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Posts etiquetados con: rumiación

¿Por qué le doy tantas vueltas a las cosas?

vueltas a las cosasHablamos de “rumiación” (comernos el coco o rayarnos, en lenguaje coloquial) para referirnos al proceso de darle vueltas, una y otra vez, a algo que nos preocupa en una especie de mónologo repetitivo que no podemos parar y que no nos conduce a la solución del problema sino más bien a sentimientos de indefensión, culpa, ansiedad, etc. Es como estar atrapados en un laberinto: por más que nos movemos de un lado a otro, no encontramos la salida y cada vez nos sentimos más frustrados y angustiados. Da la sensación de que estamos haciendo algo, de que nos estamos esforzando por solucionar o por entender un problema pero, en realidad, estamos dando vueltas en círculo.

Ejemplo: “Creo que he metido la pata con Enrique, no tenía que haberle dicho lo que le he dicho… Pero, claro, ahora ya está ¿qué puedo hacer?… Ay, Dios mío!, ¿qué pensará de mí?… No puede ser que haya metido tanto la pata… Es que soy idiota… ¿Se habrá enfadado conmigo?… Seguro que sí, claro, pero ya no puedo hacer nada… Tal vez si le dijera X, pero no, ¿para qué?… Entonces, ¿qué hago?… Pero, ¿por qué le habré dicho eso?… Ahora, él también a veces me ha dicho cada cosa… Sí, pero ¿y qué?, esto no cambia nada… No lo soporto, todo el día dándole vueltas y vueltas a las cosas… pero ¿qué puedo hacer si soy así? Etc. etc.”

Observamos lo siguiente:  1) nos centramos mucho en el problema en lugar de focalizarnos en la solución,    2) insistimos mucho en los “¿por qué?” y en la búsqueda de culpas y culpables, tendemos a juzgar en lugar de comprender,,     3) nos movemos en círculo, entre un mar de dudas y vacilaciones, ora pensamos esto ora pensamos lo contrario,      4) tendemos a dramatizar y a quedarnos en un rol pasivo, de indefensión, nos cuesta ver la realidad de forma objetiva.

Si te sientes identificado/a con ese conflicto, si tú también tiendes a “machacarte” con cavilaciones estériles que no te llevan a ninguna parte y a darle mil vueltas a las cosas de forma obsesiva, te aconsejo que pruebes algunas de las siguientes opciones:

-          Cambia los “¿por qué?” por “¿qué puedo hacer?” Y si crees que no puedes hacer nada en un tema concreto que te preocupa, mira si puedes aprender algo de la situación e intenta aceptar los hechos de la mejor forma posible, dándote cuenta de que no puedes controlarlo todo ni evitar equivocarte algunas veces.

-          Si tus inquietudes se refieren a hechos que podrían suceder en un futuro, pero que todavía no han sucedido, pregúntate: “qué sería lo peor que podría pasar?, y si pasara, ¿serían tan terrible?; ¿qué probabilidad hay de que ocurra?; ¿cuántas veces en el pasado me he preocupado por cosas parecidas? Y, ¿cuántas veces ha ocurrido lo que más temía?

-          Pregúntate: “¿estoy magnificando los hechos?, ¿estoy presuponiendo cosas que tal vez no sean del todo ciertas?, ¿qué puedo estar distorsionando o exagerando?, ¿podría sacar conclusiones diferentes de las que estoy sacando?”, etc.

-          Comparte tus preocupaciones con los demás, sobre todo con personas en las que confíes y crees que te podrían ayudar a ver las cosas desde otros ángulos, y… presta atención a lo que te dicen.

-          Cede el paso a la acción: haz algo, lo que sea (no autodestructivo ni agresivo, claro), para cambiar de escenario, para salir de tu monólogo. Por ejemplo:

. Si has pensado en varias opciones a lo que te preocupa, pero no te decides por ninguna, pon en práctica una de ellas, cualquiera, por pequeña que sea y aunque no estés muy convencido/a de los resultados. Hacer algo siempre moviliza algo, y de eso se trata, de no quedarse paralizado, de aportar aire fresco, de no quedarse “intoxicado” por el propio pensamiento.

. Haz ejercicio físico o, al menos, mueve tu cuerpo de alguna manera. Puedes salir a correr, ir al gimnasio, hacer estiramientos, dar un paseo, hacer una excursión a la montaña, etc.

. Búscate alguna distracción. Escucha música, ve al cine, tómate un té, lee un libro, planea alguna actividad para este fin de semana, ponte a bailar, dibuja, pinta, escribe un diario, llama a alguien, etc.

. Intenta buscar tareas que te absorban, que te saquen de tus cavilaciones.

. Haz algo diferente, algo que aporte ilusión y frescura a tu vida. Por ejemplo, apúntate a un taller de escritura o a un curso de baile, ponte a cultivar un huerto ecológico o… lo que sea que siempre has deseado hacer y nunca te has atrevido o nunca te lo has permitido.

 Y si esto te ocurre con frecuencia, o has probado ya muchas estrategias sin resultado, te aconsejo que busques ayuda profesional: probablemente se trate de un trastorno de ansiead que puedes superar con las herramientas adecuadas. Si lo deseas, puedes contactar conmigo en mi consulta de psicólogos Barcelona – psicólogos Vilassar de Mar – psicólogos online a través del siguiente formulario y te informaré de tipos de tratamiento, precios, etc.