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Posts etiquetados con: estados de ánimo

¿Mujeres que piensan demasiado?

pensar demasiado 2

Según comenta Susan Nolan-Hoeksema en su libro “Mujeres que piensan demasiado”, hay una tendencia epidémica, sobre todo entre las mujeres, a pensar demasiado. Les damos vueltas y más vueltas a nuestros pensamientos y sentimientos negativos, “amasándolos como si fueran masa de pan”. Nos formulamos preguntas que generan más preguntas, dudas que generan más dudas, etc. Y en ese estado, distorsionamos fácilmente la realidad.

Complica todavía más la cosa el hecho de que cuando estamos tristes y con un estado de ánimo bajo, nuestro cerebro atrae fácilmente otros pensamientos tristes y oscuros, con lo que nos quedamos atrapados en un círculo de infelicidad del que nos cuesta luego salir.

Contrariamente a lo que nos podría parecer, pensar “demasiado” en algo que nos preocupa disminuye nuestra capacidad para encontrar buenas soluciones a los problemas, aparte de que nos puede generar trastornos emocionales y perjudicar nuestras relaciones personales.

Otros datos interesantes que aporta la autora son:

-      Cuando estamos en un estado de ánimo negativo, activamos y fortalecemos toda una red neuronal de pensamientos y recuerdos negativos. De manera que cuanto más vueltas les demos a los pensamientos negativos, más fuerza tendrán estos.

-      Pensar demasiado es una “enfermedad” más propia de las personas jóvenes y de mediana edad debido a que, en nuestra cultura, a diferencia de  las generaciones anteriores¨  1) hay muchas opciones pero pocos valores sólidos a los que aferrarse,    2) nos creemos con derecho a tenerlo todo, nos cuesta aceptar que la vida tiene muchas limitaciones y, cuando no se cumplen nuestras expectativas, nos sentimos muy frustrados y desorientados y tendemos a culparnos a nosotros mismos o a culpar a los demás de esos “fracasos”, no nos paramos a pensar que quizá eso es lo normal en la vida,    3) tenemos una necesidad compulsiva de encontrar soluciones rápidas a todo; no queremos esperar, no aceptamos que algunas cosas requieren su tiempo y acaso mucho esfuerzo también,     4) nos miramos demasiado el ombligo, tendemos a analizar demasiado.

Y como estrategias para afrontar esa tendencia, tendríamos entre otras:

-      Comprender que el pensamiento excesivo no es nuestro amigo, no nos ayuda a estar mejor o a resolver mejor nuestros problemas.

-      Buscarnos ocupaciones o distracciones constructivas

-      Delimitar a un horario concreto para preocuparnos y, el resto del tiempo, intentar desviar nuestra mente de esos pensamientos.

-      Escribir nuestras preocupaciones para tomar distancia de las mismas y verlas con más objetividad.

-      Delegar nuestras preocupaciones en un poder superior, llámese Dios para los creyentes o cualquier otra forma para los no creyentes.

-      Fomentar relaciones personales de calidad, y apoyarnos en ellas, en los momentos difíciles.

-      Dejar de compararnos con los demás y procurar lleva una vida coherente con nuestros propios valores.

-      Utilizar técnicas de resolución de problemas

-      Hacer algo, cualquier cosa por pequeña que sea para avanzar en algún sentido, que nos permita cortar ese círculo vicioso de pensamiento tóxico.

-      Identificar las voces de otras personas que, tal vez, nos están diciendo sin que seamos demasiado conscientes lo que deberíamos hacer, pensar o sentir (la tiranía de los “deberías”) y procurar actuar de acuerdo con nuestros propios valores y no con los ajenos.

-      Potenciar nuestro crecimiento personal en general: terapia, libros de autoayuda, meditación, etc.

Josep Planas -psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online



Sugerencias para combatir la depresión

DepresiónSi sufres o crees que puedes estar sufriendo una depresión o te encuentras con un bajón anímico importante, aquí tienes una serie de recomendaciones desde “psicólogos Barcelona” que pueden serte útiles:

