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Posts etiquetados con: psicología

Fobia social o trastorno de ansiedad social

La fobia o trastorno de ansiedad social se caracteriza por un miedo acusado y persistente a ser juzgado por otros o/y a sentirse avergonzado o humillado en una interacción social. El temor, como dijimos en una entrada anterior, puede ser generalizado a un gran número de situaciones sociales o limitarse a algunas de ellas (por ejemplo, a interactuar con un grupo, a acercarse a personas del sexo contrario, a comer delante de otras personas, etc.). Asimismo, suele estar centrado en algún aspecto concreto de la presentación o actuación de la propia persona (por ejemplo, a mostrar síntomas de ansiedad, cometer algún error o actuar de alguna otra forma que se perciba como humillante. Seguir Leyendo


Trastorno de ansiedad generalizada

El trastorno de ansiedad generalizada o TAG se caracteriza por un estado persistente de ansiedad provocado por una tendencia a preocuparse de forma crónica, excesiva y generalizada. El objeto de la preocupación suele recaer sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades de la vida cotidiana, no específicos de otros trastornos como la fobia social, TOC, hipocondría, etc. ni inducidos por sustancias (drogas, etc.)o  enfermedades médicas (hipertiroidismo, etc.). El perfil de la persona con TAG es el que suele denominarse popularmente como “patidor” (sufridor), es decir que tiende a atormentarse y a darle mil vueltas en su cabeza a (casi) todo, y le cuesta desconectar de aquello que le inquieta. La preocupación (patológica) puede considerarse como un intento de resolver un problema (real o imaginario, pero casi siempre exagerado), ensayando diferentes soluciones en el escenario mental para restablecer la sensación de seguridad: no obstante, la persona tiende a dar vueltas en círculo y a sentirse atrapada en sus propias inquietudes. Aunque suene paradójico, podríamos resumirlo como un intento fallido por hallar la seguridad a través de la preocupación. Seguir Leyendo


La autoestima: qué es y cómo la construimos

La autoestima es la opinión que tenemos de nosotros mismos, en función de una serie de características como aspecto físico, capacidades intelectuales, forma de ser, logros académicos o profesionales, manera de relacionarnos con los demás, etc. El éxito o valoración positiva en una o varias de estas áreas no garantiza la autoestima, ya que ésta es más bien consecuencia de un equilibrio entre todas ellas. Cuando el balance que hacemos es positivo, nos sentimos bien con nosotros mismos y capaces de afrontar los retos que nos pone la vida. En caso contrario, tendemos a sentirnos inseguros y vulnerables, incapaces de conseguir objetivos valiosos. La construimos a partir de:  1) el contacto con personas importantes de nuestro entorno: los padres, ante todo, pero también con otros miembros de la familia, profesores, amigos, grupo cultural, etc.,   2) nuestros logros, o la medida en que sentimos que conseguimos o no metas valiosas para nosotros (lo cual, a su vez, también está influido por el contexto social, económico, etc. en el que estamos insertos). Todos estos factores interrelacionan entre sí y nos dan una visión global de nosotros mismos. Seguir Leyendo


Taller psicología “Introducción al debate cognitivo” 10/3/13

Solemos pensar que nos sentimos mejor o peor en función de lo que nos sucede, es decir, de los acontecimientos externos. Pero, eso es sólo una verdad parcial ya que si bien es cierto que tienen una influencia importante en nosotros (no es lo mismo que te toque la lotería a que te echen del trabajo), lo determinante, lo que marca realmente la diferencia es la manera en que los interpretamos, lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de estos eventos. Ejemplo. A y B son dos estudiantes con unas aptitudes y conocimientos parecidos. Los dos están cursando los mismos estudios y han suspendido el mismo examen. Pero, mientras que A piensa que estudiando más conseguirá aprobar,  B por el contrario cree que será incapaz de  pasar esta asignatura por más que se esfuerce. Pensando así, los dos se sentirán de manera diferente y, probablemente, también actuarán de forma diferente, estudiando con más empeño el primero y dejándose llevar por el victimismo, el segundo. Esa idea viene de antiguo: parte del filósofo griego Epícteto quien sostuvo que no son las cosas (que nos suceden) lo que nos trastorna, sino nuestra interpretación de su significado. De ahí, la importancia de pensar y evaluar de forma racional y flexible, a la manera de un científico, tomando nuestros pensamientos como hipótesis sobre la realidad y no como verdades absolutas, aprendiendo a ver las cosas desde diferentes puntos de vista, abriendo nuestra mente a la complejidad y riqueza de la vida en lugar de encerrarla en esquemas rígidos que no nos permiten avanzar. Si somos capaces de controlar nuestros pensamientos (irracionales), si somos capaces de abrirnos a diferentes interpretaciones de la realidad, si somos capaces de ver varios senderos allá donde algunos sólo ven un único camino, si somos capaces en suma de cambiar nuestra mirada sobre el mundo y sobre nosotros mismos, cambiaremos nosotros y cambiará nuestro mundo, haciéndonos posible vivir de forma más equilibrada y satisfactoria, y permitiéndonos conseguir objetivos que antes a lo mejor nos habían parecido inalcanzables. Este curso teórico-práctico-vivencial te permitirá :  1) ser más consciente de tu particular forma de pensar y de interpretar la “realidad”, de las distorsiones o sesgos con que la percibes y de cómo esto está afectando a determinadas áreas de tu vida,     2) aprender herramientas que te ayuden a cambiar esquemas mentales rígidos o disfuncionales por otros más flexibles, a ver las cosas con otra mirada y a tener más recursos que te faciliten la consecución de tus objetivos y te abran nuevos horizontes vitales.

