueran masa de pan”. Nos formulamos preguntas que generan más preguntas, dudas que generan más dudas, etc. Y en ese estado, distorsionamos fácilmente la realidad.

Complica todavía más la cosa el hecho de que cuando estamos tristes y con un estado de ánimo bajo, nuestro cerebro atrae fácilmente otros pensamientos tristes y oscuros, con lo que nos quedamos atrapados en un círculo de infelicidad del que nos cuesta luego salir.

Contrariamente a lo que nos podría parecer, pensar “demasiado” en algo que nos preocupa disminuye nuestra capacidad para encontrar buenas soluciones a los problemas, aparte de que nos puede generar trastornos emocionales y perjudicar nuestras relaciones personales.

Otros datos interesantes que aporta la autora son:

-      Cuando estamos en un estado de ánimo negativo, activamos y fortalecemos toda una red neuronal de pensamientos y recuerdos negativos. De manera que cuanto más vueltas les demos a los pensamientos negativos, más fuerza tendrán estos.

-      Pensar demasiado es una “enfermedad” más propia de las personas jóvenes y de mediana edad debido a que, en nuestra cultura, a diferencia de  las generaciones anteriores¨  1) hay muchas opciones pero pocos valores sólidos a los que aferrarse,    2) nos creemos con derecho a tenerlo todo, nos cuesta aceptar que la vida tiene muchas limitaciones y, cuando no se cumplen nuestras expectativas, nos sentimos muy frustrados y desorientados y tendemos a culparnos a nosotros mismos o a culpar a los demás de esos “fracasos”, no nos paramos a pensar que quizá eso es lo normal en la vida,    3) tenemos una necesidad compulsiva de encontrar soluciones rápidas a todo; no queremos esperar, no aceptamos que algunas cosas requieren su tiempo y acaso mucho esfuerzo también,     4) nos miramos demasiado el ombligo, tendemos a analizar demasiado.

Y como estrategias para afrontar esa tendencia, tendríamos entre otras:

-      Comprender que el pensamiento excesivo no es nuestro amigo, no nos ayuda a estar mejor o a resolver mejor nuestros problemas.

-      Buscarnos ocupaciones o distracciones constructivas

-      Delimitar a un horario concreto para preocuparnos y, el resto del tiempo, intentar desviar nuestra mente de esos pensamientos.

-      Escribir nuestras preocupaciones para tomar distancia de las mismas y verlas con más objetividad.

-      Delegar nuestras preocupaciones en un poder superior, llámese Dios para los creyentes o cualquier otra forma para los no creyentes.

-      Fomentar relaciones personales de calidad, y apoyarnos en ellas, en los momentos difíciles.

-      Dejar de compararnos con los demás y procurar lleva una vida coherente con nuestros propios valores.

-      Utilizar técnicas de resolución de problemas

-      Hacer algo, cualquier cosa por pequeña que sea para avanzar en algún sentido, que nos permita cortar ese círculo vicioso de pensamiento tóxico.

-      Identificar las voces de otras personas que, tal vez, nos están diciendo sin que seamos demasiado conscientes lo que deberíamos hacer, pensar o sentir (la tiranía de los “deberías”) y procurar actuar de acuerdo con nuestros propios valores y no con los ajenos.

-      Potenciar nuestro crecimiento personal en general: terapia, libros de autoayuda, meditación, etc.

Josep Planas -psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


Sugerencias para combatir el insomnio

dormir bienSi eres de las personas a las que, con frecuencia, les cuesta dormir debido al estrés, etc. he aquí unas sencillas sugerencias que te pueden ayudar a dormir mejor:

  • Sé regular en tus horarios. Procura acostarte todos los días a la misma hora. Y levántate también a la misma hora, independientemente de cuánto hayas dormido: lo recuperarás seguramente al día siguiente. Los fines de semana o festivos, no varíes tampoco mucho esta pauta. Y, en lo posible, sigue el ciclo natural de día/ noche.

Evita dormir durante el día. No duermas la siesta o, en todo caso, no más de 15 ó 30 minutos.

