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Posts etiquetados con: Psicólogo Barcelona

Antidotos contra la estupidez, caminos de progreso personal

autoestimaGiancarlo Livragui, experto en el campo de la comunicación y la publicidad, nos habla en su libro “El poder de la estupidez” de las muchas maneras en que ésta está presente en la humanidad desde tiempos inmemoriales, y nos insta a no subestimar su inmenso poder.

Viendo como marcha el mundo en la actualidad (guerras, violencia, destrucción del medio ambiente, injusticias, corrupción, infelicidad, etc.), no podemos dejar de darle la razón.

Pero ¿a qué podemos llamar estupidez? Livragui cita a otro estudioso del tema, Cipolla para definirla como “la conducta de una persona que causa daño a otra u otras sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”

Al final, dedica un capítulo del libro a sus ANTÍDOTOS Y PREVENCIÓN, que son los mismos que potencian nuestro crecimiento personal y que vendrían a ser más o menos los siguientes:

-       CURIOSIDAD ILIMITADA Seguir Leyendo


La teoría de la balanza en las relaciones de pareja

relaciones de parejaSegún Iván Entusiasmado, autor del libro “Cómo olvidar a alguien en 10 pasos”, las leyes de la atracción entre hombres y mujeres están regidas por una serie de factores que se pueden resumir en la siguiente fórmula:

-          Valor total de una persona en la relación = valor de mercado + valor de situación + valor por el interés recibido.

Y de acuerdo con su “teoría de la balanza“, tendemos a buscar personas que tengan para nosotros el mayor valor de relación posible (el cual, a su vez, irá en función de nuestro propio valor de relación).

Aclaremos los conceptos: Seguir Leyendo


Chantaje emocional (II): qué nos hace vulnerables y cómo afrontarlo

canstockphoto5565068Nuestra vulnerabilidad al chantaje emocional depende de nuestros puntos sensibles, conflictivos, aquellos que están “cargados” con temas psicológicos no resueltos. Los más frecuentes suelen ser:

  • La adicción a la aprobación, la necesidad excesiva de que los demás nos quieran y acepten.
  • El temor excesivo a los conflictos y a las discusiones: por evitarlos, cedemos demasiado.
  • El temor excesivo al abandono, a creer que no seriamos capaces de sobrevivir sin el otro/la otra.
  • La tendencia a sentirnos culpables por todo.
  • La tendencia a cargar con todos los problemas, la excesiva “empatía” hacia los demás, a darnos demasiado, a curar heridas ajenas y a ser excesivamente protectores y “compasivos” en detrimento de nuestras propias necesidades.
  • La baja autoestima y la poca confianza en nosotros mismos, que nos hace dudar de nuestros propios criterios y nos vuelve demasiado vulnerables a las opiniones ajenas y a ciertas demandas abusivas.

No es nada raro que se den varios de los factores mencionados en una misma persona, ya que todos tienen una raíz común que es la inseguridad y falta de autoestima.

Los chantajistas obtienen pistas de nuestros puntos débiles observando cómo reaccionamos a sus demandas, a sus comentarios, etc. y determinando hasta dónde pueden llegar.

Para afrontarlo, conviene sobre todo:

