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Posts etiquetados con: autoayuda

De sembrar y recoger, de “éxitos” y “fracasos”…

sembrarPodemos sembrar pero no podemos controlar la cosecha. El viento, la lluvia, las plagas, etc. pueden arruinarla a pesar de todos nuestros esfuerzos. Podemos iniciar un proyecto, salir de nuestra zona de comodidad y arriesgarnos a algún cambio pero nunca podemos garantizar el resultado. Somos responsables, eso sí, de poner todo de nuestra parte para conseguirlo, de dejarnos la piel en ello si cabe pero no podemos controlar todo el proceso, todas las variables que intervienen.

Si fallamos, si finalmente no recogemos el fruto esperado a pesar de todos nuestros desvelos, el esfuerzo nunca habrá sido en vano. Habremos aprendido cosas por el camino, nos habremos enriquecido como personas y, en lo más profundo de nuestro corazón, nos sentiremos (o deberíamos sentirnos) en paz con nosotros mismos, con el deber cumplido, quizás con un poco de tristeza pero libres de rabia, culpa o autocompasión.

En todo este proceso, es importante:   a) confiar, creer que lo lograremos o que, al menos, nos sentiremos bien por haberlo intentado (ocurra lo que ocurra, nosotros ya hemos hecho nuestra parte),     b) focalizarnos en una sola cosa por vez,  evitar dispersarnos, malgastando energía aquí y allá. De lo contrario, tal como dice Tyler Perry, nos podemos quedar sin agua para regar la planta correcta. Como dice el refrán popular “quien mucho abarca, poco aprieta”

PARA SABER MÁS:

Tyler Perry: How to be Successful- Plant the Seeds, Water Them and Believe.

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Maresme, psicólogos online


¿Me quiere o no me quiere?

me quiere o noEn su libro “Mujeres malqueridas”, Mariela Michelena, psicoanalista y escritora especializada en problemas de amor, nos dice que “malquerer” no equivale necesariamente a no querer, y que la pregunta que las mujeres deben formularse en las relaciones de pareja, no es tanto “¿me quiere o no me quiere?” sino más bien “¿me quiere como yo necesito que me quieran?, una relación así, ¿me compensa?”, “¿qué cosas no estoy dispuesta a tolerar?” etc. y que muchas mujeres confunden sentirse necesitadas (de cariño) con sentirse queridas. Años atrás, ya el psicólogo cognitivo Aaron T. Beck Seguir Leyendo


Cómo interpretar los sueños

Interpretación sueñosLa interpretación de los sueños ha dado lugar a múltiples teorías a través de los tiempos. Desde el conocido sueño del faraón de las siete vacas gordas y las siete vacas flacas hasta nuestros días, mucho se ha hablado y discutido sobre el tema. En la época moderna, la curiosidad por el significado de los sueños volvió a reaparecer con fuerza a partir de la obra de Sigmund Freud quien, cómo es sabido, los consideraba la vía regia para acceder al Inconsciente. También la Gestalt de F. Perls hizo importantes aportaciones sobre la cuestión, de las que hablaremos en otro momento.

Sin embargo, mi propósito en este artículo es explicar, desde la terapia cognitivo-conductual, un método sencillo y riguroso de interpretación al alcance de cualquier persona, con un mínimo esfuerzo de introspección.

Para empezar, sólo necesitas recordar un sueño o un fragmento de un sueño que hayas tenido y seguir los siguientes pasos:

  • Coge papel y lápiz (o el ordenador) y anota todo lo que recuerdes del mismo, incluyendo cualquier detalle por insignificante o absurdo que parezca.
  • Haz una lista de los elementos más significativos que aparezcan en el mismo. Por ejemplo, una mesa que vuela, una persecución a través de la selva, tu tío Francisco gruñendo como un oso, etc.
  • Debajo de cada uno de estos elementos, procura establecer asociaciones, es decir, todo aquello que te sugiera en ese momento, sin intentar encontrarle un sentido racional, como si fuera un juego: ¿qué es lo primero que te pasa por la cabeza al pensar en X?. Sea lo que sea, anótalo, aunque no parezca tener ninguna relación. Por ejemplo, el elemento “selva” me sugiere que el mundo es como una selva en la que gana el más fuerte, y la “persecución”, una película de espías que vi hace poco en la tele. Repito, no busques conexiones lógicas, los sueños tienen un lenguaje metafórico, encubierto, que tenemos que “descodificar”
  • Una vez completados los pasos anteriores, observa si te surge alguna intuición o reflexión a partir de lo que has asociado. Cualquier intuición vale aunque, en este momento, de parezca que no tiene para ti demasiado sentido o no la acabes de comprender. Simplemente toma nota y déjalo “reposar”. Lo que no entiende nuestra parte consciente, puede ser que lo captes sin darte cuenta a través de tu inconsciente, es decir de aquella parte de nuestra mente que trabaja por debajo de nuestro umbral de percepción. Y deja actuar a esa parte, confía en ella.
  • Otras preguntas que te puedes formular para ampliar el significado del sueño, son:    1) ¿cuál es el estado de ánimo que parece reflejar mi sueño?, ¿qué siento cuando lo recuerdo?, ¿me parece que se relaciona con mi estado afectivo actual?      2) ¿qué mensaje parece enviarme?, ¿qué tema o preocupación parece tener como trasfondo?,  ¿lo puedo relacionar de alguna manera con cosas que me preocupan o interesan en estos momentos?,    3) ¿Cómo parecen ser las relaciones entre yo y las personas que aparecen en el sueño?, ¿tiene algún parecido con la forma en que me relaciono con los demás?, etc.

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online.

Formulario de contacto: psicólogos barcelona


La ventana de Johari

johari window. Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso. Si te lo dicen dos, mírate a un espejo (proverbio árabe)

La llamada ventana de JOHARI (llamada así por las primeras letras de los nombres de los psicólogos que la crearon: Joseph Luft y Harry Ingham) se puede considerar como una ventana de comunicación para dar o recibir informaciones sobre uno mismo o sobre otras personas.

Define cuatro áreas o zonas en función de lo que  conocemos  o desconocemos de nosotros mismos  (columnas) y de lo que los demás conocen o desconocen de nosotros (filas):

1)     Zona pública. Es la parte de nosotros que conocemos y que los demás también conocen. Es nuestro perfil público.

2)     Zona privada u oculta. Es la parte de nosotros que conocemos pero que los demás no conocen. Forma parte de nuestra intimidad.

3)     Zona ciega. Es la parte que los demás conocen de nosotros pero que nosotros desconocemos, lo que comunicamos sin saberlo. A menudo, esta zona es una de las causas de nuestros problemas de comunicación con los demás. De esta zona es de la que más podemos aprender recibiendo feedback sincero de otras personas, lo cual podemos conseguir de forma privilegiada participando en grupos de terapia o talleres de crecimiento personal,  prestando atención a lo que diferentes personas nos han ido repitiendo a lo largo de nuestra vida, sobre todo, aquellas que más nos conocen (pareja, amigos íntimos, etc.) siempre sabiendo distinguir entre comentarios malintencionados o manipuladores y comentarios respetuosos y honestos.

4)     Zona desconocida. Es la parte de nosotros que desconocemos y que los demás también desconocen y que habita nuestro inconsciente. Por ejemplo: habilidades o recursos ocultos, una experiencia traumática reprimida, creencias que no reconozco pero que guían mi conducta, etc.

Debido a la dificultad para acceder uno mismo a las últimas dos zonas, resulta útil prestar atención al feedback que nos dan los demás, en especial de personas cercanas a nosotros y que nos quieren.

Pero la fórmula por excelencia para conocernos mejor es a través de la psicoterapia. Puedes, si lo deseas, solicitar información personalizada sobre tu caso particular contactando con psicólogos barcelona a través del siguiente formulario de contacto o llamando directamente a uno de los siguientes teléfonos: 933150084 o 654898716.


¿Mujeres que piensan demasiado?

pensar demasiado 2

Según comenta Susan Nolan-Hoeksema en su libro “Mujeres que piensan demasiado”, hay una tendencia epidémica, sobre todo entre las mujeres, a pensar demasiado. Les damos vueltas y más vueltas a nuestros pensamientos y sentimientos negativos, “amasándolos como si fueran masa de pan”. Nos formulamos preguntas que generan más preguntas, dudas que generan más dudas, etc. Y en ese estado, distorsionamos fácilmente la realidad.