  • Procura “desconectar” antes de acostarte:  a) realiza actividades de desaceleración para tranquilizar la mente en las horas previas a irte a dormir. En ese sentido, algunas rutinas como un ratito de lectura o algún ejercicio sencillo de relajación pueden ayudar,      b) evita, en lo posible, todo tipo de estímulos que puedan activarte demasiado, como por ejemplo discusiones, películas o lecturas que te alteren, ejercicio físico demasiado intenso, pensar en problemas, etc.
  • Evita estimulantes y cenas copiosas:   a) no consumas bebidas que contengan cafeína u otros excitantes, modera la ingesta de alcohol  (si tomas), etc. desde primeras horas de la tarde,     b) cena al menos dos horas antes de acostarte y de forma moderada.
  • Cuida el espacio físico dónde duermes:  a) reserva la cama como un lugar para dormir únicamente, para evitar condicionar el dormitorio a la vigilia y a la actividad. Habitúate a ver la TV, comer, leer, etc. en otra habitación,      b) mantén, en lo posible, el dormitorio en unas condiciones que faciliten el sueño:  temperatura adecuada,  cama cómoda, ausencia de ruidos, ordenado, etc. En caso de ruidos molestos que no puedan evitarse, considera la opción de utilizar tapones para los oídos.
  • Evita  mirar el reloj durante la noche:  no consultes la hora si te despiertas, y si te cuesta hacerlo, mantén el reloj lejos de tu alcance.
  • No intentes “obligar” a tu cuerpo a dormir. El sueño es una actividad espontánea que no se puede controlar voluntariamente. Y procura evitar pensamientos alarmistas: el que alguna noche no consigas dormir o duermas muy poco no implica que al día siguiente no puedas realizar tus actividades con normalidad, ni tampoco que a partir de entonces vayas a tener problemas de insomnio. Todos tenemos, de vez en cuando, un mal día que puede repercutir en la calidad del sueño pero si no le damos mayor importancia, no va a originar ningún problema serio.
  • En caso de acostarte y no quedarte dormido/a en los primeros veinte minutos, puedes intentar à   a) visualizar alguna escena relajante (por ejemplo, te podrías imaginar tumbado al sol en una playa paradisíaca) y piensa que no pasa nada si no te quedas dormido, simplemente disfruta de la relajación,      b) dejar la mente en blanco, en actitud como de “meditación”,      c) recordar los buenos momentos del día o de la semana,     d) levantarte y realizar alguna tarea monótona que te induzca al sueño, pero… nada de, por ejemplo, conectarte a Internet u otras actividades que más que inducirte al sueño te mantendrían en estado de vigilia.
  • Intenta hacer ejercicio físico moderado de manera regular, pero evita hacerlo de forma vigorosa unas dos horas antes de acostarte.
  • Alguna medicación suave también te podría ayudar temporalmente (por ejemplo del tipo que venden en las farmacias sin receta médica) pero si el insomnio persiste, es preferible que consultes a un psicólogo para tratar los problemas de fondo que te provocan ansiedad. Puedes pedir información a psicólogos barcelona a través del siguiente formulario de contacto.

Josep Planas, psicólogos barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


Sugerencias para combatir la depresión

DepresiónSi sufres o crees que puedes estar sufriendo una depresión o te encuentras con un bajón anímico importante, aquí tienes una serie de recomendaciones desde “psicólogos Barcelona” que pueden serte útiles:

  • Procura no permanecer en la cama más allá de tu horario habitual, independientemente de que hayas dormido bien o mal, no tengas ganas de levantarte, etc.
  • Actúa, muévete, haz cosas. Haz ejercicio físico. Realiza actividades en la naturaleza. Apúntate a charlas interesantes, aprende cosas nuevas… Recupera actividades que antes de la depresión te proporcionaban placer y satisfacción. Procura estimular tanto tu cerebro como tu cuerpo. La acción es el antidepresivo más poderoso.
  • Cuida tu aspecto físico. Te sentirás mejor si lo haces.
  • Aliméntate de forma sana.
  • Mímate un poco, haz cosas “especiales” para ti mismo/a, permítete pequeños caprichos.
  • Haz nuevos amigos. Apúntate a actividades de ocio, talleres, etc. Recupera amistades de las que te hayas distanciado. Ábrete a los demás y al mundo, no te quedes aislado en casa. Deje que entre aire fresco en tu vida.
  • Haz cosas que te hagan sentir útil y evita centrarte demasiado en ti mismo/a y tus preocupaciones. Puedes hacer actividades de voluntariado, escribir un blog, apuntarte a un grupo o movimiento social, aprender cosas nuevas y un sinfín de cosas más.
  • Presta atención a tu “diálogo interior”, a lo que te dices a ti mismo/a, la forma en que te hablas. Intenta ser positivo/a y aceptarte como eres. Sé amable contigo mismo/a. Evita dramatizar y autocompadecerte. Recuerda que “más vale encender una vela que maldecir la oscuridad” (proverbio chino)
  • Evita cavilar, rumiar el “por qué” de las cosas, darle vueltas a tus problemas obsesivamente. En lugar de eso, intentar ver “qué” te deprime,  y “cómo” puedes salir de esa tristeza/ desesperanza. Haz una lista de todos los problemas y preocupaciones que te quitan energía y mira “cómo” los puedes afrontar poco a poco.
  • Acepta que las cosas no son como “deberían” ser, acepta la imperfección tuya, de los demás y del mundo. Esfuérzate por cambiar las cosas que puedas, pero renuncia a amargarte por todo aquello que escapa a tu control.
  • Comenta tus problemas con los demás, pero sin exagerar ni llegar al victimismo. Evita hablar sólo de ti e interésate también por los otros, déjales un espacio para que ellos también puedan expresar sus inquietudes, sus anhelos… Si no lo haces, al final se apartarán de ti.

