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Indefensión colectiva (por Josep Planas, psicólogo Barcelona)

Psicologo Barcelona: indefension colectivaLos psicólogos solemos decir que somos capaces de lograr muchas más cosas de las que creemos, de que siempre podemos superarnos, de que… el pensamiento positivo lo puede (casi) todo. Hace unos años, Rhonda Byrne llevó estos principios a su máxima expresión con la obra “El secreto” que se convirtió en best-seller. Muchos de vosotros habréis oído hablar de él. Bien, yo también comparto esa idea a nivel general, si bien no de forma tan exageradamente optimista. Es decir, creo que como individuos podemos lograr mucho pero también que hay unos condicionamientos (genéticos, sociales, etc.) que no podemos ni debemos olvidar.

Pero, sobre todo quisiera hoy poner un contrapunto a esta idea con la interesante reflexión de Simón Hergueta (La revolución colectiva) el cual afirma que “parece que nuestra sociedad occidental está diseñada para que creas que todo depende de ti como individuo…  como si las condiciones sociales no fueran tan importantes”. Pero, ¿es así realmente? ¿y qué consecuencias tiene pensar así? Por un lado, consecuencias positivas porque te esfuerzas en aquello en lo que tienes más control (tú mismo, tu forma de actuar, de pensar, etc.) en lugar de esperar que sean los demás o la divina providencia quienes te rescaten. Pero… por otro lado, nos puede hacer olvidar esos condicionamientos sociales que también existen y limitan nuestra libertad como individuos, con lo cual corremos el peligro de abandonar la lucha colectiva, tan importante y necesaria como la individual para construir un mundo mejor, una sociedad mejor. La televisión, el gobierno, el FMI. Bruselas y todos los “poderosos” se encargan constantemente de recordarnos que no hay otra salida, que ellos son los “expertos” y que todo lo demás son desvaríos,  abocándonos a una sensación de “indefensión colectiva” (ver concepto de “indefensión aprendida”) que nos inmoviliza y nos desposee de toda dignidad como seres humanos. No hace falta que os recuerde las cifras del paro, la desesperación de muchas familias para poder subsistir, la vergonzosa corrupción de muchos políticos que se queda impune, las multas y castigos que se quieren imponer para sofocar toda forma de protesta y un largo etcétera de injusticias e iniquidades.

Pues bien, hoy ,Psicologo Barcelona (Josep Planas), quiero compartir con vosotros un vídeo, “El contrato” el cual nos hace dolorosamente conscientes de todas las cosas que promovemos a diario, sin darnos cuenta, con nuestro silencio y nuestra pasividad a nivel colectivo. A quienes os guste, por favor, difundirlo lo máximo que podáis.

Y termino con algunas afirmaciones extraídas del libro citado, “La revolución colectiva”: “El ser humano es capaz de evolucionar hacia un estadio de máxima plenitud. Sin embargo, muchas veces lo colectivo funciona tan mal que anula y destruye la individualidad por completo… Pero, ¿y si hubiera el otro extremo? Una sociedad tan bien organizada que todos sus miembros fueran solidarios unos con otros y se erradicasen problemas como la violencia, el hambre y la injusticia. ¿Una sociedad fraternal en donde el amor, la bondad y la libertad fueran la moneda común y los problemas la excepción? ¿Sería posible construir una sociedad así?… ¿No es cierto que ya hay una minoría en el mundo que actúa de forma pacífica, sensible e inteligente? ¿No se podría generalizar ese comportamiento a toda la humanidad?” ¿Utopía? Tal vez, pero las utopías nos hacen caminar.

Josep Planas -psicólogos Barcelona-, -psicólogos online-, -psicólogos Vilassar de Mar


¿Por qué soy hipocondríaco?

hipocondríaEn la génesis y mantenimiento del temor hipocondríaco y/o las sensaciones físicas corporales experimentadas, suelen jugar un papel los siguientes factores:

-       Una tendencia a observar y amplificar las sensaciones internas del cuerpo, una sensibilidad especial para captar pequeños matices o señales.

