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Ellos son como gomas elásticas, ellas son como olas
. Por más que un hombre quiera
a una mujer, necesita alejarse periódicamente para satisfacer
su necesidad de independencia y autonomía. Sólo
después podrá volver a acercarse. Como si se tratara
de una goma elástica, el hombre se tensa hacia atrás
para luego saltar hacia delante como un resorte. Si la mujer intenta
acercarse cuando el hombre se retira a su "cueva", éste
se sentirá invadido y tenderá a distanciarse más.
Si, por el contrario, la mujer respeta ese ciclo de intimidad
del hombre, éste regresará con renovados sentimientos
de cariño y amor. Cuando el hombre no se aleja, es decir,
cuando la pareja nunca se separa, el hombre tiende a sentirse
cada vez más irritado, de mal humor, pasivo y a la defensiva.
. En el caso de las mujeres, su
autoestima y sus sentimientos de bienestar/ malestar suben y bajan
en un movimiento ondulante, como una ola. Cuando se sienten realmente
bien llegan hasta lo alto, pero entonces su estado de ánimo
decae y la ola se viene abajo. Según Ellen Willer eso tendría
relación con los ciclos hormonales. En los momentos en
que la mujer está en su momento bajo, tienden a salir a
la superficie sus conflictos más profundos, algunos de
los cuales se remontan a la infancia. Entonces, es importante
que el hombre no se enfade ni intente hallar soluciones sino tan
solo escucharla y apoyarla, sabiendo que su estado de ánimo
volverá a remontar. Cuando la mujer no se siente segura
para adentrarse en esos estados de ánimo sin peligro, se
esforzará por fingir que todo va bien pero, como contrapartida,
se alejará emocionalmente del hombre y evitará la
intimidad.
. Los hombres quieren espacio y
sentirse libres para alejarse y regresar. Las mujeres quieren
tener derecho a disgustarse y sentirse comprendidas.
- Ellos y ellas hablan el mismo lenguaje, pero lo utilizan
de forma diferente
. Las mujeres son más emocionales
y, a fin de expresar plenamente sus sentimientos, utilizan metáforas,
generalizan y exageran. Los hombres son más racionales
y, habituados a utilizar prioritariamente el lenguaje como un
medio para transmitir hechos e información, suelen tomar
lo que dicen las mujeres al pie de la letra y, de esta manera,
se sienten fácilmente acusados o criticados. De esta manera,
se generan a menudo discusiones y malos entendidos: ella tiene
la sensación de que él nunca la escucha, y a él
le parece que ella nunca está satisfecha.
. Las mujeres tienden, además,
a utilizar un lenguaje indirecto. Así, por ejemplo, en
lugar de decir: "Tengo frío, ¿te importaría
bajar el aire acondicionado?" tienden a preguntar: "¿No
te parece que hace un poco de frío?". O en lugar de:
"¿Puedes ir hoy a recoger a los niños de la
escuela?", dirán más bien: "Hace tiempo
que no recoges a los niños". Los hombres, por su parte,
tienden a interpretar las peticiones indirectas de las mujeres
como una crítica, un resentimiento o, en el mejor de los
casos, una observación neutra.
- A ellas les cuesta recibir,
y a ellos, dar
. En general, a las mujeres les
cuesta pedir y tienden a dar más de lo que reciben: eso
les genera resentimiento hacia el hombre. Necesitan aprender a
no dar más de lo que realmente quieren o pueden, y a darse
permiso para pedir directamente y recibir. Y los hombres tienen
miedo a dar porque se sienten juzgados por los resultados logrados,
y temen no estar a la altura y fracasar. Necesitan aprender a
dar aún a riesgo de equivocarse y decepcionar, darse permiso
para cometer errores y darse cuenta de que no es preciso tener
respuesta para todo.
- Ellas necesitan que se las quiera, ellos que les admiren y no
los quieran cambiar. Ellas valoran los sentimientos y las relaciones,
ellos valoran alcanzar metas y éxitos
. Para las mujeres, en general,
son más importantes las personas y los sentimientos que
alcanzar logros o tener éxito. Los hombres, en cambio,
anhelan sobre todo sentirse reconocidos, admirados por sus logros,
por lo que son capaces de "hacer". Las mujeres necesitan
sentirse queridas, apoyadas a nivel emocional y comprendidas.
Los hombres, sentir que hacen las cosas correctamente, que son
eficientes; y no les gusta ser corregidos por medio de consejos,
ni cuestionados sobre sus métodos.
MARTE Y VENUS SE ENCUENTRAN
- Cuando él se mete
en su cueva...
. Es importante que ella no desapruebe
su necesidad de retirarse a ella, que no intente ayudarle o formularle
preguntas acerca de cómo se siente, que no intente meterse
dentro de la cueva o esté esperándole a la puerta
a que salga, que no se preocupe por él, que comprenda que
no se la rechaza sino que simplemente son distintos, y que confíe
en que si respeta su necesidad y no se preocupa demasiado, él
regresará renovado y con ganas de volver a estar a su lado.