Complica todavía más la cosa el hecho de que cuando estamos tristes y con un estado de ánimo bajo, nuestro cerebro atrae fácilmente otros pensamientos tristes y oscuros, con lo que nos quedamos atrapados en un círculo de infelicidad del que nos cuesta luego salir.

Contrariamente a lo que nos podría parecer, pensar “demasiado” en algo que nos preocupa disminuye nuestra capacidad para encontrar buenas soluciones a los problemas, aparte de que nos puede generar trastornos emocionales y perjudicar nuestras relaciones personales.

Otros datos interesantes que aporta la autora son:

-      Cuando estamos en un estado de ánimo negativo, activamos y fortalecemos toda una red neuronal de pensamientos y recuerdos negativos. De manera que cuanto más vueltas les demos a los pensamientos negativos, más fuerza tendrán estos.

-      Pensar demasiado es una “enfermedad” más propia de las personas jóvenes y de mediana edad debido a que, en nuestra cultura, a diferencia de  las generaciones anteriores¨  1) hay muchas opciones pero pocos valores sólidos a los que aferrarse,    2) nos creemos con derecho a tenerlo todo, nos cuesta aceptar que la vida tiene muchas limitaciones y, cuando no se cumplen nuestras expectativas, nos sentimos muy frustrados y desorientados y tendemos a culparnos a nosotros mismos o a culpar a los demás de esos “fracasos”, no nos paramos a pensar que quizá eso es lo normal en la vida,    3) tenemos una necesidad compulsiva de encontrar soluciones rápidas a todo; no queremos esperar, no aceptamos que algunas cosas requieren su tiempo y acaso mucho esfuerzo también,     4) nos miramos demasiado el ombligo, tendemos a analizar demasiado.

Y como estrategias para afrontar esa tendencia, tendríamos entre otras:

-      Comprender que el pensamiento excesivo no es nuestro amigo, no nos ayuda a estar mejor o a resolver mejor nuestros problemas.

-      Buscarnos ocupaciones o distracciones constructivas

-      Delimitar a un horario concreto para preocuparnos y, el resto del tiempo, intentar desviar nuestra mente de esos pensamientos.

-      Escribir nuestras preocupaciones para tomar distancia de las mismas y verlas con más objetividad.

-      Delegar nuestras preocupaciones en un poder superior, llámese Dios para los creyentes o cualquier otra forma para los no creyentes.

-      Fomentar relaciones personales de calidad, y apoyarnos en ellas, en los momentos difíciles.

-      Dejar de compararnos con los demás y procurar lleva una vida coherente con nuestros propios valores.

-      Utilizar técnicas de resolución de problemas

-      Hacer algo, cualquier cosa por pequeña que sea para avanzar en algún sentido, que nos permita cortar ese círculo vicioso de pensamiento tóxico.

-      Identificar las voces de otras personas que, tal vez, nos están diciendo sin que seamos demasiado conscientes lo que deberíamos hacer, pensar o sentir (la tiranía de los “deberías”) y procurar actuar de acuerdo con nuestros propios valores y no con los ajenos.

-      Potenciar nuestro crecimiento personal en general: terapia, libros de autoayuda, meditación, etc.

Josep Planas -psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


¿Nos ayudan los libros de autoayuda?

autoayuda 3Se publican por millones. Algunos se venden más que las obras de los escritores de novelas de mayor renombre. Existe toda una próspera industria a su alrededor que genera grandes beneficios. Nos enseñan cómo podemos hacer para dejar de preocuparnos, para obtener dinero y felicidad abundantes, para gestionar una empresa con éxito,  incluso, para prevenir el cáncer y para un montón de cosas más. Aparentemente, no hay problema que se les resista. Pero… ¿ayudan realmente? ¿o son un fraude?