-        Haber sufrido diversas enfermedades, o haberlas visto en alguien cercano. O haber estado en contacto con personas, preferentemente padres, excesivamente preocupados por la salud. De todas formas, esto puede dejar una huella o predisposición pero para que se dé un episodio hipocondriaco es necesario que se dé antes un suceso desencadenante: noticias de enfermedad (epidemias, casos graves presenciados en alguien cercano, etc. por ejemplo el SIDA en su momento) o presencia de algún síntoma o señal novedosa, alarmante y difícil de explicar.

-       Estrés : cuando uno se pone nervioso, algunos problemas pueden “somatizarse”. Es decir, a veces los dolores pueden ser la traducción de algunas situaciones problemáticas o difíciles de manejar. Cuando existe, además, un déficit en las capacidades para afrontar las fuentes habituales de estrés, es más probable que se genere un temor hipocondríaco.

-       Mala respiración:  hiperventilación (respiración rápida, entrecortada e irregular). Puede dar lugar a mareos, taquicardias o latidos irregulares (extrasístoles), dificultades visuales, calambres e, incluso, a veces sensaciones de irrealidad y despersonalización.

-       Interacciones inadecuadas con el medio. Por ejemplo, hablar mucho de las preocupaciones hipocondríacas para desahogarse, hallar consuelo u obtener información tranquilizadora lo cual tiene varios efectos secundarios adversos:  a) hace que uno se centre más en sus temores, y desperdicie la ocasión de salir un poco de sí mismo y hablar de temas más amenos,     b) puede incrementar el temor según cuál sea la respuesta recibida (por ejemplo, si a uno le hablan de casos peores o le dan una información que le provoca todavía más confusión),      c) puede generar irritabilidad y cansancio en las personas cercanas. Asimismo, puede ser que la persona renuncie a hacer cosas que le apetezca hacer porque su estado físico le parece malo, con lo cual se reducen las gratificaciones, o bien que haga un montón de pruebas diagnósticas innecesarias.

-       Estado de ánimo bajo. Cuando uno se encuentra triste o deprimido, es mucho más probable que se dé cuenta de lo que va mal en su cuerpo que cuando se encuentra animoso. Lo contrario no siempre es cierto: no hay que dar por sentado que si uno sufre dolores o no se encuentra en su mejor momento desde el punto de vista físico, tiene que sentirse necesariamente deprimido.

-       Explicaciones alarmistas y dramáticas de los dolores, en base a creencias o informaciones erróneas como por ejemplo:    a) considerar que la salud es equivalente a la ausencia completa de molestias y dolores. La realidad, no obstante, es que constantemente se están produciendo reacciones en nuestro organismo y, la mayor parte de ellas, no revisten importancia y desaparecen o se modifican por si solas,   b) tendencia a desconfiar de lo que digan los médicos,    c) tendencia a verse como más vulnerable o débil, más propenso a padecer diferentes tipos de enfermedades.

-       Reacciones y comportamientos inapropiados que mantienen y consolidan el problema (algunos de ellos ya citados en el apartado “interacciones inadecuadas con el medio”) como por ejemplo:     a) hablar preferentemente sobre temas de salud y enfermedad,    b) buscar información relativa a enfermedades mediante consultas a amigos, familiares, Internet, etc.         c) desconfiar con frecuencia de los consejos de los médicos y alterar o no seguir las instrucciones sobre la medicación,   d) someterse a análisis y pruebas diagnósticas innecesarias y potencialmente peligrosas en algunos casos,    e) acumular medicinas y fármacos llevándolos a todas partes, y comportarse como un enfermo grave (por ejemplo, modificar la dieta, guardar cama, abusar de medicación paliativa, etc.),    f) abusar de la medicación aunque, en algunos casos, se puede dar el comportamiento opuesto,    g) prestar excesiva atención al propio cuerpo mediante autoinspecciones, manipulación corporal, rituales de comprobación, etc.,    h) descenso o reducción de las conductas propias de las personas sanas, como comer o beber razonablemente, divertirse, salir de viaje, etc.,    i) abandono de las responsabilidades de tipo social, laboral o personal que hasta entonces se habían asumido.