Y, sobre todo, no actúes en base a si te sientes motivado/a o no para hacer algo, si estás alegre o triste, animado o desanimado, cansado/a o lleno/a de energía. Haz un esfuerzo para salir de las garras de la depresión, plántale cara, haz cada día alguna cosa, algún movimiento para sentirte mejor. Y si no te ves capaz, busca ayuda profesional. Hoy en día, hay muchos tratamientos, la terapia cognitivo-conductual está entre los más validados empíricamente, que te pueden ayudar. Si quieres, puedes pedirme información

Josep Planas –psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


Qué es la depresión y cómo se puede tratar

psicologosbarcelona-depresiónLa depresión es una enfermedad que, según la OMS, afecta a más de 350 millones de personas en el mundo, al doble de mujeres que de hombres. Si bien  es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y genéticos, suele estar asociada a pérdidas significativas no asimiladas (por ejemplo, muerte de un ser querido, ruptura sentimental, enfermedad, pérdida del puesto de trabajo, etc.), conflictos interpersonales no resueltos (por ejemplo, disputas o desavenencias que generan mucho malestar), falta de adaptación a transiciones vitales importantes (por ejemplo, maternidad, cambio de trabajo, jubilación, etc.) o carencias en las relaciones interpersonales (por ejemplo, sentirse solo o poco querido)

Aunque en la actualidad es posible superar la depresión mediante una psicoterapia adecuada (y, en casos más complejos, con la ayuda adicional de fármacos) se calcula que más de la mitad de los afectados no reciben ningún tratamiento, al tener una depresión.

Los síntomas de depresión más comunes son:

  • Cambios en el estado de ánimo:    a) Tristeza permanente y ganas de llorar aunque también puede manifestarse con irritabilidad o culpa persistentes,   b) Sensación de vacío y/o de estar como anestesiado,     c) Disminución y pérdida de interés por actividades y personas.
  • Cambios corporales:   a) Experiencia subjetiva de fatiga y pérdida de energía: las actividades cotidianas se realizan con mayor lentitud y, normalmente, requieren de un gran esfuerzo,     b) Insomnio o, por el contrario, necesidad de dormir más de lo habitual (hipersomnia),      c) Pérdida de apetito o, por el contrario, aumento desmesurado del hambre que puede dar lugar a atracones compulsivos,    d) D¡sminución del deseo sexual.
  • Cambios en la forma de pensar:  Pensamientos  recurrentes de culpa, inutilidad, fracaso, etc. que conducen a una autocrítica destructiva y una sensación de desamparo y desesperanza que, en algunos casos, puede traducirse incluso en deseos de morir. Muchas personas deprimidas creen que son totalmente ineptos para la vida, que los demás no les quieren y que tarde o temprano acabarán abandonándolos, que siempre están haciendo daño a los demás, que nada les saldrá nunca bien en la vida, etc. Al estar deprimido, se suele prestar mucha más atención a los aspectos desagradables de la realidad (magnificándolos) y se ignoran los agradables. La sensación de agotamiento físico y fatiga que acompaña a la depresión hace más fácil, además, que se terminen creyendo ese tipo de pensamientos sin cuestionarlos.
  • Cambios en la forma de actuar. La falta de vitalidad y la sensación de fatiga crónica, acompañada de los pensamientos negativos mencionados, la tristeza recurrente, etc. suele llevar a un abandono o reducción importante de las actividades de la persona: tareas cotidianas de casa o trabajo, relaciones interpersonales y tiempo dedicado al ocio. Con ello, se produce una especie de círculo vicioso que conduce a potenciar la depresión: cuántas menos cosas hace y cuánto más se aísla la persona, menos gratificaciones obtiene del medio, más inútil se siente, y más negativo lo ve todo.

A veces, la depresión viene acompañada o precedida de otros trastornos, siendo los más habituales: ansiedad generalizada, crisis de pánico, agorafobia, fobia social, obsesiones (TOC), fibromialgia u otros dolores físicos varios, adicciones, bulimia nerviosa, etc.

Cuando hay una depresión menos intensa pero más prolongada en el tiempo, hablamos de distimia. Si aparece tras un cambio importante de la vida (divorcio, maternidad, muerte de un ser querido, ruptura afectiva, etc.) al que cuesta adaptarse, lo llamamos trastorno de adaptación de tipo depresivo: es un tipo de depresión que suele desaparecer gradualmente a medida que nos vamos adaptando a la nueva situación, si bien en algunos casos puede desembocar en una auténtica depresión. Si alterna con episodios o fases de euforia patológica, hablamos de trastorno bipolar, en fase depresiva.

La depresión no debe confundirse con trastornos pasajeros del estado de ánimo debidos a situaciones normales de la vida cotidiana: pequeños contratiempos o frustraciones que nos afectan a todos.

Antes de entrar en la depresión propiamente dicha, la persona afectada suele pasar por un período de tiempo sintiéndose mal: tristeza, culpa, ansiedad, vergüenza o irritabilidad son las sensaciones de malestar más frecuentes. Estos síntomas vienen a ser como la señal de alarma de que algo no está yendo bien en la vida de uno y se generan para que reaccionemos.

Las terapias para una depresión que se han mostrado más eficaces en su tratamiento son las cognitivo-conductuales y la psicoterapia interpersonal. Como hemos dicho, a veces es necesaria la ayuda de fármacos pero, en mi opinión, no es recomendable utilizarlos como único tratamiento: para más información ver “¿Pastillas o psicoterapia?”

