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Posts etiquetados con: psicoleg Barcelona

Chantaje emocional (II): qué nos hace vulnerables y cómo afrontarlo

canstockphoto5565068Nuestra vulnerabilidad al chantaje emocional depende de nuestros puntos sensibles, conflictivos, aquellos que están “cargados” con temas psicológicos no resueltos. Los más frecuentes suelen ser:

  • La adicción a la aprobación, la necesidad excesiva de que los demás nos quieran y acepten.
  • El temor excesivo a los conflictos y a las discusiones: por evitarlos, cedemos demasiado.
  • El temor excesivo al abandono, a creer que no seriamos capaces de sobrevivir sin el otro/la otra.
  • La tendencia a sentirnos culpables por todo.
  • La tendencia a cargar con todos los problemas, la excesiva “empatía” hacia los demás, a darnos demasiado, a curar heridas ajenas y a ser excesivamente protectores y “compasivos” en detrimento de nuestras propias necesidades.
  • La baja autoestima y la poca confianza en nosotros mismos, que nos hace dudar de nuestros propios criterios y nos vuelve demasiado vulnerables a las opiniones ajenas y a ciertas demandas abusivas.

No es nada raro que se den varios de los factores mencionados en una misma persona, ya que todos tienen una raíz común que es la inseguridad y falta de autoestima.

Los chantajistas obtienen pistas de nuestros puntos débiles observando cómo reaccionamos a sus demandas, a sus comentarios, etc. y determinando hasta dónde pueden llegar.

Para afrontarlo, conviene sobre todo:

  • Concienciarnos del chantaje, observar con qué vulnerabilidades nuestras engancha, qué derechos nuestros se están violando y convencernos de que podremos hacerle frente (solos o con ayuda profesional si es preciso)
  • Identificar los pensamientos erróneos que nos suelen llevar a ceder a la manipulación. Por ejemplo: “sería horrible que me dejara, no lo podría soportar”, “no sé hacerle feliz”, “a veces los problemas le desbordan y la paga conmigo, pero nos queremos mucho”, “esta(mos) pasando un mal momento, pero eso cambiará”, “tampoco es para tanto, hay cosas peores”, “no puedo dejarle, sencillamente soy incapaz”, etc.
  • Sustituir los pensamientos anteriores por otros más realistas y “combativos”. Por ejemplo: “me comprometo a defender mis derechos de esta forma y de la otra”, “cuando él/ella haga/ diga X, yo responderé con Y”, “merezco una persona que me quiera y respete, no tengo por qué aceptar que me traten mal”, “me costará pero soy capaz de afrontar esto”, “buscaré ayuda de un profesional”, “buscaré el apoyo de mi familia, de mis amigos, etc.”, “soy una persona valiosa”, “todos tenemos derecho a ser tratados con dignidad y respeto”, “voy a intentar resolverlo hablando con él/ella y ver si podemos llegar a acuerdos concretos”, “voy a poner límites, y si no los respeta, entonces abandonaré la relación”, etc.
  • Trazar un plan de acción y unas estrategias concretas para afrontar el problema. Por ejemplo:
  1. Utilizar la asertividad para comunicarte con él/ella.
  2. Darte tiempo para responder a una demanda poco clara, en lugar de responder inmediatamente, y poder así pensar con serenidad.
  3. Poner límites a todo aquello que consideres abusivo, manipulador o que atenta contra tus derechos como persona. Por ejemplo, ante una petición que consideres inadecuada podrías decir: “entiendo que tú quieras… pero no me parece justo/ no puedo/ no quiero, etc. hacer esto o aquello” y si te parece oportuno, añadir: “¿podemos buscar una alternativa?” o “¿entiendes lo que te estoy diciendo?”. O ante una descalificación o insulto: “no voy a tolerar que me digas X delante de tus amigos como hiciste el otro día en la cena. Si eso vuelve a ocurrir, la próxima vez me iré a casa sola” Las palabras concretas, el tono más duro o más conciliador dependerá del contexto y un poco también de nuestra manera de ser. Y si establecemos consecuencias, éstas deberán ser proporcionadas a la situación: recordemos que nuestro objetivo no es castigar al otro sino defender nuestros derechos de forma digna. Si la experiencia demuestra que si ponemos límites, tendremos que enfrentar consecuencias inaceptables, podemos considerar l decisión de mantener momentáneamente la situación hasta poder efectuar algún cambio con menores riesgos.