Lugar:  C/ Trafalgar, 25, 2º, 1ª (muy cerca de Plaza Urquinaona)

Fecha: 10 de Marzo de 2013

Duración: 6 horas

Horario: de 9,30 a 13,30, y de 15,30 a 17,30 h. P

recio: 60 euros Plazas limitadas.

Para solicitar más información o preinscribirte al taller: Josep Planas –psicólogo Barcelona col. núm. 4007 – Para saber más de mí: http://www.psicologobarcelona.es



Pienso, luego siento (y hago)

Solemos pensar que nos sentimos mejor o peor en función de lo que nos sucede, es decir, de los acontecimientos externosPero, eso es sólo una verdad parcial ya que si bien es cierto que tienen una influencia importante en nosotros (no es lo mismo que te toque la lotería a que te echen del trabajo), lo determinante, lo que marca realmente la diferencia es la manera en que los interpretamos, lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de estos eventos. Ejemplo. A y B son dos estudiantes con unas aptitudes y conocimientos parecidos. Los dos están cursando los mismos estudios y han suspendido el mismo examen. Pero, mientras que A piensa que estudiando más conseguirá aprobar,  B por el contrario cree que será incapaz de  pasar esta asignatura por más que se esfuerce. Pensando así, los dos se sentirán de manera diferente y, probablemente, también actuarán de forma diferente, estudiando con más empeño el primero y dejándose llevar por el victimismo, el segundo. Seguir Leyendo


Trastornos de personalidad

Se habla de trastornos de la personalidad cuando la persona tiene unos patrones de pensamiento, reacciones emocionales y comportamientos crónicos que se alejan de las expectativas de su entorno cultural y causan serios problemas con las relaciones interpersonales, el ámbito laboral, etc. Los síntomas que se muestran en los trastornos de la personalidad varían mucho entre los diferentes tipos y, en psicología, se establecen distintas tipologías de estas manifestaciones, tenemos: . Trastorno de la personalidad antisocial La persona no respeta las normas sociales ni los derechos individuales de los demás, a los que tiende a manipular o explotar. Seguir Leyendo


Navidades con corazón

En esas fechas que debieran ser para estar cerca de nuestros seres más queridos y compartir con ellos momentos de paz, alegría y cariño auténticos, momentos para la intimidad y el sosiego, momentos para reflexionar sobre los valores importantes de la vida y crecer como seres humanos, a menudo nos dejamos arrastrar por convencionalismos sociales y rutinas que no deseamos pero que no nos atrevemos a desobedecer. Resulta difícil y arriesgado salirse del rebaño, dejar de hacer lo que siempre hemos hecho, aquello que supuestamente se espera de nosotros: comidas y celebraciones familiares, regalos… Aquello que debiera ser genuino, brotar del corazón a veces se convierte en gestos mecánicos, vacíos o en puro consumismo. Los regalos, por ejemplo. ¿Cuántas veces compramos por comprar, para cumplir con el ritual y poco más?, ¿y de cuántos regalos que nos han hecho a nosotros nos acordamos realmente con cariño con el paso del tiempo?. Pues bien, os propongo ser originales, salir de la rutina, buscar en el presente que ofrezcáis una manera de transmitir a vuestros seres más queridos algo que pueda llegarles de verdad, algo tal vez sencillo pero regalado con el corazón, rescatar entre todos ese espíritu original de las navidades de simplicidad y calidez emocional. Por ejemplo, un retrato de la persona que más queréis puede ser algo muy entrañable y especial. Y muchas otras cosas por supuesto. También sería importante regalar solidaridad para con las personas más necesitadas. Me gustaría que también dejarais aquí comentarios con vuestras sugerencias. Por mi parte, y a quién le guste la idea del retrato, le sugiero visitar el blog de una artista cercana a mí, Mercè Campo: http://retratosartisticos.wordpress.com/