Si crees que podrías padecer depresión, o tienes algún familiar cercano que padezca depresión, puedes ponerte en contacto con mi consulta de psicólogos Barcelona/ psicólogos online / psicólogos Vilassar de Mar a través del formulario de contacto


Superar la vergüenza y la ansiedad social

vergüenza y ansiedad socialÉste es un ejercicio especialmente indicado para personas tímidas o poco asertivas, pero igualmente válido para cualquiera que quiera superar sus inhibiciones y sentimientos de vergüenza inapropiados o exagerados:

  • Haz una lista de cosas que, en la interacción con otras personas, te resultaría incómodo o muy incómodo hacer y que normalmente evitas (y que si no evitaras, sería bueno para ti). Por ejemplo: mirar a los ojos a otra persona cuando le hablas,  Seguir Leyendo

Manejar el malestar emocional


malestar emocional
Podemos sentir diversas emociones, algunas agradables
como la alegría, la sensación de felicidad, bienestar o calma internos, etc. y otras desagradables como ansiedad, depresión, culpa, vergüenza, rabia, tristeza, etc.

Todas ellas, incluso las que no nos gustan y consideramos “negativas”, cumplen una función importante si son adecuadas al contexto. Por ejemplo, sentir rabia ante una injusticia nos ayuda a poner límites y protegernos; sentir culpa o vergüenza cuando hemos actuado mal, a rectificar y corregir nuestros errores. Por tanto, solamente debemos intentar librarnos de ellas cuando no cumplen una función útil, es decir, cuando no son apropiadas al contexto bien por sus características o por la intensidad (desproporcionada) con que las sentimos. Seguir Leyendo


¿Por qué le doy tantas vueltas a las cosas?

vueltas a las cosasHablamos de “rumiación” (comernos el coco o rayarnos, en lenguaje coloquial) para referirnos al proceso de darle vueltas, una y otra vez, a algo que nos preocupa en una especie de mónologo repetitivo que no podemos parar y que no nos conduce a la solución del problema sino más bien a sentimientos de indefensión, culpa, ansiedad, etc. Es como estar atrapados en un laberinto: por más que nos movemos de un lado a otro, no encontramos la salida y cada vez nos sentimos más frustrados y angustiados. Da la sensación de que estamos haciendo algo, de que nos estamos esforzando por solucionar o por entender un problema pero, en realidad, estamos dando vueltas en círculo.

Ejemplo: “Creo que he metido la pata con Enrique, no tenía que haberle dicho lo que le he dicho… Pero, claro, ahora ya está ¿qué puedo hacer?… Ay, Dios mío!, ¿qué pensará de mí?… No puede ser que haya metido tanto la pata… Es que soy idiota… ¿Se habrá enfadado conmigo?… Seguro que sí, claro, pero ya no puedo hacer nada… Tal vez si le dijera X, pero no, ¿para qué?… Entonces, ¿qué hago?… Pero, ¿por qué le habré dicho eso?… Ahora, él también a veces me ha dicho cada cosa… Sí, pero ¿y qué?, esto no cambia nada… No lo soporto, todo el día dándole vueltas y vueltas a las cosas… pero ¿qué puedo hacer si soy así? Etc. etc.”

Observamos lo siguiente:  1) nos centramos mucho en el problema en lugar de focalizarnos en la solución,    2) insistimos mucho en los “¿por qué?” y en la búsqueda de culpas y culpables, tendemos a juzgar en lugar de comprender,,     3) nos movemos en círculo, entre un mar de dudas y vacilaciones, ora pensamos esto ora pensamos lo contrario,      4) tendemos a dramatizar y a quedarnos en un rol pasivo, de indefensión, nos cuesta ver la realidad de forma objetiva.

Si te sientes identificado/a con ese conflicto, si tú también tiendes a “machacarte” con cavilaciones estériles que no te llevan a ninguna parte y a darle mil vueltas a las cosas de forma obsesiva, te aconsejo que pruebes algunas de las siguientes opciones:

-          Cambia los “¿por qué?” por “¿qué puedo hacer?” Y si crees que no puedes hacer nada en un tema concreto que te preocupa, mira si puedes aprender algo de la situación e intenta aceptar los hechos de la mejor forma posible, dándote cuenta de que no puedes controlarlo todo ni evitar equivocarte algunas veces.

-          Si tus inquietudes se refieren a hechos que podrían suceder en un futuro, pero que todavía no han sucedido, pregúntate: “qué sería lo peor que podría pasar?, y si pasara, ¿serían tan terrible?; ¿qué probabilidad hay de que ocurra?; ¿cuántas veces en el pasado me he preocupado por cosas parecidas? Y, ¿cuántas veces ha ocurrido lo que más temía?

-          Pregúntate: “¿estoy magnificando los hechos?, ¿estoy presuponiendo cosas que tal vez no sean del todo ciertas?, ¿qué puedo estar distorsionando o exagerando?, ¿podría sacar conclusiones diferentes de las que estoy sacando?”, etc.