Por otra parte , añadir que el comportamiento hipocondríaco suele tener las siguientes consecuencias:      a) positivas (a corto plazo), como la atención de familiares, amigos y personal médico en forma de escucha, cariño, cuidados y, a veces, recompensas que no obtiene cuando está sano. Asimismo, cuando uno se encuentra enfermo (o cree estarlo), los que le rodean suelen reducir los problemas que le plantean, posponen decisiones conflictivas, tienden a evitar discusiones,  bajan sus exigencias y mientras, no se recupera, queda dispensado de ciertas obligaciones sociales y laborales,   b) negativas: las personas del entorno pueden acabar cansándose de los enfermos eternos, agotarse y finalmente dejarlos solos o retirarles su atención. Además, el hipocondríaco suele perderse muchos de los aspectos más positivos y estimulantes de la vida: el bienestar y la autonomía que producen el estar activo, las relaciones directas con los demás, las sensaciones corporales de energía y todo un abanico de vivencias placenteras, ocultas tras tanto sufrimiento.

Si piensa que tiene algún de estos síntomas o necesita ser escuchado, el psicólogo de Barcelona Josep Planas, le puede ayudar tanto en su consulta o pueden ponerse en contacto en http://www.psicologobarcelona.es/contacto/

Josep Planas –psicólogos Barcelona-, -psicólogos Vilassar de Mar-, psicólogos online-, -psicólogos Mataró


La comunicación en la pareja (II): qué la ayuda y qué la obstaculiza

canstockphoto13731343En general, obstaculiza o puede causar problemas en la comunicación:

  • Emitir mensajes ambiguos o poco claros, con demasiadas dudas, vacilaciones, rodeos, cosas dichas a medias, frases indirectas, etc. Un mensaje así tendrá menos probabilidades de ser atendido, y más de ser malinterpretado. Por ejemplo, si le digo a mi pareja: “me gustaría que de vez en cuando tuvieras algún detalle conmigo como por ejemplo comprarme flores o sorprenderme con una entrada para algún concierto. Antes lo hacías y me hacía sentir muy bien” tendré más probabilidades de ser comprendido/a y obtener lo que deseo que si le digo “ya no me quieres como antes”, o “eres poco detallista”, o “en la pareja, al principio todos nos esforzamos para gustar y para que el otro nos quiera pero después…”, etc. ¿Pedir las cosas directamente es menos romántico? Tal vez, pero creo que es un error pensar que si el otro nos quiere, ha de saber siempre qué necesitamos: en un estado idílico eso podría ser así, pero la realidad va por otros caminos.
  • Emitir críticas referidas a cómo ES la otra persona, en lugar de referirnos a lo que HACE, es decir, su conducta. Por ejemplo, decirle “eres un/a egoísta, sólo piensas en ti y en tu trabajo” en lugar de “me gustaría que los fines de semana dedicáramos más tiempo a hacer cosas juntos”. O “eres una histérica” en lugar de “cuando me gritas de esa manera, me bloqueo y no sé qué hacer y, a veces, me dan ganas de tirar la toalla”
  • Una excesiva verborrea o locuacidad de uno de los miembros que puede abrumar al otro con detalles innecesarios o, por el contrario una excesiva parquedad en la comunicación.
  • Diferentes estilos de comunicación entre hombres y mujeres. Por ejemplo, las señales de asentimiento en los hombres suelen significar “estoy de acuerdo contigo”, y en las mujeres “estoy escuchando”. O, mientras que las mujeres suelen estar más abiertas a compartir sentimientos y a conversar sobre problemas para recibir apoyo, los hombres tienden a buscar soluciones rápidas y prácticas a los problemas, con lo cual puede ocurrir que:  a) la mujer no se sienta escuchada o comprendida,    b) el hombre se sienta rechazado y confundido si propone una solución (prematura) y la mujer se enfada.
  • Que el mensaje esté dirigido hacia un campo vulnerable del otro/a. En este caso, el receptor del mensaje lo puede distorsionar bastante debido a la interferencia de sus temores o inseguridades. Por ejemplo, si Alicia está muy preocupada porque cree no ser una buena madre, y Antonio, su pareja, le formula alguna crítica respecto a la manera de manejar un determinado conflicto con los hijos: aunque la crítica sea respetuosa puede desencadenar respuestas impredecibles.
  • Querer tener la razón a toda costa, en lugar de admitir otros puntos de vista, aceptar la propia parte de responsabilidad en el problema e intentar llegar a un acuerdo aceptable para ambos.
  • Querer castigar al otro/a, en lugar de expresar nuestros sentimientos, poner límites si es preciso o intentar llegar a una solución razonable.
  • Invalidar la queja del otro/a, pensando que no es importante. La otra persona tiene siempre, como mínimo, el derecho a ser escuchada y tenida en cuenta.
  • Referirse constantemente a cosas del pasado, especialmente cuando se pretende herir al otro.
  • Aprovechar cuando se está hablando de un tema determinado para sacar toda la “lista de agravios”, todos los resentimientos pendientes en lugar de centrarse en un problema concreto.