Quiero ser feliz

Si quieres ser feliz, actúa como si ya lo fueras

El poder del Como si

Esta aseveración que se atribuye a William James, famoso psicólogo, filósofo y pedagogo estadounidense, subraya la importancia de la actitud. Sean cuales sean los obstáculos que nos encontremos en el camino para ser felices, si día a día nos esforzamos por actuar como si lo fuéramos –en vez de lamentarnos por nuestras desdichas-, no sólo mejorará nuestro estado de ánimo sino que, con toda probabilidad, atraerá hacia nosotros la “buena suerte” o, al menos, una “mejor suerte”. Es una especie de efecto imán: si irradiamos felicidad atraemos felicidad, si irradiamos desdicha atraemos más desdicha.

Eso no significa negar la realidad y vivir en una nube de color rosa. No nos confundamos. Significa actuar “como si” ya tuviéramos algo que anhelamos, como si ya fuéramos esa persona que deseamos ser e, indirectamente ayudar a que esto suceda.

Pongamos un ejemplo. Supongamos que no tienes trabajo y te sientes desdichado/a por ello. Piensas que no podrás encontrar, etc. y te desesperas, y tal vez hagas menos esfuerzo por buscarlo o te presentes desmotivado e inseguro a una entrevista. Entonces, se trata –no de imaginar que ya has conseguido trabajo y quedarte viendo la tele todo el día- sino de imaginar que en un futuro cercano y gracias a tus esfuerzos y cualidades, consigues uno y actuar como si ese futuro imaginado fuera real.

Pongamos otro ejemplo. Supongamos que eres muy tímido/a y tiendes a aislarte. Piensas que te van a rechazar, etc. Entonces, se trata de imaginar cada día, al levantarte, que eres una persona extrovertida y abierta y actuar como si lo fueras. Puedes imaginar que eres un actor y que estás interpretando un papel. Tomarlo como un juego. Fíjate que no se trata sólo de imaginar, sino de actuar como si esa “fantasía” fuera real, de una manera que la haga más probable.

Y, si quieres ser feliz, como decíamos al principio, empieza por actuar como una persona feliz.


El mapa no es el territorio

Las palabras son sólo palabras, el mapa no es el territorio. Alguien dijo también que el lenguaje es la abreviatura, y la experiencia el texto completo. Cuando tú estás diciendo(te), por ejemplo, “soy X” o “mi vida es Y”, simplemente estás diciendo(te) “soy X” o “mi vida es Y”, nada más que eso. Las palabras no son el objeto, aunque lo nombren (la palabra “mesa”, por ejemplo, no es una mesa que se pueda ver y tocar), no son la realidad aunque la interpreten. Ahora bien, las palabras no son neutrales: pueden llevar una fuerte carga emocional, y debes tener cuidado en cómo las manejas, en cómo te manejan.


El cuento de los ciegos y el elefante o “Las mil caras de la verdad”

Creo que la “verdad” tiene muchas caras, que la realidad es siempre compleja y las cosas se pueden contemplar desde múltiples perspectivas -a menudo, complementarias entre sí- , algunas más acertadas que otras tal vez pero ninguna que pueda explicarlo todo. Seguramente habrás oído el cuento de unos ciegos que yendo por una carretera polvorienta, y guiados por un amable caballero que les hacía las veces de guía, se encontraron de pronto con un elefante, animal del que no tenían conocimiento alguno. El guía les sugirió que palparan el animal y que, a través de sus sensaciones, describieran cómo era. Llenos de alegría, los ciegos se acercaron al enorme animal y lo tocaron. Al cabo de un instante, el elefante, irritado, se marchó corriendo. Entusiasmados, los ciegos describieron su experiencia. Uno de ellos, que había palpado una pata del paquidermo exclamó: “oh, el elefante es una bestia maravillosa, es como un gran árbol, pero fuerte como una roca” No, replicó el segundo que había tocado la trompa: “el elefante es como una gran serpiente que se mueve lentamente hacia atrás y hacia adelante”. “Imposible!”, gritó otro que había tocado la oreja del animal: “el elefante es como una enorme hoja de árbol, amplia y delgada”. El cuarto, a su vez, recordando la cola del elefante, dijo: “era un animal en forma de rama, largo y delgado”. El quinto, no acorde con las explicaciones de los demás, Protestó: “no, es como un enorme muro”, ya que había palpado el elefante por el costado. Y los cinco ciegos, entraron en una violenta discusión sobre cuál era la naturaleza de los elefantes hasta que, finalmente, molestos y decepcionados por la “ignorancia” de los demás, cada uno tomó diferentes direcciones y no se volvieron a hablar.


