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¿Me quiere o no me quiere?

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me quiere o noEn su libro “Mujeres malqueridas”, Mariela Michelena, psicoanalista y escritora especializada en problemas de amor, nos dice que “malquerer” no equivale necesariamente a no querer, y que la pregunta que las mujeres deben formularse en las relaciones de pareja, no es tanto “¿me quiere o no me quiere?” sino más bien “¿me quiere como yo necesito que me quieran?, una relación así, ¿me compensa?”, “¿qué cosas no estoy dispuesta a tolerar?” etc. y que muchas mujeres confunden sentirse necesitadas (de cariño) con sentirse queridas. Años atrás, ya el psicólogo cognitivo Aaron T. Beckpublicó un libro con un título significativo “Con el amor no basta”, es decir aunque sea auténtico, el amor, por sí solo no alcanza para tener una relación de pareja satisfactoria.

Esas mismas preguntas, podría formulárselas un hombre por supuesto. Lo que ocurre es que hay un tipo de amor más entregado, un “amor de madre“, en palabras de la autora, al que tienden con mayor frecuencia las mujeres y que se parece más a la entrega y amor incondicional de la mamá con su bebé durante los primeros meses. Es un amor demasiado tolerante y que “puede perjudicar seriamente nuestra salud mental”

La elección de pareja, como muchas otras cosas en la vida, viene a veces determinada por una especie de “agenda oculta“, es decir, por algo que ha marcado a la persona durante su niñez y que opera como un deseo inconsciente. Ese supuesto no es fácil de explicar pero estaría relacionado con asuntos inconclusos en relación a nuestros padres, con el deseo de “resolver” algo (a través de nuestra pareja actual) que sentimos nos quedó pendiente en nuestra infancia.  Por ejemplo, demostrar a un padre (al padre imaginario que tenemos en nuestra cabeza) frio, poco afectuoso, incapaz de querer realmente, que somos capaces de conseguir su amor, eligiendo a otro hombre parecido como pareja y esforzándonos por conseguir que nos quiera. Lógicamente, lo más probable será fracasar en el empeño. Pero la mente humana funciona a veces con muy poca lógica como ya señaló Freud en su día al declarar que, a pesar de nuestra supuesta racionalidad,  somos gobernados en gran parte por fuerzas inconscientes, es decir, deseos, represiones, etc. que no llegan al umbral de la consciencia. Eso, se dice, supuso la tercera herida narcisista para el hombre: las dos anteriores se produjeron al descubrir que la Tierra no era el centro del universo (Copérnico, Galileo) y que la raza humana no es producto de la creación divina, sino que es un eslabón más en la cadena evolutiva de los demás seres vivientes (Darwin).

Michelena advierte también del peligro de colocar al hombre en el pedestal de un dios, y confundir el amor con una religión. Para no sentirnos tan solos y a la deriva, creamos dioses, añade. Y enumera lo que llama los pecados capitales que puede cometer la mujer en la pareja. He aquí los que considero más significativos:

-       La sumisión, el olvido de sus derechos fundamentales en aras del otro, para sentirse querida. Pero ¡ojo!, debajo de esa “debilidad” a menudo se esconde también una fantasía de fortaleza: si me someto, si accedo a todos sus deseos olvidándome de mí, finalmente seré capaz de transformar a la “bestia” en un “príncipe azul”

-       La intermitencia: hacer de la relación, a través de sucesivas rupturas y reconciliaciones, una montaña rusa de excitación, una fórmula para intentar mantener con vida el éxtasis del enamoramiento. Es frecuente que, en estos casos, la mujer se culpe de los problemas para justificar volverle a llamar y así, de paso, sentir que la relación depende de ella.

-       La adicción: convertir el amor en una dependencia parecida a la que tiene el adicto con su droga. De igual manera, aquí también podemos mantener la ilusión de control propia del adicto y, a la primera copa (o café) que me tomo con mi ex para hablar (“¿por qué no podemos ser amigos?”, “necesito explicarle tal o cual” o “lo está pasando muy mal”, etc.) vuelvo a caer en la dependencia (“ahora que parecía que estaba mejor, he vuelto a estar mal”).

-       El complejo de Cenicienta: hacer lo que sea para agradar, para hacer entrar el pie en el “zapato de cristal”, aún a riesgo de provocarme serias mutilaciones. Sería parecido al pecado de sumisión antes enumerado.

Michelena avisa también de los riesgos de:  1)  Utilizar a las amigas en momentos de crisis para desahogarse, y luego, en la reconciliación, apartarlas como testigos incómodos que podrían estropear la imagen idílica que se ha recuperado de la pareja. Al final, la consecuencia puede ser que las amigas ya no nos quieran escuchar, y nos rehúyan,    2) acudir a lo que podríamos llamar los oráculos de nuestro tiempo, llámese horóscopos, tarot, I Ching, etc., no para que nos digan la verdad de la relación sino para que nos conforten, tal vez con falsas ilusiones que, en el mejor de los casos, no es probable que nos ayuden a ver las cosas con más claridad. No solemos buscar en estos casos la verdad, sino la felicidad. Los libros de autoayuda a veces pueden ayudar y otras no; algunos contendrán informaciones muy útiles que nos harán reflexionar, pero otros también pueden contener un mensaje excesivamente optimista/ ingenuo que nos haga creer que “ser feliz y tener a la pareja de nuestros sueños es muy sencillo, y que si no lo conseguimos, es que no ponemos el suficiente empeño o somos un poco tontos”.

Si te sientes identificada/o con algunas de las cosas expuestas en este artículo, si te sientes atrapado/a en una relación que no funciona y no te sientes con la fuerza o la capacidad para hacer respetar tus derechos o romper si no ves más opciones, te sugiero buscar ayuda. Quizás tus amigas/os o familiares cercanos puedan darte esa fuerza, o quizás la puedas encontrar a través de la meditación, la lectura de algún libro, la psicoterapia, etc. En cualquier caso, no te quedes de brazos cruzados y no esperes que tu pareja cambie milagrosamente ni que el tiempo lo resuelva. No es verdad que el tiempo lo cura todo. Y las personas no cambian tampoco por arte de magia, sino porque eligen cambiar y/o eligen ser ayudadas.

Puedes consultarme, si lo deseas, a través del siguiente formulario de contacto.

PARA SABER MÁS:

-       Mujeres malqueridas, de Mariela Michelena.

Josep Planas, psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online