Psicoterapia

¿EN QUÉ CONSISTE?

Podríamos definir la psicoterapia como el tratamiento por medios psicológicos de problemas de naturaleza emocional que afectan básicamente al comportamiento, la adaptación al entorno, las relaciones interpersonales, la salud y el bienestar físico o psíquico, etc. A tal efecto, se efectúan una serie de entrevistas, normalmente de una hora y con una periodicidad semanal, con un psicólogo-terapeuta, a través de las cuales intenta guiar a su paciente o cliente hacia la resolución de un problema personal que éste le presenta. Si bien los métodos utilizados difieren mucho según la orientación teórica del psicólogo, la influencia se ejerce básicamente por medio de la palabra y algunos ejercicios o tareas en las que ambos participan.

Su objetivo no es únicamente eliminar o modificar síntomas molestos que provocan sufrimiento o malestar sino también promover un mayor autoconocimiento de la persona y el óptimo desarrollo de sus potencialidades y recursos.

Para resolver el problema, lo QUÉ básicamente el terapeuta intenta hacer es:

a) Elevar el nivel de consciencia del paciente, hacer que (se) vea con más claridad: qué siente, qué piensa, qué quiere/no quiere, qué le preocupa exactamente, hacia dónde quiere ir, etc. A veces, la persona que acude a terapia sólo ve una especie de nebulosa de lo que le ocurre y la primera tarea es perfilar con mayor detalle qué le está ocurriendo realmente.

b) Ayudarle a cambiar creencias y pensamientos limitadores: hacia sí mismo (autoconcepto, creencias acerca de lo que soy capaz o no de hacer, etc.) y hacia el mundo exterior (cómo ve a los demás y al mundo en general) que le obstaculizan el logro de sus propósitos o/y le provocan síntomas molestos, por otros más capacitadores. Como dice la PNL, todos tenemos un "mapa" del mundo, es decir, una representación acerca de la realidad elaborada a partir de nuestras vivencias subjetivas. Pero, esta representación, cuya construcción está determinada por factores genéticos y por la historia personal de cada uno, no se puede confundir o tomar por la realidad misma. Un mapa es sólo una representación del territorio y no el territorio mismo.

c) Mejorar sus habilidades sociales para que sea capaz de comunicarse con más eficacia (para pedir lo que necesita, expresar sus sentimientos, saber decir "no" cuando es preciso, etc.)

d) Crear "experiencias emocionales correctivas" que le ayuden a reelaborar y asimilar, en circunstancias más favorables, situaciones emocionales que no pudo manejar en el pasado y/o que le ayuden a modificar el modo de percibir la realidad.

e) Ayudarle a emprender determinadas acciones que le llevarán a la consecución de sus objetivos.
. Cada escuela o enfoque terapéutico tiene su particular manera de explicar este proceso y pone mayor o menor énfasis en un componente o en otro, pero esencialmente esos son los ejes del trabajo terapéutico.
. Es posible cambiar de "dentro a fuera", es decir, cambiando lo que pensamos y sentimos, cambiaremos lo que decimos y hacemos". Y también, de "fuera a dentro": cambiando lo que decimos y hacemos, cambiaremos lo que pensamos y sentimos. Lo más frecuente es que el proceso se mueva en las dos direcciones.

. CÓMO se lleva a cabo este proceso es más complicado de explicar ya que cada escuela tiene sus propias técnicas. Fundamentalmente, podríamos decir que lo que el terapeuta aporta es:

1) Su propia experiencia vital como ser humano.
2) Lo que ha aprendido en su propio proceso de crecimiento personal.
3) Las técnicas y estrategias concretas, facilitadoras del cambio, que ha aprendido en su proceso de formación como terapeuta.

. La motivación para el cambio la tiene que aportar el propio paciente. El terapeuta es un simple facilitador del proceso, una especie de guía o entrenador.

 





















  
 

¿A QUIÉN PUEDE AYUDAR?

Básicamente, la gente inicia psicoterapia por dos motivos:

a) Evitar el dolor: eliminar síntomas molestos de depresión, ansiedad, frustración, etc.

b) Dar un mayor sentido a su vida, aprender a organizarse mejor, a moverse con más eficacia para conseguir lo que realmente quiere y, en definitiva, sentirse más viva y más real.

. A menudo, el "detonante" para iniciar una psicoterapia es una crisis puntual: ruptura de la pareja, una depresión, un trastorno de ansiedad, etc. Con frecuencia, la crisis se ha ido gestando desde tiempo atrás pero llega un momento en que "la gota colma el vaso": lo idóneo habría sido que se hubiera iniciado la terapia mucho antes. A partir de esa motivación de tipo "a" (alejarse del dolor), muchas veces se desencadena una motivación también de tipo "b" (vivir con mayor plenitud) en la medida en que uno va dándose cuenta de los beneficios que le puede aportar la terapia, más allá de eliminar unos síntomas concretos.

. Algunas personas, incluso en esos momentos de crisis, se resisten a buscar ayuda por diversos motivos que analizaremos más adelante (mitos de la terapia). En estos casos, la bola se va haciendo más y más grande hasta que la vida de la persona se queda totalmente empobrecida y/o sufre graves bloqueos o trastornos psicológicos. Cabe destacar aquí que, a menudo, la persona sólo es vagamente consciente de lo que le está ocurriendo: tal vez, tienda a culpar a los demás o al mundo de sus males, o crea que lo suyo no tiene solución y por tanto no vale la pena molestarse en buscar ayuda, o simplemente se engañe creyendo que su vida es más o menos como la que lleva la mayoría de la gente.

. Entonces, ¿la terapia, a quién puede ayudar? Pues, así en términos muy sencillos, diremos que todo el mundo necesita un guía o un entrenador en determinados momentos de su vida. Al que está mal, le ayudará a salir del dolor. Y al que está "bien" a vivir la vida con mayor plenitud, a conseguir más objetivos, a estar "mejor". Por tanto, es un error generalizado el creer que la terapia sólo es adecuada para momentos de crisis, o todavía peor para los "locos".

. Y debemos recalcar que en ningún caso hacer psicoterapia implica ser "débil" o tener una incapacidad (y mucho menos estar loco) sino... más bien todo lo contrario, es decir, un mayor grado de consciencia de las propias limitaciones que todos tenemos como seres humanos que somos, un mayor grado de inteligencia emocional para dejarnos ayudar en momentos críticos de nuestra vida o/y para incrementar nuestro autoconocimiento y movilizarnos hacia cambios positivos y, sobre todo, el coraje de no resignarnos a vivir de cualquier manera sino de querer lo mejor para nosotros mismos y, por qué no, de confiar en otro ser humano, el/la terapeuta, para que nos guíe en el proceso.

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