El viaje a Itaca

Quizás pienses “yo quiero cambiar, pero no sé si podré” Pregúntate: ¿te parece que otra persona en condiciones similares a las tuyas -o, incluso, con muchas más limitaciones- podría llegar a conseguir lo que tú quieres conseguir?, ¿sería esto “objetivamente” posible?, ¿existe alguna probabilidad, por pequeña que sea?, ¿lo ha conseguido alguien en la historia de la humanidad? Y procura no hacer trampas, por favor, ni contestar apresuradamente. Si tienes dudas, pregunta, investiga. Y si tu respuesta es, por ejemplo, “hombre, quizás una entre un millón pero yo…” Entonces, te digo: ¡puedes conseguirlo! Es cierto, que el hecho de que “puedas” no es una garantía de que lo logres, o de que lo logres al 100 %, pero recuerda lo que decía Cavafis sobre que el viaje es tan importante o más que el destino: “Itaca te brindó tan hermoso viaje, sin ella no habrías emprendido el camino”


La teoría del Yin y el Yang

No debemos perder de vista que todos formamos parte de un mundo que va más allá de nosotros mismos, que se extiende más allá de nuestras fronteras -sobre todo- individuales, pero también de nuestras fronteras como grupo (familia, nación, etc.) e incluso, me atrevería a decir como planeta Tierra hasta unos confines desconocidos en la vastedad del universo. Un mundo en que las cosas están de alguna manera -visible o invisible- interrelacionadas, y en el que no podemos o no debemos actuar como si estuviéramos solos, ignorando la influencia de nuestros actos en el entorno, ignorando la influencia del entorno en nosotros. Creo que debemos, pues, actuar con responsabilidad individual pero también colectiva; que debemos procurar hacernos plenamente responsables de nuestra propia vida y de las elecciones que hacemos, sin victimismos ni atribuciones de culpa trasnochadas pero a la vez no permanecer ciegos a los condicionamientos del entorno. Y la psicología debe intentar encontrar e inculcar este justo equilibrio entre responsabilidad individual y colectiva, entre mirar hacia adentro y mirar hacia afuera, entre ocuparme de mí y ocuparme de los otros, entre yo y los demás. Estoy convencido de que los intereses individuales no se han de sacrificar a un supuesto bien colectivo -de forma sistemática-, pero tampoco los intereses colectivos al individuo porque no puede existir lo uno sin lo otro, al igual que no existiría el día sin la noche, el yin sin el yang.


La importancia de la autoestima

La autoestima es importante porque tiene que ver con aspectos esenciales de nuestra existencia, tales como la manera en qué nos relacionamos con los demás, la profesión y la pareja que escogemos y el grado de paz y armonía interior que alcanzamos.

Así, por ejemplo, en el tema del amor si no nos queremos a nosotros mismos, nuestra inseguridad nos hará también desconfiar de que los demás puedan querernos y, como consecuencia de ello, podremos provocar involuntariamente conflictos que terminen por dañar o romper el vínculo con lo cual, finalmente, reforzaremos nuestra creencia de no ser dignos de amor o no ser capaces de alcanzarlo. Es como el pez que se muerde la cola. Por otro lado, difícilmente vamos a poder querer a los demás si no nos queremos nosotros: de todos es sabido que no se puede dar aquello que no se tiene. A lo sumo, podremos hablar de dependencia, pero no de amor auténtico. Además, con una baja autoestima es posible que en lugar de buscar a personas apropiadas para nosotros, valorándolas por sus cualidades y el grado de compatibilidad que tengamos con ellas, tendamos simplemente a buscar personas que nos acepten, que no nos rechacen. En el tema del trabajo ocurrirán cosas parecidas. Guiados por el miedo más que por la ilusión, por la inseguridad más que por la confianza, por el afán de seguridad más que por el riesgo creativo, lógicamente actuaremos por debajo de nuestras posibilidades e incluso nos sabotearemos posibles éxitos. Finalmente, ¿cómo podemos alcanzar paz y equilibrio interno si nos machacamos a menudo con pensamientos negativos sobre nosotros mismos, si no nos aceptamos mínimamente, si nos llevamos “a matar” con nuestro propio yo?