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Reconocer los pensamientos negativos como primer paso para el cambio interior

pensamientos negativosPodemos definir como pensamiento positivo todo aquel pensamiento que se ajusta a la realidad y nos impulsa a disfrutar de algo bueno que tenemos, a compartirlo, a afrontar un problema, a luchar por conseguir un objetivo o satisfacer una necesidad, etc.

Por el contrario, un pensamiento es disfuncional o negativo cuando nos hace sentir mal sin aportarnos nada bueno a nuestra vida. Por ejemplo, cuando nos preguntamos “¿por qué soy un perdedor?” o nos decimos “nadie me quiere”, etc. Si nos tomamos en serio estos pensamientos, nos sentiremos necesariamente mal, no tenemos escapatoria.

Reconocer o identificar esos pensamientos negativos (algunos lo llaman la “cháchara interna” o “monólogo interior”) no es fácil porque a menudo se disparan de una forma tan rápida que no somos conscientes de ellos, o no lo somos del todo. Debemos, en primer lugar,  aprender a observarlos y detectarlos: no se puede combatir al “enemigo” si éste es invisible.

Por lo general, el diálogo interior sano se aprende en la infancia, en interacción con nuestros padres y educadores sobre todo. Pero, en cualquier momento o a cualquier edad, todos podemos “reeducarnos”, hacer que nuestro diálogo interior sea más positivo y constructivo.

Una manera de identificar el tipo de pensamiento disfuncional que nos genera emociones negativas, es concentrarnos primero en los sentimientos que experimentamos. Y con un poco de práctica, podremos ir descubriendo la mayoría de pensamientos que nos provocan ese malestar inútil.

Recuerda que nuestras emociones son más el producto de lo que aprendimos a pensar que del resultado de las circunstancias que nos rodean. Según el grado de importancia que otorguemos a estos pensamientos, será la intensidad de las emociones negativas.

El paso siguiente será aprender a modificar esos pensamientos de manera que nos generen bienestar y nos impulsen a obtener logros y a ser más felices, sin salirnos de la realidad, sin dañarnos o dañar a los demás en la medida de lo posible,  buscando un equilibrio entre nuestras necesidades y el mundo que nos rodea. Es decir, manteniéndonos en el lado correcto del camino. No siempre podremos controlar las circunstancias de la vida, pero con este aprendizaje estaremos mejor equipados para lidiar con ellas.

Sólo nos podemos sentir bien si estamos pensando bien, de la misma manera que sólo podemos tener un cuerpo sano si nos alimentamos adecuadamente, hacemos un poco de ejercicio, etc. Sentirse mal por las cosas, no las cambia jamás: sólo nos quitará la alegría de vivir y disminuirá nuestra capacidad de lucha. Por tanto, no se trata de negar que el problema existe ni de quedarnos atrapados en una espiral de pensamientos negativos. Se trata de trabajar lo mejor que podamos para luchar contra las dificultades y avanzar.

EJERCICIOS PRÁCTICOS:

1)      Piensa en dos ocasiones en las que te sentiste mal por algo, ¿qué pensamientos provocaron esos sentimientos?

2)      Haz una lista de pensamientos disfuncionales o negativos que te gustaría cambiar

Josep Planas –psicólogos Barcelona, psicólogos Maresme, psicólogos online