  • Procura no permanecer en la cama más allá de tu horario habitual, independientemente de que hayas dormido bien o mal, no tengas ganas de levantarte, etc.
  • Actúa, muévete, haz cosas. Haz ejercicio físico. Realiza actividades en la naturaleza. Apúntate a charlas interesantes, aprende cosas nuevas… Recupera actividades que antes de la depresión te proporcionaban placer y satisfacción. Procura estimular tanto tu cerebro como tu cuerpo. La acción es el antidepresivo más poderoso.
  • Cuida tu aspecto físico. Te sentirás mejor si lo haces.
  • Aliméntate de forma sana.
  • Mímate un poco, haz cosas “especiales” para ti mismo/a, permítete pequeños caprichos.
  • Haz nuevos amigos. Apúntate a actividades de ocio, talleres, etc. Recupera amistades de las que te hayas distanciado. Ábrete a los demás y al mundo, no te quedes aislado en casa. Deje que entre aire fresco en tu vida.
  • Haz cosas que te hagan sentir útil y evita centrarte demasiado en ti mismo/a y tus preocupaciones. Puedes hacer actividades de voluntariado, escribir un blog, apuntarte a un grupo o movimiento social, aprender cosas nuevas y un sinfín de cosas más.
  • Presta atención a tu “diálogo interior”, a lo que te dices a ti mismo/a, la forma en que te hablas. Intenta ser positivo/a y aceptarte como eres. Sé amable contigo mismo/a. Evita dramatizar y autocompadecerte. Recuerda que “más vale encender una vela que maldecir la oscuridad” (proverbio chino)
  • Evita cavilar, rumiar el “por qué” de las cosas, darle vueltas a tus problemas obsesivamente. En lugar de eso, intentar ver “qué” te deprime,  y “cómo” puedes salir de esa tristeza/ desesperanza. Haz una lista de todos los problemas y preocupaciones que te quitan energía y mira “cómo” los puedes afrontar poco a poco.
  • Acepta que las cosas no son como “deberían” ser, acepta la imperfección tuya, de los demás y del mundo. Esfuérzate por cambiar las cosas que puedas, pero renuncia a amargarte por todo aquello que escapa a tu control.
  • Comenta tus problemas con los demás, pero sin exagerar ni llegar al victimismo. Evita hablar sólo de ti e interésate también por los otros, déjales un espacio para que ellos también puedan expresar sus inquietudes, sus anhelos… Si no lo haces, al final se apartarán de ti.

Y, sobre todo, no actúes en base a si te sientes motivado/a o no para hacer algo, si estás alegre o triste, animado o desanimado, cansado/a o lleno/a de energía. Haz un esfuerzo para salir de las garras de la depresión, plántale cara, haz cada día alguna cosa, algún movimiento para sentirte mejor. Y si no te ves capaz, busca ayuda profesional. Hoy en día, hay muchos tratamientos, la terapia cognitivo-conductual está entre los más validados empíricamente, que te pueden ayudar. Si quieres, puedes pedirme información

Josep Planas –psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


Felicidad química

 Un mundo feliz “Es increíble, pero en nuestra sociedad, los ansiolíticos y antidepresivos se han convertido en el ingrediente básico de nuestra dieta”  (Silvia Congost, psicóloga)

¿Es esto un signo de progreso o un signo de una sociedad enferma y profundamente infeliz?

Muchas personas actualmente, ante un problema psicológico o psicosomático que no entienden muy bien, acuden en busca de orientación al médico o psiquiatra. Y una vez allí, es bastante probable que les receten antidepresivos y/o ansiolíticos, algunas veces con la indicación de acudir a un psicólogo.

El poco tiempo de los profesionales para atenderles y, a veces también, la búsqueda del propio paciente de un remedio fácil y cómodo o/y su falta de recursos económicos para acudir a la consulta privada de un psicólogo facilita este proceso.

Por otro lado, no olvidemos que debajo de todo esto, existen también importantísimos intereses económicos de la industria farmacéutica interesada en promover la “evidencia científica” de que tales fármacos son necesarios, a base de estudios cuya transparencia genera serias dudas.

Los problemas psicológicos no se solucionan tomando una pastilla, sino que necesitan de una comprensión más profunda que integre una visión más holística de la salud y la enfermedad, del vínculo entre mente y cuerpo, entre el “yo” y el “tú”, entre persona y sociedad. Y que involucre no sólo a los profesionales de la salud (médicos, psiquiatras, psicólogos) sino también a sociólogos, filósofos, políticos, economistas y un largo etcétera para, entre todos, construir una sociedad más justa y equilibrada.

El espejismo de la droga de la felicidad es sólo eso, un espejismo.