Esta es la segunda entrada publicada en este blog de psicólogos Barcelona sobre temas de comunicación y terapia de pareja.

Josep Planas –psicólogo Barcelona, psicólogo Vilassar de Mar, psicólogo online


La comunicación en la pareja (I): una cosa es lo que uno dice, y otra lo que el otro/a oye

canstockphoto11765296Como dice Aaron Beck, en su libro “Con el amor no basta”, aunque las parejas piensen que hablan el mismo lenguaje, lo que uno dice en un momento dado y lo que el otro oye pueden ser cosas muy diferentes.

Por ejemplo, cuando Juan vuelve del trabajo y dice “hoy estoy muy cansado”, Sara puede entender “no tiene ganas de estar conmigo, le aburro”. O cuando Petra le comenta a Jacinto “tu madre siempre llama a la hora de cenar”, Jacinto puede entender “no soporta a mi madre y me quiere separar de ella” En ambos casos, el receptor del mensaje ha interpretado “más” de lo que el emisor ha dicho o, en otras palabras, ha proyectado en él/ella sus propios temores, inseguridades, prejuicios, etc. Es cierto que Juan puede no tener ganas de estar con Sara cuando dice que está cansado pero no lo ha dicho y es posible que esa interpretación sea errónea o esté exagerada.

En cualquier caso, Sara, podría buscar evidencias contextuales a favor o en contra de lo que ha interpretado (por ejemplo, habitualmente ¿da él signos de estar aburrido con ella?) o  confrontar sus hipótesis directamente con Juan diciéndole “a veces, cuando me dices que estás cansado, me da la impresión de que tal vez yo te aburra o no tengas ganas de estar conmigo”, con lo cual, Juan al menos sería consciente de lo que piensa Sara y le daría la oportunidad de aclararlo o de hacer algo al respecto. Pero si Sara no pone en duda su interpretación y se va formando opiniones erróneas de Juan, irá distorsionando la imagen que tiene de él con las consecuencias que fácilmente se pueden prever. Y lo mismo Jacinto de Petra, etc. etc.

Dice también Aaron Beck que rara vez se nos ocurre que cuando nos enfadamos estemos atacando una imagen distorsionada del otro, producto de estos malentendidos. Y nos sugiere considerar lo siguiente:

  • Nunca podemos conocer los pensamientos y sentimientos del otro, pero tendemos a creer tanto en nuestras inferencias como en hechos observables de forma directa. Eso nos da la ventaja de tener explicaciones inmediatas de la conducta de los demás, pero nos traiciona a menudo.
  • Confiamos en señales, a menudo ambiguas o poco claras, para interpretar los mensajes. El contexto es decisivo para interpretar las señales.
  • A menudo, estamos bastante influidos por nuestros estados de ánimo, miedos, expectativas, historia personal y todo lo que llevamos en la “mochila” a la hora de descifrar los mensajes y nos cuesta mucho ser objetivos, aunque nos parezca lo contrario. Los miedos ocultos, por ejemplo, pueden desencadenar reacciones hostiles.
  • Tendemos a sacar conclusiones que coincidan con nuestros esquemas mentales. Así, por ejemplo, una persona con la autoestima baja tenderá a pensar que los demás no le quieren o no le valoran, aún cuando le demuestren lo contrario.

