• LA IMPORTANCIA DE FIJARSE METAS
. Un famoso estudio con 1.500 niños superdotados, realizado en la Universidad de Stanford en los años veinte, reveló que uno de los factores más importantes para tener éxito en la vida era la tendencia a fijarse metas, mucho más que la mera inteligencia.
. Fijarse metas implica concretar un objetivo y elaborar unas estrategias para conseguirlo. A primera vista, puede parecernos que eso nos quita libertad o que es demasiado complicado para aplicarlo a nuestra vida cotidiana. Por eso, a menudo preferimos confiar en la suerte o esperar a que las cosas surjan “espontáneamente”. Ciertamente eso es más cómodo y menos arriesgado, pero el engaño está en que en la mayoría de los casos nos conducirá a un dejarnos llevar por nuestros automatismos, –acabaremos haciendo lo que hacemos siempre y cayendo en los mismos errores-, por las circunstancias del momento o por terceras personas, más que por una verdadera espontaneidad surgida de nuestros deseos más auténticos.
• PERO... ¿QUÉ ES LO QUE QUIERO?
. El primer paso para conseguir nuestros objetivos es saber concretar qué queremos. Para ello, podemos utilizar el procedimiento llamado “brainstorming” o “lluvia de ideas”:
• Coge una hoja de papel en blanco.
• Pregúntate: “¿Qué quiero, qué deseo para mí en estos momentos?, ¿qué me gustaría conseguir realmente de la vida si estuviera seguro de poderlo conseguir?”
• Escribe rápidamente todo lo que se te ocurra durante unos pocos minutos. No descartes nada, por absurdo o banal que te pueda parecer. No efectúes ningún tipo de juicio previo acerca de si es posible o no conseguirlo. No pares de escribir.
• Establece prioridades: de todo lo que has escrito, escoge uno de los deseos, el que consideres más importante para ti en estos momentos.
• FORMULAR EL DESEO DE FORMA ADECUADA
. El segundo paso es valorar si el deseo o meta que nos proponemos reúne una serie de requisitos previos. En caso contrario, deberemos reformularlo para que se ajuste a las condiciones requeridas:
• Estar enunciado en forma positiva , sin negaciones. Se trata de expresar lo que quiero en lugar de lo que “no” quiero. Por ejemplo, sería correcto decir: “quiero tener pareja”. No sería correcto: “no quiero estar solo/a”. La razón está en que es más eficaz movernos hacia algo que alejarnos de algo, movilizar nuestra energía hacia lo que queremos que hacia lo que “no” queremos.
• Definido en términos muy concretos , de forma que pueda medir los resultados. Por ejemplo: “adelgazar 12 kilos”, o “conocer a un grupo de gente con el que salir los fines de semana para practicar senderismo”, o “conocer a un hombre o mujer de tales o cuales características para salir con él o ella”. No sería correcto en cambio: “adelgazar”, “pasármelo bien los fines de semana” o “conocer a alguien”. Concretar suele ser uno de los obstáculos más difíciles de salvar a la hora de fijarnos metas. A menudo, formulamos deseos demasiado amplios y poco definidos como: “quiero tener más autoestima”, “quiero tener más seguridad en mi mismo/a”, etc. En estos casos, conviene reformular la meta preguntándonos: “¿Cómo imagino que sería mi vida de diferente si tuviera más autoestima, más seguridad en mi mismo/a, etc.?, ¿qué haría que ahora no hago?, ¿qué pensaría que ahora no pienso?, etc .” A partir de ahí, nos pueden surgir cosas más concretas como por ejemplo : “ Si tuviera más autoestima, dejaría la carrera de Derecho y estudiaría Bellas Artes ” o “sería capaz de decir no cuando mi jefe me pide tal o cual cosa” .
• La meta ha de estar razonablemente bajo mi control. No debe depender, en lo fundamental, de terceros o de circunstancias del azar. Así, por ejemplo, no sería correcto plantearse: “Vivir hasta los 90 años” o “que mi pareja se implique más en las tareas de la casa” porque eso escapa a nuestro control. En todo caso, lo que sí podemos hacer es centrarnos en aquello en lo que podemos influir para que se cumpla el objetivo. Nos podemos preguntar: “¿Cómo puedo influir yo para conseguir ... ?” En los ejemplos citados, podría ser “llevar una vida sana haciendo esto y aquello” o “llegar a un acuerdo con mi pareja para realizar conjuntamente las tareas de la casa”.