Y que, mientras tanto, ella procure hacer algo por sí misma,
algo que la haga feliz - leer un libro, escuchar música,
salir con una amiga a cenar, pintar un cuadro, etc.-, de manera
que su pareja no se convierta en la única fuente de satisfacción.
- Cuando ella se queja...
. Es importante que él no
lo considere automáticamente como una exigencia o una culpabilización,
y procurando comprender la necesidad de ella de compartir sus
sentimientos de malestar con las personas queridas, la escuche
de forma tranquila, sin interrumpirla con sus "soluciones"
o poniéndose a la defensiva.
- Cuando él está en la cueva y ella en el
pozo...
. Es importante que el hombre no
se enfade e intente comprender su dolor, acepte su propia necesidad
de alejarse y procure darle a ella la seguridad de que va a regresar
y de que, entonces, podrá darle el apoyo que demanda. La
mujer, por su parte, debería renunciar a la expectativa
de que él la escuche siempre que desea hablar, dejarle
partir con la confianza de que volverá y procurar, en estos
momentos, hallar otras fuentes de apoyo: amigos, familia, etc.
- Para evitar una discusión improductiva...
. Los hombres suelen promover discusiones
al invalidar los sentimientos de la mujer diciéndole que
no debe preocuparse o sentir tal o cual cosa y/o interrumpiéndola
con una serie de "soluciones" o movimientos defensivos.
Entonces, las mujeres, al sentir la descalificación del
hombre, se disgustan más. Y ellos a su vez, al sentir la
desaprobación de la mujer, se enfadan también, etc.
etc. Llegados a este punto, es importante que, tanto hombres como
mujeres, eviten algunas actitudes habituales que, si bien pueden
cortar la discusión, a la larga resultan contraproducentes
y dañan la relación: a) Pelear, en un intento de
intimidar al otro y hacer que ceda, b) Huir: retirarse a la cueva
o encerrarse en un mutismo resentido, c) Fingir, haciendo como
que no hay ningún problema e, incluso, llegar a creérselo
uno mismo, d) Ceder, someterse.
. En lugar de eso, ante un tema
polémico es conveniente: a) Escuchar procurando situarnos
en el lugar del otro o, al menos con respeto, sin interrumpir,
sin juzgar ni ponernos a la defensiva, lo que la otra persona,
hombre o mujer, tiene que decirnos, b) Repetir con nuestras palabras
lo que hemos entendido que la otra persona nos ha dicho, para
comprobar que hemos captado correctamente el mensaje y para que
él o ella perciban que les hemos escuchado de verdad, c)
Preguntar, si no nos ha quedado claro, qué espera la otra
persona de nosotros en la situación concreta que nos ha
formulado, de una forma tranquila y receptiva, d) Elaborar nuestra
propia respuesta, expresando nuestros sentimientos o nuestro punto
de vista, de forma directa y respetuosa, procurando evitar los
errores habituales antes mencionados: etiquetar, juzgar, culpar,
zanjar el problema prematuramente, aprovechar para sacar todos
los trapos sucios, invalidar los sentimientos del otro/la otra,
huir, ceder, fingir, atacar, etc. A veces, puede ser simplemente
decir "lo siento" o "lamento haberte disgustado
con..." de una forma sincera y honesta.
- Para comunicar sentimientos difíciles...
. Una estrategia que sugiere John
Gray, es escribir una "carta de amor":
a) Escribimos una carta a nuestra
pareja expresándole todos nuestros sentimientos de ira,
tristeza, disgusto, miedo y amor.
b) Escribimos una carta de respuesta
en la que expresaremos lo que nos gustaría que nuestra
pareja nos contestara.
c) Compartimos la carta de amor
y su respuesta con nuestra pareja. Ella o él comparte la
suya con nosotros.
. Otra estrategia consiste en utilizar
la siguiente fórmula de comunicación asertiva:
. "Cuando tú... (haces
o dices tal o cual cosa), yo me siento... (de tal o cual forma)
y me gustaría que tú... (hicieras o dijeras esto
o lo otro)". Por ejemplo: "Cuando tú dices que
yo nunca te escucho, no comprendo lo que está ocurriendo
y me siento culpable y confundido. Me gustaría que fueras
más explícita y me dijeras cuando no te has sentido
escuchada". O: "Cuando, después de todo un día
de trabajo, yo me meto en la cocina para preparar la cena, y te
veo a ti tumbado tranquilamente en el sofá viendo la tele,
me siento resentida hacia ti. ¿Te importaría ayudarme
un poco y así evitamos una bronca?". Fijarse que no
es lo mismo decir "me siento..." que "me haces
sentir...". En el primer caso simplemente damos información
de cómo nos sentimos; en el segundo responsabilizamos directamente
al otro.
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