Puesto que en nuestra consulta de psicólogos Barcelona, hemos podido constatar que con mucha frecuencia nos piden asesoramiento sobre cuestiones de terapia de pareja, he decidido iniciar una serie de entradas en este blog (el blog de psicologobarcelona) para ayudar a reflexionar sobre los conflictos que se pueden originar en base a las expectativas de cada uno y su forma de comunicarse y de entender las necesidades del otro/a, etc.

Josep Planas –psicólogo Barcelona-, -psicólogo Vilassar de Mar-, -psicólogos online-


Trucos para dormir bien

canstockphoto6014118Si tienes problemas para dormir, he aquí algunas sugerencias que te pueden ser útiles:

  • Sé regular en tus horarios. Levántate todos los días a la misma hora, independientemente de cuánto hayas dormido. Procura también acostarte siempre a la misma hora. Los fines de semana, no varíes tampoco mucho estas pautas.
  • Evita dormir durante el día. Como mucho, haz una siesta breve de 15 o 20 minutos.
  • Desconecta antes de acostarte. En las horas previas a irte a dormir, evita en lo posible estímulos fuertes y procura relajarte.
  • Evita estimulantes y cenas copiosas. A partir de media tarde, evita consumir bebidas con cafeína u otros excitantes. Cena al menos dos horas antes de acostarte y de forma moderada.
  • Cuida el espacio físico del dormitorio. Mantenlo en lo posible en unas condiciones que faciliten el sueño: temperatura adecuada, ausencia de ruidos, ordenado, etc. En caso de ruidos puntuales molestos que no puedas evitar, considera la opción de utilizar tapones para los oídos.
  • Si te despiertas durante la noche, no consultes la hora: pon el reloj de cara a la pared o lejos de tu alcance.
  • No intentes forzar a tu cuerpo a dormir puesto que el sueño es una actividad espontánea que no puedes controlar voluntariamente. Y, por tanto, cuánto más te empeñes en querer dormir, menos lo conseguirás. E intenta evitar obsesionarte con pensamientos alarmistas: aunque alguna noche no consigas dormir o duermas muy poco, eso no implica que al día siguiente no puedas realizar tus actividades con normalidad o que, a partir de ahora, vayas a tener problemas de insomnio. Una mala noche, la tiene cualquiera y no hay que darle mayor importancia. Y si existe un problema persistente que te dificulta dormir bien, intenta resolverlo o buscar ayuda.
  • Si a los veinte minutos aproximadamente de haberte acostado, no consigues conciliar el sueño, puedes intentar:   1) visualizar alguna imagen o escena relajante (por ejemplo, podrías imaginar que estás tumbado al sol en una playa paradisíaca),     2) dejar la mente en blanco, en actitud de meditación,     3) recordar los buenos momentos del día, o aquello de lo que te puedas sentir satisfecho/a de haber hecho,    4) relajarte y pensar que no pasa nada por dormir menos una noche.
  • Intenta hacer ejercicio físico moderado de forma regular (no antes de acostarte)

Josep Planas, psicólogo Barcelona col. núm 4007 – psicoterapia Barcelonapsicoterapia online