• ELABORAR UN PLAN O ESTRATEGIA PARA CONSEGUIRLO
• Fijarnos plazos razonables de tiempo . Por ejemplo: “ adelgazar 12 kilos en 6 meses ”
• Descomponer la meta en una secuencia de pasos u objetivos intermedios . Por ejemplo: 1) Apuntarme a un gimnasio, 2) Concertar hora con una dietista, 3) Pedir al monitor que me confeccione una tabla de ejercicios, 4) Ir al gimnasio 3 veces por semana y realizar los ejercicios durante 1 hora, 5) Seguir la dieta fijada.
• Programar cada paso en la agenda. No hace falta programarlo todo de golpe, pues la estrategia puede ir variando mi estrategia en función de los resultados obtenidos, pero sí las próximas dos o tres semanas.
• PREVER POSIBLES OBSTÁCULOS O PUNTOS DÉBILES DEL PLAN
• Preguntarme: “¿Qué podría hacer fracasar mi plan?” , “¿cuál es la parte más frágil del proyecto?”, “si en el pasado he intentado ya conseguir lo mismo sin éxito, ¿qué fue lo que me lo impidió?”. En otras palabras, se trata de hacer de abogados del diablo para descubrir y anticiparnos a posibles obstáculos o puntos débiles.
• Preguntarme: “¿Qué costes -en dinero, tiempo, esfuerzo, etc.- tendrá para mí todo esto?. Y: “¿Estoy dispuesto/a a pagar el precio?”. En caso negativo, deberemos reformular el objetivo en otros términos más aceptables: rebajando el nivel de exigencia, variando algunos puntos, etc y, en última instancia, planteándonos seriamente si queremos o no seguir adelante con la meta propuesta. Conviene tomar también en consideración posibles repercusiones negativas que el plan pueda tener en otras personas próximas a nosotros o en nuestro entorno. Por ejemplo, puedo darme cuenta de que si me planteo trabajar duro para conseguir un ascenso podré dedicar menos tiempo a mis hijos o a mi familia durante un tiempo. A partir de ahí, puedo decidir seguir una línea de acción determinada para reducir los efectos no deseados al mínimo: tal vez pueda pasar más tiempo con ellos durante las vacaciones o, simplemente, explicarles con claridad la situación y pedirles su apoyo.
• EFECTUAR UN INVENTARIO DE RECURSOS Y LIMITACIONES
• Preguntarme: “¿Qué recursos necesito para conseguir la meta que me he propuesto?”. Conviene pensar tanto en recursos internos (personales: formación, habilidades, actitudes, etc.) como externos (materiales). Y: “¿Cuáles tengo y cuáles me faltan?, ¿cómo puedo conseguir los que me faltan?”. Por ejemplo, puedo considerar que para conseguir un trabajo determinado necesito tener un buen currículum, con una licenciatura en tal o cual cosa, una experiencia de un mínimo de 5 años en el sector, una edad entre 25 y 40 años, etc. Y puedo darme cuenta de que lo tengo todo menos la experiencia requerida, por ejemplo, con lo cual puedo decidir probar suerte y seguir adelante a pesar de todo o buscar alguna forma de adquirir esa experiencia o de intentar suplirla por otra cualidad o característica mía relevante.
• Plantearme: “¿Cuáles son mis limitaciones, mis puntos débiles?” Por ejemplo, si quiero ir al gimnasio todos los días a las 7 de la mañana pero me cuesta mucho levantarme antes de las 8,30, un obstáculo o factor limitante con el que me encontraré será el deseo de seguir durmiendo hasta las 8,30.
• ESTABLECER MECANISMOS DE CONTROL .
• Se trata de establecer alguna forma objetiva de medición para constatar si vamos alcanzando el objetivo en la forma prevista. Por ejemplo, si quiero adelgazar 12 kilos en 6 meses podría establecer un control de peso semanal para comprobar que voy perdiendo ½ kilo cada vez. En caso contrario, deberemos analizar lo que ha ocurrido y efectuar los reajustes o cambios necesarios para que el plan funcione.