  • Concienciarnos del chantaje, observar con qué vulnerabilidades nuestras engancha, qué derechos nuestros se están violando y convencernos de que podremos hacerle frente (solos o con ayuda profesional si es preciso)
  • Identificar los pensamientos erróneos que nos suelen llevar a ceder a la manipulación. Por ejemplo: “sería horrible que me dejara, no lo podría soportar”, “no sé hacerle feliz”, “a veces los problemas le desbordan y la paga conmigo, pero nos queremos mucho”, “esta(mos) pasando un mal momento, pero eso cambiará”, “tampoco es para tanto, hay cosas peores”, “no puedo dejarle, sencillamente soy incapaz”, etc.
  • Sustituir los pensamientos anteriores por otros más realistas y “combativos”. Por ejemplo: “me comprometo a defender mis derechos de esta forma y de la otra”, “cuando él/ella haga/ diga X, yo responderé con Y”, “merezco una persona que me quiera y respete, no tengo por qué aceptar que me traten mal”, “me costará pero soy capaz de afrontar esto”, “buscaré ayuda de un profesional”, “buscaré el apoyo de mi familia, de mis amigos, etc.”, “soy una persona valiosa”, “todos tenemos derecho a ser tratados con dignidad y respeto”, “voy a intentar resolverlo hablando con él/ella y ver si podemos llegar a acuerdos concretos”, “voy a poner límites, y si no los respeta, entonces abandonaré la relación”, etc.
  • Trazar un plan de acción y unas estrategias concretas para afrontar el problema. Por ejemplo:
  1. Utilizar la asertividad para comunicarte con él/ella.
  2. Darte tiempo para responder a una demanda poco clara, en lugar de responder inmediatamente, y poder así pensar con serenidad.
  3. Poner límites a todo aquello que consideres abusivo, manipulador o que atenta contra tus derechos como persona. Por ejemplo, ante una petición que consideres inadecuada podrías decir: “entiendo que tú quieras… pero no me parece justo/ no puedo/ no quiero, etc. hacer esto o aquello” y si te parece oportuno, añadir: “¿podemos buscar una alternativa?” o “¿entiendes lo que te estoy diciendo?”. O ante una descalificación o insulto: “no voy a tolerar que me digas X delante de tus amigos como hiciste el otro día en la cena. Si eso vuelve a ocurrir, la próxima vez me iré a casa sola” Las palabras concretas, el tono más duro o más conciliador dependerá del contexto y un poco también de nuestra manera de ser. Y si establecemos consecuencias, éstas deberán ser proporcionadas a la situación: recordemos que nuestro objetivo no es castigar al otro sino defender nuestros derechos de forma digna. Si la experiencia demuestra que si ponemos límites, tendremos que enfrentar consecuencias inaceptables, podemos considerar l decisión de mantener momentáneamente la situación hasta poder efectuar algún cambio con menores riesgos.

Si te sientes atrapado/a en lo que crees que es un problema de chantaje emocional o/y de falta de comunicación con tu pareja, tu jefe, tus hijos, tus padres, etc. y quieres ampliar la información que te he pasado en esta entrada y en la anterior “chantaje emocional (I): qué es y cómo actúa” y/o ver cómo puedes aplicar estas estrategias a tu caso particular, no dudes en consultarme en “psicólogos Barcelona” a través de los formularios de contacto, o llamando directamente a los teléfs. 933150084 / 654898716.

Josep Planas, – psicólogo Barcelona -, – psicólogo Vilassar de Mar -, – psicólogos online -



Algunas reflexiones sobre la pareja y el amor

Nuestras relaciones con los demás son un reflejo de las relaciones que mantenemos con nosotros mismos. El amor que transmitimos, y nuestra capacidad de amar y respetar al otro/a están estrechamente vinculados a nuestra capacidad para amarnos y respetarnos a nosotros mismos. El amor es importante, pero no es suficiente para mantener una relación sana de pareja. Necesitamos haber desarrollado otras habilidades y recursos como, por ejemplo: saber escuchar al otro/a; saber gestionar nuestras emociones y no dejarnos dominar por ellas; cambiar expectativas irreales o demasiado fantasiosas por otras más realistas; saber respetar la particular manera de ser del otro/a y su visión de las cosas (dentro de los límites del respeto mutuo); saber comunicarle nuestras demandas e insatisfacciones sin acusaciones ni exigencias, de forma asertiva;  afrontar los conflictos mutuos  con una orientación basada en la solución de problemas evitando el ataque y la descalificación,  etc. etc. Seguir Leyendo


¿Cómo puedo mejorar mi autoestima?

En una entrada anterior, explicábamos qué es la autoestima y cómo la construimos, pero ¿qué podemos hacer para potenciarla? Hay muchas maneras y caminos que nos pueden ayudar a mejorar nuestra, pero vamos a dar aquí algunas sugerencias básicas: Procurar aceptarnos a nosotros mismos, con nuestras virtudes y nuestros defectos, como seres humanos que somos. Y, a partir de ahí, esforzarnos por mejorar cosas, aprender de nuestros errores, etc.  La aceptación no sólo no está reñida con el cambio, sino que es imprescindible para éste ya que si no sabemos dónde estamos, ¿cómo vamos a movernos hacia una determinada dirección?  Además, culparse y ser hipercrítico con uno mismo, no estimula a cambiar sino que nos deja derrotados, desesperanzados, bloqueados. La autocrítica ayuda solamente si es constructiva, es decir moderada y orientada al cambio, no cuando nos encierra en el círculo vicioso de la culpa y la autocompasión.

