:::: MENU ::::
Posts etiquetados con: cambio

Etapas del cambio

Etapas decisionesEl modelo de Prochaska y Diclemente (1983) contempla seis etapas por las que pasamos en el proceso de cambio de cualquier conducta:

PRECONTEMPLACIÓN

En esa fase no somos conscientes de tener un problema o de que nos convenga cambiar una conducta determinada.

Ejemplo: una persona adicta a la cocaína que no lo reconoce o no lo reconoce como un problema. Lo puede negar (“yo no soy adicto”) o racionalizar (“tomar cocaína no me perjudica”, “no soy adicto porque lo puedo dejar cuando quiera”, “hay cosas mucho peores que tomar coca”)

CONTEMPLACIÓN

Nos damos cuenta de que tenemos un problema, empezamos a considerar la posibilidad de cambiar, analizamos pros y contras pero adoptamos una posición ambivalente: queremos y no queremos cambiar, en algunos momentos nos parece necesario y en otros, no, buscamos excusas para no hacer nada, etc.

Siguiendo el ejemplo anterior, la persona adicta empieza a ser consciente de que tiene un problema, pero todavía no se lo toma muy en serio y no ha tomado ninguna decisión al respecto.

PREPARACIÓN

Somos ya plenamente conscientes de que tenemos un problema y empezamos a dar los primeros pasos para el cambio como, por ejemplo, buscar información de estrategias o personas que nos puedan ayudar.

ACCIÓN

Aquí, pasamos ya a tomar medidas concretas, a comprometernos en el proceso de cambio como, por ejemplo, empezar una terapia, iniciar un proceso de separación de la pareja, buscar un nuevo trabajo, etc.

La persona adicta podría efectivamente iniciar una terapia o un proceso de desintoxicación,  y dejar la sustancia.

MANTENIMIENTO

El reto aquí es perseverar en el proceso de cambio, mantenerlo, reforzarlo y evitar recaídas en la medida de lo posible.

El adicto/a debería aquí esforzarse por mantenerse abstinente. Y si sufre alguna recaída ocasional retomar el proceso en el punto en que se ha detenido, aprendiendo si es preciso nuevas habilidades y estrategias para estabilizar el cambio.

CONSOLIDACIÓN

En esta última fase, la nueva conducta ya está firmemente establecida y será difícil volver atrás.

Finalmente, señalar que pueden darse altibajos en el proceso. Es decir, que de una fase pasemos otra vez a la anterior, luego volvamos a avanzar, etc.

Lo importante es llegar a la fase final de consolidación, cualquiera que sea el ritmo con el que avancemos.

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


¿Para qué sirve la utopía?

horizonte. La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve, pues, la utopía? Para eso sirve: para caminar (Eduardo Galeano, escritor)

. “Más vale encender una vela que maldecir la oscuridad” (proverbio chino)

Valgan estas dos referencias para concienciarnos de la necesidad de actuar, de movernos. La inacción, el pasotismo, el “¿para qué?” no conducen a ninguna parte, si acaso a justificar nuestra amargura y nuestros lamentos y a sembrar más desesperanza en el mundo.

A lo largo de la historia de la humanidad, vemos mucho dolor, mucha crueldad, mucha estupidez. El mundo, los demás, nosotros mismos… nada es como “debería” ser. Pero, sólo con lamentos no cambiaremos nada. Ni tampoco, resignándonos, autojustificándonos en el “¿para qué?” o “yo soy así”.

Los valores que dan sentido a nuestra vida, las “utopías”, como dice el gran escritor y defensor de los derechos humanos, Eduardo Galeano, están en un horizonte lejano, ¿vale la pena luchar por ellos si nunca los alcanzaremos del todo? Vale la pena porque nos mueven a la acción, porque nos hacen caminar. Cualquier acción en dirección a esos valores, por pequeña que sea es mejor que no hacer nada. Un viaje de 1000 km. empieza con un primer paso.

Josep Planas -psicólogos Barcelona, psicólogos Maresme, psicólogos onlinje


El camino más largo: el viaje interior

Avaaz in actionDag Hammarskjöld, Premio Nobel y el segundo secretario general que tuvo Naciones Unidas, dijo hace muchos años que nunca lograríamos progresar de forma sostenible hasta que no “asumamos el camino más largo”: el viaje interior.  

“Nuestra capacidad para construir el mundo que soñamos depende del recorrido de cada uno de nosotros: de pasar del miedo al amor, de empezar a creer en nosotros mismos y de ser capaces de dejar nuestros demonios atrás”, dice la comunidad Avaaz. 

Y con ese propósito, proponen comprometerse públicamente con 3 sencillos principios:

-         Sé amable y respetuoso

-         Procura ser más sabio

-         Cultiva gratitud

en este año 2015 que acabamos de estrenar.

Si estás de acuerdo, puedes hacerlo a través del siguiente enlace:

https://secure.avaaz.org/es/three_principles_loc/?cVtPhfb

Te animo a ello y a difundir el mensaje todo lo que puedas.

El mundo está atravesando momentos difíciles:  atentados contra la libertad de expresión, situaciones sociales de pobreza y miseria generalizadas mientras una minoría vive en la opulencia, democracias ahogadas por deudas impagables fruto de la codicia y la depredación de un sistema capitalista salvaje, degradación del medio ambiente, guerras, torturas, corrupción, violencia, explotación… No podemos quedarnos indiferentes. Indiferencia equivale a complicidad. Empecemos por cambiar nosotros. Y si cambiamos nosotros, cambiará el mundo.

Josep Planas –psicólogos Barcelona, psicólogos online, psicólogos Maresme


El cambio tiene un precio

Don QuijoteLadran Sancho, señal que cabalgamos(M. de Cervantes, El Quijote)

Avanzar no es posible si no se cuestionan viejas teorías, viejos esquemas. A menudo, nos preocupa demasiado la opinión de los demás y olvidamos que todo cambio suscita siempre resistencias y polémicas.

Lo ideal sería que los cambios fueran inocuos, incruentos, que no suscitaran resistencias, que se pudieran conseguir por simple persuasión o razonando amigablemente. Que la razón se impusiera por sí sola. Pero eso raramente ocurre en la realidad porque hay intereses creados y una tendencia a la homeostasis de los organismos, sean éstos individuales o colectivos.

Ello implica que, con frecuencia, toda transformación de  cierta envergadura lleve aparejada en un primer momento un “empeoramiento” de la situación. En otras palabras, que a veces hay estar peor temporalmente para estar mejor después. Y, si estamos guiados por los valores correctos, deberemos aceptar esa eventualidad y no tirar la toalla hasta llegar a nuestro objetivo. Sobre la marcha, eso sí, se pueden efectuar algunos pequeños cambios pero siempre manteniendo el rumbo.

Pondré dos ejemplos para ilustrar lo anterior:

1)    Un adolescente malcriado al que se no se le han puesto suficientes límites. La tendencia “natural” de los padres es a “hacer más de lo mismo”, es decir, intentar razonar mejor con él/ella, comprenderle/la mejor, etc. para evitar desagradables enfrentamientos. Y si se deciden a ponerle límites, probablemente la resistencia o lucha del adolescente para mantener el “status quo” irá in crescendo, provocando un aumento de las confrontaciones y del malestar en la familia. Pero si los padres se mantienen firmes sólo será algo temporal y, poco a poco, se irán viendo los frutos del proceso.

2)    Un adicto cuando deja la droga, pasa por un inevitable período de abstinencia duro y difícil antes de poder superar su adicción.

No siempre lo fácil y cómodo a corto plazo es lo que más nos conviene a medio o largo plazo.

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online