-          Comparte tus preocupaciones con los demás, sobre todo con personas en las que confíes y crees que te podrían ayudar a ver las cosas desde otros ángulos, y… presta atención a lo que te dicen.

-          Cede el paso a la acción: haz algo, lo que sea (no autodestructivo ni agresivo, claro), para cambiar de escenario, para salir de tu monólogo. Por ejemplo:

. Si has pensado en varias opciones a lo que te preocupa, pero no te decides por ninguna, pon en práctica una de ellas, cualquiera, por pequeña que sea y aunque no estés muy convencido/a de los resultados. Hacer algo siempre moviliza algo, y de eso se trata, de no quedarse paralizado, de aportar aire fresco, de no quedarse “intoxicado” por el propio pensamiento.

. Haz ejercicio físico o, al menos, mueve tu cuerpo de alguna manera. Puedes salir a correr, ir al gimnasio, hacer estiramientos, dar un paseo, hacer una excursión a la montaña, etc.

. Búscate alguna distracción. Escucha música, ve al cine, tómate un té, lee un libro, planea alguna actividad para este fin de semana, ponte a bailar, dibuja, pinta, escribe un diario, llama a alguien, etc.

. Intenta buscar tareas que te absorban, que te saquen de tus cavilaciones.

. Haz algo diferente, algo que aporte ilusión y frescura a tu vida. Por ejemplo, apúntate a un taller de escritura o a un curso de baile, ponte a cultivar un huerto ecológico o… lo que sea que siempre has deseado hacer y nunca te has atrevido o nunca te lo has permitido.

 Y si esto te ocurre con frecuencia, o has probado ya muchas estrategias sin resultado, te aconsejo que busques ayuda profesional: probablemente se trate de un trastorno de ansiead que puedes superar con las herramientas adecuadas. Si lo deseas, puedes contactar conmigo en mi consulta de psicólogos Barcelona – psicólogos Vilassar de Mar – psicólogos online a través del siguiente formulario y te informaré de tipos de tratamiento, precios, etc.

 


Agorafobia y ataques de pánico: qué son y cómo se superan

canstockphoto0631584Decimos que una persona tiene agorafobia cuando teme (y tiende a evitar, a menos que vaya acompañada) salir de casa, ir a lugares públicos muy concurridos como calles, supermercados o centros comerciales, quedarse solo, etc. Ese miedo está relacionado con el temor a perder el control sobre las propias reacciones y a sufrir un ataque de pánico.

Esas crisis de angustia o ataques de pánico implican períodos cortos de ansiedad intensa que alcanzan su punto culminante a los 10 minutos aproximadamente (para luego ir descendiendo progresivamente de forma espontánea) y que pueden abarcar: sensación de asfixia, mareo o desmayo, náuseas, taquicardias, dolor torácico, sudoraciones, temblores, entumecimiento u hormigueo, miedo a morir o a volverse loco, a perder el control, etc. Aparte de eso, algunas personas piensan que pueden hacer el ridículo en público, marearse, caerse y quizás lastimarse o despertarse inconscientes en un hospital o, incluso, que la sensación de pérdida de control sea permanente.

Es frecuente que las personas que sufren estas crisis por primera vez, no entiendan lo que les sucede y teman tener alguna enfermedad grave o, incluso, piensen que se pueden morir durante alguno de estos ataques. A menudo, acuden a los servicios de urgencias donde, después de descartar otras patologías como problemas cardíacos o respiratorios, les suelen recetar tranquilizantes y, en algunos casos, les sugieren seguir un tratamiento psicológico.

El origen de la agorafobia se suele situar en un episodio más o menos “traumático” o bien en períodos de estrés y tensión prolongados que, desencadenaron una crisis de ansiedad (con algunos de los síntomas mencionados) que no se comprendió bien y que, a partir de entonces, provoca un fuerte temor a que se pueda repetir, con la consiguiente evitación de aquello que se crea que podría volver a desencadenarlo, es decir, de lugares o estímulos relacionados con esa sensación de miedo original.

De alguna manera, la persona queda condicionada a esa situación de miedo. a esa primera crisis de ansiedad. Y las posteriores evitaciones de lugares y estímulos asociados, no hace sino agravar el problema: el miedo se extiende a más situaciones, se hace más “resistente”, la persona se siente cada vez más vulnerable, cada vez teme más cosas, cada vez son menos los lugares y situaciones en que se siente segura (le suele preocupar especialmente estar lejos de casa o sola).

A corto plazo, el/la afectado/a se siente mejor evitando lo que le provoca ansiedad; a medio y largo plazo el trastorno se agrava y tiende a cronificarse. Llegados a este punto, si no busca ayuda, se instala en ella la desesperanza, se siente en un callejón sin salida, depende demasiado de personas cercanas a ella para salir de casa, etc. Las personas próximas tienden, o bien a protegerla demasiado, o bien a enfadarse con ella por no hacer frente al problema con más “valentía”, o ambas cosas a la vez. Nada de eso ayuda a la persona agorafóbica, por supuesto.