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La autoestima: qué es y cómo la construimos

La autoestima es la opinión que tenemos de nosotros mismos, en función de una serie de características como aspecto físico, capacidades intelectuales, forma de ser, logros académicos o profesionales, manera de relacionarnos con los demás, etc. El éxito o valoración positiva en una o varias de estas áreas no garantiza la autoestima, ya que ésta es más bien consecuencia de un equilibrio entre todas ellas. Cuando el balance que hacemos es positivo, nos sentimos bien con nosotros mismos y capaces de afrontar los retos que nos pone la vida. En caso contrario, tendemos a sentirnos inseguros y vulnerables, incapaces de conseguir objetivos valiosos. La construimos a partir de:  1) el contacto con personas importantes de nuestro entorno: los padres, ante todo, pero también con otros miembros de la familia, profesores, amigos, grupo cultural, etc.,   2) nuestros logros, o la medida en que sentimos que conseguimos o no metas valiosas para nosotros (lo cual, a su vez, también está influido por el contexto social, económico, etc. en el que estamos insertos). Todos estos factores interrelacionan entre sí y nos dan una visión global de nosotros mismos. Seguir Leyendo



Trastornos de personalidad

Se habla de trastornos de la personalidad cuando la persona tiene unos patrones de pensamiento, reacciones emocionales y comportamientos crónicos que se alejan de las expectativas de su entorno cultural y causan serios problemas con las relaciones interpersonales, el ámbito laboral, etc. Los síntomas que se muestran en los trastornos de la personalidad varían mucho entre los diferentes tipos y, en psicología, se establecen distintas tipologías de estas manifestaciones, tenemos: . Trastorno de la personalidad antisocial La persona no respeta las normas sociales ni los derechos individuales de los demás, a los que tiende a manipular o explotar. Seguir Leyendo


Navidades con corazón

En esas fechas que debieran ser para estar cerca de nuestros seres más queridos y compartir con ellos momentos de paz, alegría y cariño auténticos, momentos para la intimidad y el sosiego, momentos para reflexionar sobre los valores importantes de la vida y crecer como seres humanos, a menudo nos dejamos arrastrar por convencionalismos sociales y rutinas que no deseamos pero que no nos atrevemos a desobedecer. Resulta difícil y arriesgado salirse del rebaño, dejar de hacer lo que siempre hemos hecho, aquello que supuestamente se espera de nosotros: comidas y celebraciones familiares, regalos… Aquello que debiera ser genuino, brotar del corazón a veces se convierte en gestos mecánicos, vacíos o en puro consumismo. Los regalos, por ejemplo. ¿Cuántas veces compramos por comprar, para cumplir con el ritual y poco más?, ¿y de cuántos regalos que nos han hecho a nosotros nos acordamos realmente con cariño con el paso del tiempo?. Pues bien, os propongo ser originales, salir de la rutina, buscar en el presente que ofrezcáis una manera de transmitir a vuestros seres más queridos algo que pueda llegarles de verdad, algo tal vez sencillo pero regalado con el corazón, rescatar entre todos ese espíritu original de las navidades de simplicidad y calidez emocional. Por ejemplo, un retrato de la persona que más queréis puede ser algo muy entrañable y especial. Y muchas otras cosas por supuesto. También sería importante regalar solidaridad para con las personas más necesitadas. Me gustaría que también dejarais aquí comentarios con vuestras sugerencias. Por mi parte, y a quién le guste la idea del retrato, le sugiero visitar el blog de una artista cercana a mí, Mercè Campo: http://retratosartisticos.wordpress.com/


Lo que se ve y lo que no se ve

En la terapia se ve a dos personas sentadas una frente a la otra, al psicólogo/a que intenta escuchar y ser amable, al paciente que intenta explicar lo que le ocurre y que desea ser comprendido y ayudado. En la terapia se escuchan palabras, se ven gestos, emociones que se contienen o que afloran; se ven intentos de complacer, gestos de confianza o desconfianza; se ven intentos de ayudar y de ser ayudado/a. En la terapia, se cuenta o se intuye pero no se ve la historia de ilusiones y desilusiones de cada paciente, su dolor auténtico, sus esfuerzos para ser querido/a, las zancadillas que le ha puesto la vida, las oportunidades que le ha ofrecido, cómo era de pequeño/a, la gente que le quiere o lo/a ha querido, la gente que le ha odiado… En la terapia, se oyen las palabras de consuelo o de ayuda del terapeuta, se ven o se conocen sus diplomas y sus masters pero no se ven tampoco sus ilusiones y desilusiones, la trayectoria de su vida, cómo ha sido su infancia, los retos que ha tenido que afrontar, lo que espera del futuro, lo que teme, lo que le mueve… En la terapia, dos personas están sentadas una frente a la otra pero hay cosas que se ven, y otras que no se ven. Aparentemente una es el/la experto/a y el otro alguien que desea ser ayudado pero son, ante todo, dos seres humanos frente a frente.