Desde siempre el hombre ha buscado respuestas a los grandes interrogantes de la vida.  Seguir Leyendo


Reglas de oro para mejorar la autoestima

Me quieroSugerencias desde psicólogos Barcelona:

  • Procura tener una visión realista de ti mismo/a, de tus fuerzas y de tus debilidades, sin exagerar ni lo uno ni lo otro. Acéptate tal como eres y, a partir de esa aceptación, actúa para mejorar todo aquello que quieras y puedas mejorar.
  • Procura mantener un diálogo interno positivo contigo mismo/a. Sé tu mejor amigo/a.
  • Hazte preguntas que te lleven a modificar las cosas que no te gustan de tu vida presente. Por ejemplo  Seguir Leyendo

Yo soy yo y tú eres tú

Fritz Perls. El loco dice “yo soy Benjamin Franklin”; el neurótico, “me gustaría ser como Benjamin Franklin”; el normal, “yo soy yo y tú eres tú” (Fritz Perls, creador de la terapia gestalt)

La aceptación de uno mismo y la aceptación o respeto hacia los demás, es una de las piedras angulares de la felicidad y el bienestar personal.

La felicidad del “loco”, según Perls, se basa en el autoengaño, en una burbuja que fácilmente se puede pinchar. Y la del neurótico, en la búsqueda de lo que no tiene, en un querer ser lo que uno no es en lugar de explotar y potenciar sus propios recursos. Todos somos en realidad un poco neuróticos y, a veces, también un poco locos.

“No pidas peras al olmo”, dice un refrán popular pero todos queremos producir peras siendo olmos, o esperamos que otros las produzcan.  Las cosas, nosotros, tú y yo, el mundo en general no son como “deberían” ser sino que son como son.

Moralejas (aquí hay dos):    1) intenta conseguir la mejor “versión” de ti mismo en lugar de compararte constantemente con los demás, intenta superarte y ser mejor cada día pero de acuerdo con tu propia naturaleza,    2) no pretendas cambiar a los demás, los demás tienen derecho a ser como son, y si no te gustan o te hacen daño, aléjate o protégete simplemente.

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Maresme, psicólogos online


Se aprende a vivir viviendo

Niebla-      “Sí, Augusto, sí – prosiguió don Avito -; la vida es la única maestra de la vida; no hay pedagogía que valga. Sólo se aprende a vivir viviendo, y cada hombre tiene que recomenzar el aprendizaje de la vida de nuevo” (Niebla, de Miguel de Unamuno)

Los libros, el acervo cultural en general, las personas más sabias o más experimentadas que nosotros Seguir Leyendo


Manejar el malestar emocional


malestar emocional
Podemos sentir diversas emociones, algunas agradables
como la alegría, la sensación de felicidad, bienestar o calma internos, etc. y otras desagradables como ansiedad, depresión, culpa, vergüenza, rabia, tristeza, etc.

Todas ellas, incluso las que no nos gustan y consideramos “negativas”, cumplen una función importante si son adecuadas al contexto. Por ejemplo, sentir rabia ante una injusticia nos ayuda a poner límites y protegernos; sentir culpa o vergüenza cuando hemos actuado mal, a rectificar y corregir nuestros errores. Por tanto, solamente debemos intentar librarnos de ellas cuando no cumplen una función útil, es decir, cuando no son apropiadas al contexto bien por sus características o por la intensidad (desproporcionada) con que las sentimos. Seguir Leyendo


¿Por qué le doy tantas vueltas a las cosas?

vueltas a las cosasHablamos de “rumiación” (comernos el coco o rayarnos, en lenguaje coloquial) para referirnos al proceso de darle vueltas, una y otra vez, a algo que nos preocupa en una especie de mónologo repetitivo que no podemos parar y que no nos conduce a la solución del problema sino más bien a sentimientos de indefensión, culpa, ansiedad, etc. Es como estar atrapados en un laberinto: por más que nos movemos de un lado a otro, no encontramos la salida y cada vez nos sentimos más frustrados y angustiados. Da la sensación de que estamos haciendo algo, de que nos estamos esforzando por solucionar o por entender un problema pero, en realidad, estamos dando vueltas en círculo.

Ejemplo: “Creo que he metido la pata con Enrique, no tenía que haberle dicho lo que le he dicho… Pero, claro, ahora ya está ¿qué puedo hacer?… Ay, Dios mío!, ¿qué pensará de mí?… No puede ser que haya metido tanto la pata… Es que soy idiota… ¿Se habrá enfadado conmigo?… Seguro que sí, claro, pero ya no puedo hacer nada… Tal vez si le dijera X, pero no, ¿para qué?… Entonces, ¿qué hago?… Pero, ¿por qué le habré dicho eso?… Ahora, él también a veces me ha dicho cada cosa… Sí, pero ¿y qué?, esto no cambia nada… No lo soporto, todo el día dándole vueltas y vueltas a las cosas… pero ¿qué puedo hacer si soy así? Etc. etc.”