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


La búsqueda de la felicidad

felicidadMucho se habla de la felicidad en libros de autoayuda, medios de comunicación, etc. Hoy en día, se considera una legítima aspiración de todos los seres humanos. Pero, ¿cómo se consigue? A nivel social, se dan tantas injusticias y conflictos que casi parece una broma que nos lo planteemos:  en cualquier caso, dependerá de hasta donde seamos capaces de luchar para hacer respetar nuestros derechos básicos y hasta donde llegue nuestra creatividad y coraje para construir nuevos modelos sociales y económicos, más justos y solidarios. A nivel individual, no obstante, sí tenemos herramientas para poder vivir mejor y sentirnos mejor (y cuando lo consigamos a nivel individual, a nivel social también será más fácil).

Resumiendo las aportaciones de muchos estudiosos del tema, podemos decir que lo que LA FACILITA es:

-       Cultivar buenos pensamientos, potenciar un diálogo interno sano y eliminar la “cháchara” mental que nos llena de ansiedad y nos desenergetiza. Como dice Rimponché, la felicidad está en la mente, en los pensamientos: la mente es la que crea el mundo, nuestro mundo particular. O como dijo de forma parecida Marco Aurelio: nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Seguir Leyendo


¿Buena suerte o mala suerte?

Buena suerte o mala suerteHe aquí un hermoso cuento sufí que nos habla de forma sabia de la relatividad de la “buena” o “mala” suerte, de cómo ciertos acontecimientos inicialmente catalogados como negativos pueden, con el paso del tiempo, convertirse en positivos y viceversa. Dice así:

 “Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las vallas de su terreno. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:

-Tu caballo se escapó, ¿qué harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Alá lo sabe.

Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:

-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más que podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Alá lo sabe.

Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y cayó al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:

-¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.

El hombre, otra vez lo miró y dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Alá lo sabe.

Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:

-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!

Otra vez el hombre lo miró diciendo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Alá lo sabe”

Moraleja: las crisis y los conflictos a veces se transforman en oportunidades y,  a veces, las oportunidades se transforman en conflictos; a veces, las “desgracias” nos traen cosas buenas, y a veces, las “cosas buenas” nos traen desgracias. Todo depende del azar y de la manera en que manejemos las circunstancias que nos ha tocado vivir. Hay “varitas mágicas” (o maneras de hacer) que transforman sapos en príncipes azules y otras que transforman princesas en brujas. El azar es una fuerza importante que, en ocasiones, puede modelar nuestras vidas de forma drástica, pero también es importante nuestra manera de afrontar las cosas, desde una postura proactiva o victimista/ pasiva. Ambas son fuerzas poderosas que no conviene olvidar ni infravalorar.

Josep Planas –psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


Psicólogo Barcelona comenta: ¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

TLPEl trastorno límite o borderline de la personalidad ( TLP) se caracteriza por:

-          Autoimagen variable e inestable que, generalmente, se basa en cómo creen que son percibidos por los demás en un momento dado: si la imagen que el otro les refleja es positiva, sube su autoestima y lo contrario si la perciben negativa, lo cual les lleva a frecuentes cambios de humor y sentimientos contradictorios acerca de sí mismos y los demás.

-          Patrón de relaciones interpersonales intensas e inestables caracterizado por la alternancia entre  extremos de idealización y devaluación del otro/a. En el fondo de todo esto subyace un conflicto entre la necesidad desesperada del otro, y el temor a acercarse demasiado y depender en exceso o/y ser dañados/as emocionalmente. Se sienten decepcionados del otro con mucha facilidad y, a menudo, intentan conseguir atención de forma inapropiada: con explosiones de ira, chantajeando, etc. lo cual genera un malestar importante en los demás y provoca que se alejen.

-          Variabilidad del estado de ánimo, con períodos de abatimiento, momentos de euforia y frecuentes episodios de irritabilidad, comportamientos autodestructivos (puede haber intentos de suicidio), etc.

-          Impulsividad en al menos dos áreas potencialmente dañinas para sí mismos. Por ejemplo, atracones de comida, abuso de sustancias, comportamiento sexual de riesgo, gastos incontrolados, conducción temeraria, hacerse cortes o lesiones, empezar una nueva relación sin apenas conocer a la persona, etc. Es como si buscaran sentir a cualquier precio.

-          Alternancia entre suspicacia/ desconfianza hacia los demás (que, en algunos casos, puede rozar la paranoia) y una extrema ingenuidad en otros.

-          Frecuentes sentimientos de vacío, de no ser queridos, de no encajar, de no encontrar su lugar en el mundo, etc.