El poder terapéutico de la risa y el humor

  •  Ventajas de la risa y el humor

risa y humorEl humor es un excelente remedio contra la timidez y el miedo al ridículo: si somos capaces de reírnos de nosotros mismos y de nuestros complejos –con una autocrítica sana, no destructiva- . Como hace, por ejemplo, Woody Allen del personaje que representa en muchas de sus películas. Es una forma de decirse “me gusto a mí mismo y me acepto como persona con fallos”. El humor nos ayuda a ser más tolerantes y benévolos con nuestras propias imperfecciones, las de los demás y las de la vida en general, a relativizar y a ver las cosas en su justa medida, a pensar desde diferentes perspectivas. Albert Ellis, un psicólogo americano creador de la llamada Terapia Racional Emotiva, opina que muchos problemas emocionales provienen de tomarnos la vida con excesiva seriedad. En este sentido, podemos considerar el humor también como un antídoto contra el fanatismo, la cerrazón y la intolerancia. Como decía el Zaratustra de Nietzstche: “sea falsa cualquier verdad en la que no haya habido una carcajada”

A veces, la salida humorística nos permite enfrentarnos a una crítica u ofensa de una manera asertiva, en un término medio entre la agresión y el fingir que no pasa nada. En algunos casos, el humor puede desarmar al contrincante, cogiéndole por sorpresa. En otros, simplemente servirá para transmitirle una queja de una forma benévola o simpática. Se entiende que debe ser humor “de buen rollo”, con un mínimo de respeto so pena de que se vuelva en contra nuestra. A veces, el humor puede también utilizarse, no para rechazar los ataques recibidos desde fuera sino desde dentro de nosotros mismos, cuando hay una parte de nosotros que nos está machacando, desvalorizando. Nos podemos también dar permiso para reírnos de ella.

Nos puede servir para tomarnos un respiro y recuperarnos un poco frente a determinadas situaciones de tristeza, ansiedad o dolor emocional. Nos ayuda a tomar distancia de nosotros mismos y de nuestros problemas, a darnos cuenta de cómo a veces exageramos y distorsionamos la realidad, a tomar consciencia de situaciones absurdas, a descubrir nuevos horizontes, a ver las cosas desde ángulos inesperados.

Nos enseña a ser menos arrogantes, más humildes, a no tomarnos demasiado en serio. Deshincha la grandiosidad humana. Nos proporciona momentos de intenso placer y cercanía con otras personas. Puede servir de “colchón” para algunos conflictos interpersonales, pues es imposible estar enfadado y reír al mismo tiempo. El único riesgo aquí esta en excederse y que la otra persona sienta que no estamos tomándonos suficientemente en serio el problema.

Lubrica los canales de comunicación entre las personas. Ayuda a romper el hielo y a relacionarse de manera más distendida. Refuerza el sentimiento de camaradería entre los miembros de un grupo. Reduce la desconfianza y el miedo a acercarse a los demás. Alguien dijo, y no le faltaba razón, que “la risa es la distancia más próxima entre dos personas”

Reduce los sentimientos de desesperanza y abatimiento. Nos ayuda a desdramatizar los conflictos, a no tomar las cosas demasiado trágicamente, a descargar el exceso de estrés, a liberarnos de emociones negativas. Nos aporta frescura y una renovada alegría de vivir. Nos ayuda a elevar nuestra autoestima al fomentar la aceptación de nosotros mismos con nuestro lado luminoso y nuestro lado oscuro, con nuestros aciertos y nuestros errores, con nuestra fuerza y nuestra fragilidad.

Señala y critica los absurdos de nuestra sociedad, desvela la hipocresía y la injusticia social de una manera lúdica y divertida, atravesando a menudo las barreras de la censura. Reduce las distancias entre las personas y los roles dando una mayor sensación de cercanía, de igualdad. Por ejemplo, un profesor que sabe reírse con sus alumnos, se percibirá más próximo, más como un igual. 

Puede desbloquear ansiedades en situaciones adversas. Puede permitir salir airoso de situaciones embarazosas.

Por encima de todo nos enseña que la vida, a pesar de los problemas, puede ser divertida.