Observamos lo siguiente:  1) nos centramos mucho en el problema en lugar de focalizarnos en la solución,    2) insistimos mucho en los “¿por qué?” y en la búsqueda de culpas y culpables, tendemos a juzgar en lugar de comprender,,     3) nos movemos en círculo, entre un mar de dudas y vacilaciones, ora pensamos esto ora pensamos lo contrario,      4) tendemos a dramatizar y a quedarnos en un rol pasivo, de indefensión, nos cuesta ver la realidad de forma objetiva.

Si te sientes identificado/a con ese conflicto, si tú también tiendes a “machacarte” con cavilaciones estériles que no te llevan a ninguna parte y a darle mil vueltas a las cosas de forma obsesiva, te aconsejo que pruebes algunas de las siguientes opciones:

-          Cambia los “¿por qué?” por “¿qué puedo hacer?” Y si crees que no puedes hacer nada en un tema concreto que te preocupa, mira si puedes aprender algo de la situación e intenta aceptar los hechos de la mejor forma posible, dándote cuenta de que no puedes controlarlo todo ni evitar equivocarte algunas veces.

-          Si tus inquietudes se refieren a hechos que podrían suceder en un futuro, pero que todavía no han sucedido, pregúntate: “qué sería lo peor que podría pasar?, y si pasara, ¿serían tan terrible?; ¿qué probabilidad hay de que ocurra?; ¿cuántas veces en el pasado me he preocupado por cosas parecidas? Y, ¿cuántas veces ha ocurrido lo que más temía?

-          Pregúntate: “¿estoy magnificando los hechos?, ¿estoy presuponiendo cosas que tal vez no sean del todo ciertas?, ¿qué puedo estar distorsionando o exagerando?, ¿podría sacar conclusiones diferentes de las que estoy sacando?”, etc.

-          Comparte tus preocupaciones con los demás, sobre todo con personas en las que confíes y crees que te podrían ayudar a ver las cosas desde otros ángulos, y… presta atención a lo que te dicen.

-          Cede el paso a la acción: haz algo, lo que sea (no autodestructivo ni agresivo, claro), para cambiar de escenario, para salir de tu monólogo. Por ejemplo:

. Si has pensado en varias opciones a lo que te preocupa, pero no te decides por ninguna, pon en práctica una de ellas, cualquiera, por pequeña que sea y aunque no estés muy convencido/a de los resultados. Hacer algo siempre moviliza algo, y de eso se trata, de no quedarse paralizado, de aportar aire fresco, de no quedarse “intoxicado” por el propio pensamiento.

. Haz ejercicio físico o, al menos, mueve tu cuerpo de alguna manera. Puedes salir a correr, ir al gimnasio, hacer estiramientos, dar un paseo, hacer una excursión a la montaña, etc.

. Búscate alguna distracción. Escucha música, ve al cine, tómate un té, lee un libro, planea alguna actividad para este fin de semana, ponte a bailar, dibuja, pinta, escribe un diario, llama a alguien, etc.

. Intenta buscar tareas que te absorban, que te saquen de tus cavilaciones.

. Haz algo diferente, algo que aporte ilusión y frescura a tu vida. Por ejemplo, apúntate a un taller de escritura o a un curso de baile, ponte a cultivar un huerto ecológico o… lo que sea que siempre has deseado hacer y nunca te has atrevido o nunca te lo has permitido.

 Y si esto te ocurre con frecuencia, o has probado ya muchas estrategias sin resultado, te aconsejo que busques ayuda profesional: probablemente se trate de un trastorno de ansiead que puedes superar con las herramientas adecuadas. Si lo deseas, puedes contactar conmigo en mi consulta de psicólogos Barcelona – psicólogos Vilassar de Mar – psicólogos online a través del siguiente formulario y te informaré de tipos de tratamiento, precios, etc.