• MOTIVARNOS PARA CONSEGUIR EL OBJETIVO
• Uno de los métodos más eficaces para motivarnos consiste en dedicar unos minutos al día a fantasear o visualizar que ya hemos conseguido el objetivo. Para ello, debemos trasladarnos con la imaginación, y con todo lujo de detalles, a ese momento del futuro en que supuestamente habremos llevado a término nuestro plan con éxito. Por ejemplo, si mi meta es adelgazar 12 kilos, puedo imaginar que me pongo ropa más ajustada, que tengo un cuerpo más esbelto y atractivo, que me paseo orgullosa/o por la playa sintiendo el olor del mar y la frescura del agua, que me siento más ágil y saludable, que los hombres o las mujeres me miran más, etc. Es importante incluir en nuestra fantasía tanto elementos visuales (imágenes) como auditivos (voces, sonidos), sensitivos (sensaciones agradables de bienestar) o incluso olfativos (determinados olores, perfumes, etc.) para que sea lo más vívida y estimulante posible. También, nos podemos ayudar de afirmaciones positivas tales como “ conseguiré lo que me propongo”, “merezco tener éxito” o “estoy avanzando en la dirección correcta” o cualesquiera otras que nos impulsen hacia nuestra meta.
• PASAR A LA ACCIÓN
• Plantearnos finalmente: “¿Cuál es el primer paso que puedo realizar hacia la consecución de mi meta ?” y “¿cuándo lo daré?”. Conviene centrarse en un solo paso cada vez, lo más pequeño posible, de manera que sea fácil de llevar a cabo y no provoque resistencias. Una acción llevará a la otra: la ley de la inercia nos dice que un cuerpo en movimiento tiende a permanecer en movimiento, y que un cuerpo en reposo tiende a permanecer en reposo.
• OTROS ASPECTOS IMPORTANTES
• Saber gestionar el tiempo y no abandonar prematuramente : cualquier esfuerzo puede producir resultados si le dedicamos suficiente tiempo.
• Aprender estrategias de resolución de problemas : 1) Define el problema de la forma más concreta posible, con una frase o dos como máximo, 2) Aplica la técnica del “brainstorming” (explicada más arriba) para hallar el máximo número de alternativas posible, 3) Elige dos o tres de las opciones encontradas, 4) Prueba con la primera solución y, si no funciona, pasa a la segunda y así sucesivamente.
• Saber buscar ayuda : nuestros esfuerzos pueden multiplicarse si conseguimos la ayuda de otras personas que poseen los recursos que nos faltan.
• Concentrar los esfuerzos : no pierdas de vista tu deseo. Ponlo en un lugar bien visible de tu casa o repítetelo mentalmente todos los días. Dedícale todos tus esfuerzos hasta que lo consigas.
• Aprender a aplazar la satisfacción inmediata de un deseo menor a favor de otro más importante : eso forma parte del precio que tenemos que pagar para la consecución de nuestros objetivos. Por ejemplo, si he decidido dejar de fumar deberé renunciar al placer inmediato que me produciría encender un cigarrillo en un momento determinado.
• Ser flexibles : si lo que hacemos no funciona, podemos probar otra opciones. Siempre hay varias alternativas posibles aunque, a veces, tenemos que ser creativos y forzarnos a ir más allá de nuestra forma habitual de pensar y actuar para hallarlas.
• Cambiar nuestros hábitos o actitudes mentales que no nos ayudan a conseguir lo que queremos: podemos hacerlo de la misma manera que aprendemos todo, es decir, mediante la repetición y la práctica. Y, si es necesario, también podemos solicitar la ayuda de algún profesional.
• Superar el miedo y el victimismo : cuanto más nos centramos en el miedo, más lo activamos. Se dice que los valientes no son los que no tienen miedo sino los que, a pesar del miedo, actúan. Asimismo, hacerse la víctima, culpar al mundo por las cosas que escapan a nuestro control en lugar de centrarnos en lo que podemos cambiar tampoco es una buena táctica.