. En el campo de la medicina, el humor y la risa tienen sobre todo una función de apoyo y de mejora de la calidad de vida del enfermo: ayudan a superar situaciones de estrés y miedo, a combatir sentimientos de aislamiento dolorosos, a mejorar la comunicación entre profesionales y pacientes, a relajar tensiones, etc. a la vez que proporcionan un marco más solidario y humano en la relación de ayuda. Por otro lado, diversos estudios científicos han revelado que el humor, no sólo tiene beneficios psicológicos sino que también ayuda a activar el sistema inmunológico de pacientes con cáncer o SIDA, entre otras muchas cosas.

En el campo de la psicología, numerosas terapias utilizan también el humor en mayor o menor medida como facilitador del proceso de crecimiento personal. En ese sentido, se ha demostrado útil para: 1) Crear una atmósfera relajada, de aceptación y confianza,         2) Ayudar al paciente o cliente a ver cómo, a veces, exagera o deforma la realidad,       3) Desdramatizar situaciones difíciles, mostrarle nuevos ángulos de visión de sus problemas,        4) Ayudarle a aceptarse a sí mismo, a tomar distancia de sus limitaciones, a superar su sentido del ridículo. Por ejemplo, instándole a que se ría de sus complejos en un “sketch” teatral, confeccionando una autobiografía humorística, etc.         5) Facilitarle el afrontamiento de situaciones que le infunden temor. Por ejemplo, pidiéndole que imagine en una situación cómica o con una nariz de payaso a un superior que le intimida, cada vez que tiene que hablar con él,        6) Mostrarle cómo a veces se complica la vida, de una forma simpática y divertida. Por ejemplo, Paul Watzlawick en su libro “El arte de amargarse la vida” cita el siguiente cuento ilustrativo: Un hombre quiere colgar un cuadro, pero le falta un martillo. Decide pedir a su vecino que le preste uno, pero le asalta una duda: “¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizá tenía prisa pero, ¿y si está enfadado conmigo?. No puede ser porque yo no le he hecho nada. Algo tendrá contra mí, pero ¿qué? Tal vez no me deje el martillo. Pero si a mí alguien me pidiera una herramienta, se la dejaría en seguida. ¿Cómo puede uno negarse a un favor tan sencillo?” etc. Y le va dando vueltas al asunto, cada vez más indignado hasta que, cuando llega a la puerta de su vecino, toca el timbre, se abre la puerta y antes de que aquel tenga tiempo de decir “buenas noches”, nuestro hombre le grita: “Quédese usted con el martillo, estúpido!”

En nuestra consulta de psicólogos Barcelona, intentamos utilizar el humor, en su dosis adecuada, como un recurso más para facilitar la aceptación de uno mismo y desdramatizar situaciones de tensión y estrés, sin por ello banalizar los temas importantes ni faltar al respeto que todos merecemos.

Citaremos, finalmente, la risoterapia o terapia de la risa cuyo objetivo es provocar la risa y la carcajada de una forma espontánea, que salga del corazón y de las tripas. Para ello utiliza procedimientos tales como la expresión corporal, el juego, la danza, ejercicios de respiración, etc. Su finalidad básica es liberar tensiones y ayudar a las personas a relajarse y a abrirse a su capacidad de sentir y disfrutar a la manera simple y natural de los niños.

  • Humor sano versus humor dañino

El humor sano debe ser respetuoso con nosotros mismos y con los demás. No puede humillar ni humillarnos. Puede suscitar risas y regocijo pero no compasión. Puede dar a conocer nuestro lado más vulnerable, más humano pero no dejarnos tirados por el suelo para que los demás se compadezcan de nosotros o se burlen. Puede atacar a una conducta concreta de otra persona, pero nunca a la persona en sí. Supone reír con el otro, pero nunca reírnos del otro.

El humor dañino, por el contrario, es sarcástico, hostil, ridiculizador, prejuicioso. No ayuda a la comunicación sino que la bloquea, no abre horizontes sino que pone muros y barreras, no une sino que separa.

A veces, la frontera entre uno y otro es muy frágil y debemos saber utilizarlo con mesura y en el momento y ocasión apropiados pues es un arma de doble filo, que puede sanar pero también puede herir.