 


Hacernos cargo de nosotros mismos: qué significa y por qué es importante

canstockphoto7226530Hacernos cargo de nosotros mismos implica tomar las riendas y hacernos responsables de nuestra vida, con todo lo que ello comporta. Después del famoso “conócete a ti mismo” (inscrito en el templo de Apolo en Delfos), ésta podría ser muy bien el segundo imperativo moral de todo ser humano.

Algunos podéis preguntaros si semejante aseveración no es demasiado egoísta o poco solidaria. Bien, personalmente creo que toda persona que no se hace cargo de sí misma –sea porque no quiere, porque no sabe o porque no puede- , de alguna manera, deviene una “carga” para los demás en mayor o menor grado.  Y cada uno de vosotros/as, supongo que puede encontrar ejemplos de esto en su propia familia, entorno social, etc. De todas maneras, voy a poner una serie de supuestos sencillos:

  • Si yo desatiendo mi salud o tengo hábitos adictivos peligrosos (alcoholismo, ludopatía, etc.), tarde o temprano, eso ocasionará consecuencias negativas no sólo para mi mismo sino también para mi familia, entorno laboral o/y servicios de la seguridad social.
  • Si yo, en lugar de intentar buscar soluciones a mis problemas, tiendo a culpar a los demás o a hacerme la víctima, a la corta o a la larga, alguien tendrá que hacerse cargo de mis problemas amén del “mal rollo” que habré creado a mi alrededor.
  • Si en lugar de buscar ayuda cuando la necesito, meto la cabeza bajo tierra como el avestruz o/y intento obligar a los demás a que cambien y se adapten a mis carencias o manera de ser problemática, estaré creando frustración y desesperanza a mi alrededor y, a la larga o a la corta, los demás pagarán un precio por ello (y yo también, por supuesto)

Ahora bien, si realmente no puedo (y fíjate que “no puedo” es diferente de “creo que no puedo”) hacerme cargo de mi mismo -en algún aspecto en particular de mi vida, o en todos-, entonces será lógico y justo que los demás (familia, instituciones sociales, etc.) en la medida de lo posible, me ayuden y se ocupen de mí. Y si puedo pero no sé hacerlo, será justo también que me enseñen, que me den la oportunidad de aprender.

Es decir, no estoy predicando una sociedad en la que predomine la ley del más fuerte –o del más desalmado- , pero tampoco estoy a favor de una sociedad inmadura, infantil, en la que todo el mundo espere que le salven los demás –o que le lleven a cuestas-. Ni estoy a favor de una “libertad” mal entendida, en la que creo que puedo hacer con mi vida lo que me da la gana sin tener en cuenta qué consecuencias tendrá esto para los demás. Todos formamos parte de un “todo” que va mucho más allá de nosotros mismos y creo que es un deber colectivo intentar la máxima armonía sin detrimento de nuestros derechos individuales, como personas.

Hacernos cargo de nosotros mismos no implica tampoco dejar de luchar a favor de la justicia o de unos ideales en los que creamos, dejando toda la responsabilidad en el individuo, sino todo lo contrario. En otras palabras, estoy pregonando una responsabilidad individual, sí, pero también una responsabilidad colectiva: ambas deben equilibrarse entre sí, la una no tiene sentido sin la otra.

Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt, expresó en términos muy elocuentes lo de la responsabilidad personal diciendo que “limpiarse solo el culo es una señal de madurez”.

Josep Planas psicólogos Barcelona-, -psicólogos Vilassar de Mar-, psicólogos online-


Cosas que ya sabes, pero siempre olvidas

101-cosas-que-ya-sabes-pero-siempre-olvidas-ebook-9788497354226Ernie J. Zelinski, en su libro “101 cosas que ya sabes, pero siempre olvidas” nos recuerda de forma simpática esas cosas importantes que “teóricamente” ya sabemos pero que, a menudo, olvidamos. Selecciono unas cuantas al azar:

-       Pronostica tus fracasos y serás un profeta de mucho éxito. Es decir, si nos focalizamos en los posibles fracasos, en las cosas negativas probablemente será eso lo que obtengamos. La “ley de la atracción” popularizada en el famoso libro “El secreto” propugna que tendemos a atraer aquello en lo que pensamos con más fuerza, sea de manera consciente o inconsciente. Las personas “sufridoras”, sin lugar a dudas, gastan demasiada energía en rumiar todo lo malo que les puede llegar a suceder, y poca en buscar soluciones constructivas a sus problemas.