-          Un cierto tipo de “pensamiento mágico” que puede hacerles sentir que una determinada persona, cosa o conducta, en un momento determinado, podría hacer desaparecer sus problemas de forma instantánea o hacerles sentir felices y seguros. Puede ser, por ejemplo, alguien con quien les parece “conectar” muy bien en un determinado momento, tener un animal de compañía, la compra de un vestido nuevo, un cambio de look, etc. Se pueden entusiasmar al principio para, luego, perder interés rápidamente o, incluso, sentir que les deprime más.

-          Temor a ser arrastrados por sus emociones en un momento dado y perder el control.

El resultado de todo ello es un caos mental, una montaña rusa emocional en donde la persona parece pensar de una forma, sentir de otra y comportarse de otra diferente.

Las personas afectadas por ese trastorno (que suele iniciarse al principio de la edad adulta) suelen tener dificultades para saber quiénes son, dar coherencia a sus vidas y plantearse objetivos. Sus afectos son muy intensos y parecen estar casi siempre en estado de crisis. La palabras clave que les definen son inestabilidad e impulsividad

Si quieres más información o pedir ayuda para ti o alguien cercano a ti afectado por ese trastorno, puedes contactarme a través de los formularios de registro  de psicólogos Barcelona o psicólogos Vilassar de Mar.


La autoestima: qué es y cómo la construimos

La autoestima es la opinión que tenemos de nosotros mismos, en función de una serie de características como aspecto físico, capacidades intelectuales, forma de ser, logros académicos o profesionales, manera de relacionarnos con los demás, etc. El éxito o valoración positiva en una o varias de estas áreas no garantiza la autoestima, ya que ésta es más bien consecuencia de un equilibrio entre todas ellas. Cuando el balance que hacemos es positivo, nos sentimos bien con nosotros mismos y capaces de afrontar los retos que nos pone la vida. En caso contrario, tendemos a sentirnos inseguros y vulnerables, incapaces de conseguir objetivos valiosos. La construimos a partir de:  1) el contacto con personas importantes de nuestro entorno: los padres, ante todo, pero también con otros miembros de la familia, profesores, amigos, grupo cultural, etc.,   2) nuestros logros, o la medida en que sentimos que conseguimos o no metas valiosas para nosotros (lo cual, a su vez, también está influido por el contexto social, económico, etc. en el que estamos insertos). Todos estos factores interrelacionan entre sí y nos dan una visión global de nosotros mismos. Seguir Leyendo


Pienso, luego siento (y hago)

Solemos pensar que nos sentimos mejor o peor en función de lo que nos sucede, es decir, de los acontecimientos externosPero, eso es sólo una verdad parcial ya que si bien es cierto que tienen una influencia importante en nosotros (no es lo mismo que te toque la lotería a que te echen del trabajo), lo determinante, lo que marca realmente la diferencia es la manera en que los interpretamos, lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de estos eventos. Ejemplo. A y B son dos estudiantes con unas aptitudes y conocimientos parecidos. Los dos están cursando los mismos estudios y han suspendido el mismo examen. Pero, mientras que A piensa que estudiando más conseguirá aprobar,  B por el contrario cree que será incapaz de  pasar esta asignatura por más que se esfuerce. Pensando así, los dos se sentirán de manera diferente y, probablemente, también actuarán de forma diferente, estudiando con más empeño el primero y dejándose llevar por el victimismo, el segundo. Seguir Leyendo


Depresión y otros trastornos del estado de ánimo

Depresión mayor

Los síntomas más frecuentes de la depresión mayor son la tristeza o irritabilidad durante la mayor parte del día, la pérdida de interés y desgana por las cosas que antes se disfrutaban y/o por las actividades habituales, la desesperanza, alteraciones del sueño, sentimientos recurrentes de inutilidad o culpa, abatimiento, enlentecimiento o agitación psicomotriz, ideas recurrentes de muerte o suicidio, etc.

Distimia

La Distimia se caracteriza por un estado crónico de depresión en el cual los estados de ánimo están regularmente bajos, pero los síntomas no son tan graves como en la depresión mayor

Trastorno bipolar

El trastorno bipolar se caracteriza por cambios drásticos en el estado de ánimo. La persona que lo sufre puede pasar de un estado eufórico y de energía descontrolada (episodios maníacos), a un estado depresivo, de tristeza, desesperanza y abatimiento.