Si te sientes atrapado/a en lo que crees que es un problema de chantaje emocional o/y de falta de comunicación con tu pareja, tu jefe, tus hijos, tus padres, etc. y quieres ampliar la información que te he pasado en esta entrada y en la anterior “chantaje emocional (I): qué es y cómo actúa” y/o ver cómo puedes aplicar estas estrategias a tu caso particular, no dudes en consultarme en “psicólogos Barcelona” a través de los formularios de contacto, o llamando directamente a los teléfs. 933150084 / 654898716.

Josep Planas, – psicólogo Barcelona -, – psicólogo Vilassar de Mar -, – psicólogos online -


Miedo y ansiedad: ¿puedo controlarlos?

canstockphoto3594533El miedo es la reacción ante la percepción de una amenaza o peligro (reales o imaginarios) para nuestra seguridad física o emocional. Las posibles respuestas pueden ser: a) lucha o afrontamiento, b) huida o evitación, c) parálisis o bloqueo. Hay que distinguir entre miedo normal ante un peligro real o probable, y miedo excesivo o patológico, desproporcionado a la situación o provocado por una falsa alarma. El miedo normal nos protege. El miedo patológico nos limita, empobrece nuestra vida y nos causa un sufrimiento innecesario.

Ejemplos: 1) Me dispongo a cruzar la calle, me doy cuenta de que el semáforo está en rojo, siento miedo y retrocedo,      2) Camino de noche por una calle poco iluminada, oigo pasos a mis espaldas, y me quedo quieto sin saber qué hacer, paralizado por el miedo,       3) Noto un repentino dolor en el pecho, siento miedo y acudo a un servicio de urgencias. En el primer caso, el miedo es normal y me protege de un posible atropello. En el segundo, parece excesivo pero no lo sabemos del todo puesto que depende del contexto: peligrosidad del barrio, etc. En el tercero, depende también del contexto: si se trata de una persona joven y con buena salud, o que ha tenido otros episodios similares que han resultado falsas alarmas, con toda probabilidad se tratará de miedo generado por síntomas físicos de ansiedad únicamente y que no entrañan riesgo alguno para nuestra salud.

La ansiedad, a diferencia del miedo, es un sentimiento más complejo, de incomodidad o malestar que se prolonga (con altibajos) a lo largo del tiempo y causado por ciertos pensamientos repetitivos de aprensión o temor hacia determinadas situaciones.

Ejemplos: 1) He tenido varias veces la sensación de mareo o vértigo estando fuera de casa, y ahora siento ansiedad de salir a la calle por temor a desmayarme, etc.        2) Cada vez que he de ir al dentista, me paso varios días ansioso porque le tengo una cierta fobia.

El problema de los trastornos de ansiedad, no es la experiencia de miedo o de ansiedad en sí (que puede no ser patológica en muchos casos), sino el hecho de que esta ansiedad se active inapropiadamente, cuando “no toca”. Por ejemplo, tener algo de ansiedad antes de un examen seguramente me hará estudiar más pero si esta ansiedad es excesiva o se da por una sobrevaloración de ciertos peligros o por “películas” que me monto sobre cosas negativas que podrían pasarme -pero cuya probabilidad es mínima o, incluso, inexistente- entonces estoy sufriendo inútilmente.

Tanto en el caso del miedo como de la ansiedad, uno de los modos que solemos utilizar para “protegernos” es el de la huída-evitación pero (a menos que el peligro sea real) ello sólo nos proporcionará alivio a corto plazo con abundantes efectos secundarios, además: frustración y posible pérdida de autoestima por no haber sido capaces de enfrentarnos a lo que nos daba miedo, empeoramiento a largo plazo de ese miedo o ansiedad que se puede generalizar a otras situaciones parecidas (por ejemplo, si tengo fobia al metro y lo evito es posible que acabe teniendo también miedo a ir en autobús, en coche y hasta puede que al final a salir de casa)

La psicoterapia para los trastornos de ansiedad, en la consulta de psicologos Barcelona, consiste en: 1) entender qué mecanismos activan ese programa de miedo o ansiedad: qué pensamientos, creencias, fantasías, etc.,       2) desactivar ese programa, mediante cambios tanto cognitivos (a nivel de creencias internas) como conductuales (afrontamiento gradual, y bajo supervisión terapéutica, de todas las situaciones provocadoras de ansiedad)

Josep Planas –psicólogo Barcelona, psicólogo Vilassar de Mar, psicoterapia online