-       El exceso de seguridad es un peligro. En muchos casos, el mayor riesgo es no querer correr riesgos y limitarnos a jugar a lo (demasiado) seguro con lo cual acabamos con lo que ya tenemos, o con menos. Asumir riesgos (razonables) nos saca de nuestra “zona de seguridad” y nos enriquece y, a la larga, nos proporciona paradójicamente más seguridad.

-       No confundas la realidad y ésta no te confundirá a ti. La realidad puede ser muy dura, pero siempre es mejor respetarla. Con una actitud positiva y el esfuerzo adecuado, la realidad puede ser mucho más gratificante que la fantasía.

-       La mayoría de las preocupaciones son completamente inútiles. Más del 95 % de las veces sufrimos inútilmente. La preocupación sólo es positiva cuando nos lleva a hacer algo para mejorar nuestra vida, no si sólo nos sirve para dar vueltas en círculo.

-       Ser inteligente en teoría, no quiere decir que se sea inteligente en la vida. En todo caso, la “inteligencia emocional” es mucho más importante que el coeficiente intelectual o CI. Personas supuestamente inteligentes cometen, a veces, errores garrafales en sus vidas.

-       El tiempo no es oro, vale mucho más: gástalo sabiamente. Demasiadas veces nos involucramos en cosas triviales que no aportan absolutamente nada a nuestras vidas.

-       El objetivo principal de la vida no es ser feliz sino vivir una vida con sentido, llena de objetivos que nos importen. Si buscamos la felicidad directamente, las más de las veces se nos escurre de las manos, sobre todo si la buscamos a través de placeres fáciles como los que nos intenta vender nuestra sociedad altamente consumista.

-       Si de verdad la hierba del otro lado de la valla es más verde, prueba a regar la de tu lado. En lugar de cultivar la envidia o el victimismo, es más productivo intentar mejorar.

-       Cuando la oportunidad llame a tu puerta, tú debes estar en casa. Has de saber aprovechar las oportunidades cuando se presentan.

Josep Planas psicólogos Barcelona-, -psicólogos Vilassar de Mar-, -psicólogos Maresme-, -psicólogos online-


Fobia social o trastorno de ansiedad social

La fobia o trastorno de ansiedad social se caracteriza por un miedo acusado y persistente a ser juzgado por otros o/y a sentirse avergonzado o humillado en una interacción social. El temor, como dijimos en una entrada anterior, puede ser generalizado a un gran número de situaciones sociales o limitarse a algunas de ellas (por ejemplo, a interactuar con un grupo, a acercarse a personas del sexo contrario, a comer delante de otras personas, etc.). Asimismo, suele estar centrado en algún aspecto concreto de la presentación o actuación de la propia persona (por ejemplo, a mostrar síntomas de ansiedad, cometer algún error o actuar de alguna otra forma que se perciba como humillante. Seguir Leyendo


La autoestima: qué es y cómo la construimos

La autoestima es la opinión que tenemos de nosotros mismos, en función de una serie de características como aspecto físico, capacidades intelectuales, forma de ser, logros académicos o profesionales, manera de relacionarnos con los demás, etc. El éxito o valoración positiva en una o varias de estas áreas no garantiza la autoestima, ya que ésta es más bien consecuencia de un equilibrio entre todas ellas. Cuando el balance que hacemos es positivo, nos sentimos bien con nosotros mismos y capaces de afrontar los retos que nos pone la vida. En caso contrario, tendemos a sentirnos inseguros y vulnerables, incapaces de conseguir objetivos valiosos. La construimos a partir de:  1) el contacto con personas importantes de nuestro entorno: los padres, ante todo, pero también con otros miembros de la familia, profesores, amigos, grupo cultural, etc.,   2) nuestros logros, o la medida en que sentimos que conseguimos o no metas valiosas para nosotros (lo cual, a su vez, también está influido por el contexto social, económico, etc. en el que estamos insertos). Todos estos factores interrelacionan entre sí y nos dan una visión global de nosotros mismos. Seguir Leyendo


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