La agorafobia afecta a 6 personas de cada 1.000, y es más frecuente en mujeres que en hombres. No está relacionada con ninguna enfermedad mental grave ni con ninguna enfermedad física.

Si te identificas con estos síntomas u otros parecidos, desde mi consulta de psicólogos Barcelona o psicólogos Vilassar de Mar te puedo ayudar a superarlo mediante una serie de estrategias cognitivo-conductuales encaminadas a una mejor comprensión del trastorno, a un aumento de la confianza en ti mismo/a y a un afrontamiento progresivo y guiado de los temores que limitan tu vida y tu libertad. La única condición para el éxito es que estés dispuesto/a a implicarte activamente en el proceso, y que seas perseverante y no tires la toalla en los momentos más duros. No importa la cantidad de tiempo, tal vez años, que lleves con este problema: se puede superar.

El mayor enemigo está, no en la gravedad del problema, sino en el desánimo, en la actitud derrotista que a veces está tan enquistada en la persona que ya se ha acostumbrado a llevar una vida recluida, limitada, de “ir tirando”, dependiente de las personas de su entorno, que tal vez lo ha intentado (por su cuenta) demasiadas veces sin éxito y que ya empieza el tratamiento sin mucha convicción y lo abandona ante las primeras dificultades.

Finalmente, quiero resaltar que la medicación en estos casos en mi opinión solamente puede actuar como un paliativo y, aunque se puede pasar por períodos mejores y peores, con toda probabilidad, si no va acompañada de psicoterapia no resolverá el problema de forma definitiva.

Josep Planas –psicólogo Barcelona, psicólogos Maresme, psicólogos online


Psicólogo Barcelona comenta: ¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

TLPEl trastorno límite o borderline de la personalidad ( TLP) se caracteriza por:

-          Autoimagen variable e inestable que, generalmente, se basa en cómo creen que son percibidos por los demás en un momento dado: si la imagen que el otro les refleja es positiva, sube su autoestima y lo contrario si la perciben negativa, lo cual les lleva a frecuentes cambios de humor y sentimientos contradictorios acerca de sí mismos y los demás.

-          Patrón de relaciones interpersonales intensas e inestables caracterizado por la alternancia entre  extremos de idealización y devaluación del otro/a. En el fondo de todo esto subyace un conflicto entre la necesidad desesperada del otro, y el temor a acercarse demasiado y depender en exceso o/y ser dañados/as emocionalmente. Se sienten decepcionados del otro con mucha facilidad y, a menudo, intentan conseguir atención de forma inapropiada: con explosiones de ira, chantajeando, etc. lo cual genera un malestar importante en los demás y provoca que se alejen.

-          Variabilidad del estado de ánimo, con períodos de abatimiento, momentos de euforia y frecuentes episodios de irritabilidad, comportamientos autodestructivos (puede haber intentos de suicidio), etc.

-          Impulsividad en al menos dos áreas potencialmente dañinas para sí mismos. Por ejemplo, atracones de comida, abuso de sustancias, comportamiento sexual de riesgo, gastos incontrolados, conducción temeraria, hacerse cortes o lesiones, empezar una nueva relación sin apenas conocer a la persona, etc. Es como si buscaran sentir a cualquier precio.

-          Alternancia entre suspicacia/ desconfianza hacia los demás (que, en algunos casos, puede rozar la paranoia) y una extrema ingenuidad en otros.

-          Frecuentes sentimientos de vacío, de no ser queridos, de no encajar, de no encontrar su lugar en el mundo, etc.

-          Un cierto tipo de “pensamiento mágico” que puede hacerles sentir que una determinada persona, cosa o conducta, en un momento determinado, podría hacer desaparecer sus problemas de forma instantánea o hacerles sentir felices y seguros. Puede ser, por ejemplo, alguien con quien les parece “conectar” muy bien en un determinado momento, tener un animal de compañía, la compra de un vestido nuevo, un cambio de look, etc. Se pueden entusiasmar al principio para, luego, perder interés rápidamente o, incluso, sentir que les deprime más.

-          Temor a ser arrastrados por sus emociones en un momento dado y perder el control.

El resultado de todo ello es un caos mental, una montaña rusa emocional en donde la persona parece pensar de una forma, sentir de otra y comportarse de otra diferente.

Las personas afectadas por ese trastorno (que suele iniciarse al principio de la edad adulta) suelen tener dificultades para saber quiénes son, dar coherencia a sus vidas y plantearse objetivos. Sus afectos son muy intensos y parecen estar casi siempre en estado de crisis. La palabras clave que les definen son inestabilidad e impulsividad

Si quieres más información o pedir ayuda para ti o alguien cercano a ti afectado por ese trastorno, puedes contactarme a través de los formularios de registro  de psicólogos Barcelona o psicólogos Vilassar de Mar.


¿Por qué soy hipocondríaco?

hipocondríaEn la génesis y mantenimiento del temor hipocondríaco y/o las sensaciones físicas corporales experimentadas, suelen jugar un papel los siguientes factores:

-       Una tendencia a observar y amplificar las sensaciones internas del cuerpo, una sensibilidad especial para captar pequeños matices o señales.