La teoría del Yin y el Yang

No debemos perder de vista que todos formamos parte de un mundo que va más allá de nosotros mismos, que se extiende más allá de nuestras fronteras -sobre todo- individuales, pero también de nuestras fronteras como grupo (familia, nación, etc.) e incluso, me atrevería a decir como planeta Tierra hasta unos confines desconocidos en la vastedad del universo. Un mundo en que las cosas están de alguna manera -visible o invisible- interrelacionadas, y en el que no podemos o no debemos actuar como si estuviéramos solos, ignorando la influencia de nuestros actos en el entorno, ignorando la influencia del entorno en nosotros. Creo que debemos, pues, actuar con responsabilidad individual pero también colectiva; que debemos procurar hacernos plenamente responsables de nuestra propia vida y de las elecciones que hacemos, sin victimismos ni atribuciones de culpa trasnochadas pero a la vez no permanecer ciegos a los condicionamientos del entorno. Y la psicología debe intentar encontrar e inculcar este justo equilibrio entre responsabilidad individual y colectiva, entre mirar hacia adentro y mirar hacia afuera, entre ocuparme de mí y ocuparme de los otros, entre yo y los demás. Estoy convencido de que los intereses individuales no se han de sacrificar a un supuesto bien colectivo -de forma sistemática-, pero tampoco los intereses colectivos al individuo porque no puede existir lo uno sin lo otro, al igual que no existiría el día sin la noche, el yin sin el yang.


Ansiedad, depresión y estrés los síntomas de la crisis

La situación económica que estamos viviendo se ve reflejada en muchos ámbitos de nuestro día a día. La ansiedad, la depresión o el estrés se están convirtiendo en las enfermedades de la década,  y son cada vez más las personas que acuden a consultas de atención psicológica con estos síntomas derivados de la situación económica que les rodea.

Las mujeres (87%) mayores de 60 años (65%) son el grupo más afectado por estos trastornos. Según los especialistas esta situación se produce en este grupo al ver a distintos de sus círculos más cercanos o  en una situación económica complicada.

El constante goteo de noticias sobre la crisis y la negativa situación del país es otro de los motivos que generan estrés y ansiedad, patologías que sufren 3 de cada 10 pacientes.

Para sobrellevar la situación de crisis y no verse afectado por estas patologías los expertos recomiendan una actitud positiva, intentar ver el lado positivo de cada momento y pensar en la  crisis como un cambio que puede dar lugar a nuevas oportunidades.


La importancia de la autoestima

La autoestima es importante porque tiene que ver con aspectos esenciales de nuestra existencia, tales como la manera en qué nos relacionamos con los demás, la profesión y la pareja que escogemos y el grado de paz y armonía interior que alcanzamos.

Así, por ejemplo, en el tema del amor si no nos queremos a nosotros mismos, nuestra inseguridad nos hará también desconfiar de que los demás puedan querernos y, como consecuencia de ello, podremos provocar involuntariamente conflictos que terminen por dañar o romper el vínculo con lo cual, finalmente, reforzaremos nuestra creencia de no ser dignos de amor o no ser capaces de alcanzarlo. Es como el pez que se muerde la cola. Por otro lado, difícilmente vamos a poder querer a los demás si no nos queremos nosotros: de todos es sabido que no se puede dar aquello que no se tiene. A lo sumo, podremos hablar de dependencia, pero no de amor auténtico. Además, con una baja autoestima es posible que en lugar de buscar a personas apropiadas para nosotros, valorándolas por sus cualidades y el grado de compatibilidad que tengamos con ellas, tendamos simplemente a buscar personas que nos acepten, que no nos rechacen. En el tema del trabajo ocurrirán cosas parecidas. Guiados por el miedo más que por la ilusión, por la inseguridad más que por la confianza, por el afán de seguridad más que por el riesgo creativo, lógicamente actuaremos por debajo de nuestras posibilidades e incluso nos sabotearemos posibles éxitos. Finalmente, ¿cómo podemos alcanzar paz y equilibrio interno si nos machacamos a menudo con pensamientos negativos sobre nosotros mismos, si no nos aceptamos mínimamente, si nos llevamos “a matar” con nuestro propio yo?