Autor: Josep Planas –psicólogo Barcelona-, -psicólogo Vilassar de Mar- -psicoterapia online-


Trastorno de ansiedad generalizada

El trastorno de ansiedad generalizada o TAG se caracteriza por un estado persistente de ansiedad provocado por una tendencia a preocuparse de forma crónica, excesiva y generalizada. El objeto de la preocupación suele recaer sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades de la vida cotidiana, no específicos de otros trastornos como la fobia social, TOC, hipocondría, etc. ni inducidos por sustancias (drogas, etc.)o  enfermedades médicas (hipertiroidismo, etc.). El perfil de la persona con TAG es el que suele denominarse popularmente como “patidor” (sufridor), es decir que tiende a atormentarse y a darle mil vueltas en su cabeza a (casi) todo, y le cuesta desconectar de aquello que le inquieta. La preocupación (patológica) puede considerarse como un intento de resolver un problema (real o imaginario, pero casi siempre exagerado), ensayando diferentes soluciones en el escenario mental para restablecer la sensación de seguridad: no obstante, la persona tiende a dar vueltas en círculo y a sentirse atrapada en sus propias inquietudes. Aunque suene paradójico, podríamos resumirlo como un intento fallido por hallar la seguridad a través de la preocupación. Seguir Leyendo


El poder terapéutico de la lectura

Psicologos barcelona

Podríamos decir que la lectura (de buenos libros) nos entretiene, estimula nuestra imaginación, nos enriquece culturalmente, nos hace más libres y un largo etcétera. Pero hoy, en el blog de psicologo Barcelona,  quisiera resaltar los múltiples beneficios que puede tener como herramienta terapéutica y que resumiría de esta manera:

  • Nos ayuda a reflexionar y a tener una visión más amplia de las cosas, de manera que podamos ver más allá de los estrechos márgenes (de nuestra cultura, de nuestra educación, de nuestros prejuicios, etc.) y tener, de esta manera, más recursos para afrontar la vida.
  • Nos permite estar siempre acompañados, al tiempo que respeta nuestra soledad. Los personajes de ficción están ahí, a nuestro lado, los podemos sentir como si fueran de carne y hueso, podemos dialogar con ellos en nuestra imaginación, podemos soñar con ellos, podemos compartir sus tristezas y sus alegrías, podemos escuchar sus consejos, podemos de alguna manera “vivir” a través de ellos, adquirir experiencia de manera indirecta y sentirnos menos solos.
  • En algunos momentos, puede ser una sana válvula de escape ante las tensiones y dificultades de la vida cotidiana, una especie de oasis que nos permita relajarnos y reponernos del estrés. Y/o salir con nuestra imaginación de una situación que nos oprime y volar hacia otros espacios y mundos más vastos que nos “liberen”. aunque sea sólo por unos breves instantes, de nuestras ataduras terrenales y nos devuelvan la paz interior, la energía o el valor que necesitamos para afrontar una situación difícil o gravosa.
  • Nos puede servir de espejo de nosotros mismos, ayudarnos a poner palabras para describir mejor lo que nos está pasando, lo que estamos sintiendo y, de esta manera, comprender y comprendernos mejor. Una vez que dejamos el libro, dice Alain de Botton, nuestra mente será como un radar afinado de nuevo para captar la presencia de ciertos objetos que flotan en nuestra conciencia…
  • Nos puede hacer recuperar vivencias de nuestra niñez, recuerdos del pasado y volverlas a procesar con otra mirada, Nos ayuda a tejer la historia de nuestra vida de una manera más completa, con una visión más madura.
  • Estimula nuestra imaginación, nos permite viajar en el tiempo y el espacio, imaginar otras realidades, explorar otros mundos, escuchar las voces de sabios y filósofos de otros tiempos, etc. sin abandonar la comodidad de nuestro hogar, sin movernos (si no queremos) de nuestra butaca favorita.
  • Pone a nuestra disposición conocimientos y vivencias acumulados durante siglos por toda la humanidad.

Más información en nuestra sección de psicoterapia online.