-        Haber sufrido diversas enfermedades, o haberlas visto en alguien cercano. O haber estado en contacto con personas, preferentemente padres, excesivamente preocupados por la salud. De todas formas, esto puede dejar una huella o predisposición pero para que se dé un episodio hipocondriaco es necesario que se dé antes un suceso desencadenante: noticias de enfermedad (epidemias, casos graves presenciados en alguien cercano, etc. por ejemplo el SIDA en su momento) o presencia de algún síntoma o señal novedosa, alarmante y difícil de explicar.

-       Estrés : cuando uno se pone nervioso, algunos problemas pueden “somatizarse”. Es decir, a veces los dolores pueden ser la traducción de algunas situaciones problemáticas o difíciles de manejar. Cuando existe, además, un déficit en las capacidades para afrontar las fuentes habituales de estrés, es más probable que se genere un temor hipocondríaco.

-       Mala respiración:  hiperventilación (respiración rápida, entrecortada e irregular). Puede dar lugar a mareos, taquicardias o latidos irregulares (extrasístoles), dificultades visuales, calambres e, incluso, a veces sensaciones de irrealidad y despersonalización.

-       Interacciones inadecuadas con el medio. Por ejemplo, hablar mucho de las preocupaciones hipocondríacas para desahogarse, hallar consuelo u obtener información tranquilizadora lo cual tiene varios efectos secundarios adversos:  a) hace que uno se centre más en sus temores, y desperdicie la ocasión de salir un poco de sí mismo y hablar de temas más amenos,     b) puede incrementar el temor según cuál sea la respuesta recibida (por ejemplo, si a uno le hablan de casos peores o le dan una información que le provoca todavía más confusión),      c) puede generar irritabilidad y cansancio en las personas cercanas. Asimismo, puede ser que la persona renuncie a hacer cosas que le apetezca hacer porque su estado físico le parece malo, con lo cual se reducen las gratificaciones, o bien que haga un montón de pruebas diagnósticas innecesarias.

-       Estado de ánimo bajo. Cuando uno se encuentra triste o deprimido, es mucho más probable que se dé cuenta de lo que va mal en su cuerpo que cuando se encuentra animoso. Lo contrario no siempre es cierto: no hay que dar por sentado que si uno sufre dolores o no se encuentra en su mejor momento desde el punto de vista físico, tiene que sentirse necesariamente deprimido.

-       Explicaciones alarmistas y dramáticas de los dolores, en base a creencias o informaciones erróneas como por ejemplo:    a) considerar que la salud es equivalente a la ausencia completa de molestias y dolores. La realidad, no obstante, es que constantemente se están produciendo reacciones en nuestro organismo y, la mayor parte de ellas, no revisten importancia y desaparecen o se modifican por si solas,   b) tendencia a desconfiar de lo que digan los médicos,    c) tendencia a verse como más vulnerable o débil, más propenso a padecer diferentes tipos de enfermedades.

-       Reacciones y comportamientos inapropiados que mantienen y consolidan el problema (algunos de ellos ya citados en el apartado “interacciones inadecuadas con el medio”) como por ejemplo:     a) hablar preferentemente sobre temas de salud y enfermedad,    b) buscar información relativa a enfermedades mediante consultas a amigos, familiares, Internet, etc.         c) desconfiar con frecuencia de los consejos de los médicos y alterar o no seguir las instrucciones sobre la medicación,   d) someterse a análisis y pruebas diagnósticas innecesarias y potencialmente peligrosas en algunos casos,    e) acumular medicinas y fármacos llevándolos a todas partes, y comportarse como un enfermo grave (por ejemplo, modificar la dieta, guardar cama, abusar de medicación paliativa, etc.),    f) abusar de la medicación aunque, en algunos casos, se puede dar el comportamiento opuesto,    g) prestar excesiva atención al propio cuerpo mediante autoinspecciones, manipulación corporal, rituales de comprobación, etc.,    h) descenso o reducción de las conductas propias de las personas sanas, como comer o beber razonablemente, divertirse, salir de viaje, etc.,    i) abandono de las responsabilidades de tipo social, laboral o personal que hasta entonces se habían asumido.

Por otra parte , añadir que el comportamiento hipocondríaco suele tener las siguientes consecuencias:      a) positivas (a corto plazo), como la atención de familiares, amigos y personal médico en forma de escucha, cariño, cuidados y, a veces, recompensas que no obtiene cuando está sano. Asimismo, cuando uno se encuentra enfermo (o cree estarlo), los que le rodean suelen reducir los problemas que le plantean, posponen decisiones conflictivas, tienden a evitar discusiones,  bajan sus exigencias y mientras, no se recupera, queda dispensado de ciertas obligaciones sociales y laborales,   b) negativas: las personas del entorno pueden acabar cansándose de los enfermos eternos, agotarse y finalmente dejarlos solos o retirarles su atención. Además, el hipocondríaco suele perderse muchos de los aspectos más positivos y estimulantes de la vida: el bienestar y la autonomía que producen el estar activo, las relaciones directas con los demás, las sensaciones corporales de energía y todo un abanico de vivencias placenteras, ocultas tras tanto sufrimiento.

Si piensa que tiene algún de estos síntomas o necesita ser escuchado, el psicólogo de Barcelona Josep Planas, le puede ayudar tanto en su consulta o pueden ponerse en contacto en http://www.psicologobarcelona.es/contacto/

Josep Planas –psicólogos Barcelona-, -psicólogos Vilassar de Mar-, psicólogos online-, -psicólogos Mataró


TOC de amores

Where_is_the_love__Logo_by_Keablr[1]De un tiempo a esta parte, se está hablando bastante del llamado “TOC de amores”, una especie de trastorno obsesivo focalizado en el “miedo a no querer a la pareja”, caracterizado por dudas constantes sobre si estoy enamorado, etc.

Esas dudas pueden activarse por diferentes tipos de pensamientos o imágenes. Así, por ejemplo, películas (románticas), ciertos programas de televisión o canciones pueden actuar como fuertes desencadenantes: al ver las películas o escuchar las canciones, la persona comienza a preguntarse por qué su relación no refleja la conexión emocional profunda que aparece en la pantalla o el estribillo de la canción, sin tener en cuenta que suelen estar idealizadas o ser poco realistas. Otras personas se comparan con otras parejas que ven a su alrededor y que también idealizan, o bien se imaginan escenas románticas con otros/as que no son su pareja.

Las personas afectadas por ese trastorno no son conscientes de los altibajos en los sentimientos hacia la pareja: si no sienten intensamente en cada momento atracción y deseo hacia él/ ella, piensan que ya no están enamorados y que han dejado de quererle. A veces, pueden llegar a poner fin a relaciones de pareja perfectamente válidas para ellas sólo porque consideran que sus sentimientos no son como creen que deberían ser.

Una persona normal, no afectada por el TOC, también puede tener esas dudas, pero no las experimenta con tanta fuerza, no le atormentan de la misma manera y les da mucha menos importancia.

Su origen está bastante relacionado con la visión romántica y perfeccionista que la sociedad actual ha creado en numerosas personas, con una idealización ficticia del amor, con una necesidad de vivir a cada instante una conexión mágica con el/la amado/a.

Es frecuente que la persona afectada por ese trastorno:

-     intente deducir mediante pruebas si está enamorada/o de su pareja o no. Por ejemplo: mirar a su pareja (o una foto de él/ella, representarse su cara en la imaginación) para ver qué siente, medir el grado de emoción al hablar con él/ella por teléfono, si lo ve guapo/a o atractivo/a, si ve a otro chico/a guapo/a comparar los sentimientos, buscar las respuestas en un libro de autoayuda o en los foros de Internet, etc.

Le pregunte a otra persona si cree que estamos enamorados.

-     Lo hable con la pareja, le comunique sentimientos.

-     Se formule preguntas tales como “¿es TOC o es desenamoramiento?” (si ha leído acerca del trastorno), “¿lo quiero como pareja o como amigo?”, “¿me estoy obligando a quererlo/a porqué no sé estar solo/a? y  otras parecidas.

Evidentemente, se pueden mezclar muchas cosas y es posible que la persona que tenga estas dudas obsesivas tenga realmente problemas con su pareja, incluso que no le/la quiera pero todo esto se ha de ir aclarando poco a poco, con ayuda de una terapia. Es decir, la/el obsesivo no se puede guiar (únicamente) por su propia visión que puede estar muy distorsionada, y necesita el acompañamiento de un profesional objetivo que le guie en los pasos a dar y las estrategias a seguir.

En mi consulta de psicólogos Barcelona/ psicólogos Maresme/ psicólogos online, ofrezco un tratamiento personalizado basado en la utilización de técnicas cognitivo-conductuales y de la ACT (terapia de aceptación y compromiso) para salir del bucle del pensamiento obsesivo y aprender a utilizar otras pautas de reflexión más saludables y flexibles, hacer una valoración objetiva y un balance de los pros y contras de la relación, aprender a contactar mejor con los propios sentimientos y a expresarlos de forma adecuada, sanar heridas emocionales que la persona tal vez arrastra desde la infancia, mejorar la autoestima, etc.

Si deseas información más concreta para tu caso particular o/y acerca de las tarifas de precios, no dudes en consultarme a través del formulario de contacto de psicólogos Barcelona.


Fobia social o trastorno de ansiedad social

La fobia o trastorno de ansiedad social se caracteriza por un miedo acusado y persistente a ser juzgado por otros o/y a sentirse avergonzado o humillado en una interacción social. El temor, como dijimos en una entrada anterior, puede ser generalizado a un gran número de situaciones sociales o limitarse a algunas de ellas (por ejemplo, a interactuar con un grupo, a acercarse a personas del sexo contrario, a comer delante de otras personas, etc.). Asimismo, suele estar centrado en algún aspecto concreto de la presentación o actuación de la propia persona (por ejemplo, a mostrar síntomas de ansiedad, cometer algún error o actuar de alguna otra forma que se perciba como humillante. Seguir Leyendo


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