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Felicidad química

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 Un mundo feliz “Es increíble, pero en nuestra sociedad, los ansiolíticos y antidepresivos se han convertido en el ingrediente básico de nuestra dieta”  (Silvia Congost, psicóloga)

¿Es esto un signo de progreso o un signo de una sociedad enferma y profundamente infeliz?

Muchas personas actualmente, ante un problema psicológico o psicosomático que no entienden muy bien, acuden en busca de orientación al médico o psiquiatra. Y una vez allí, es bastante probable que les receten antidepresivos y/o ansiolíticos, algunas veces con la indicación de acudir a un psicólogo.

El poco tiempo de los profesionales para atenderles y, a veces también, la búsqueda del propio paciente de un remedio fácil y cómodo o/y su falta de recursos económicos para acudir a la consulta privada de un psicólogo facilita este proceso.

Por otro lado, no olvidemos que debajo de todo esto, existen también importantísimos intereses económicos de la industria farmacéutica interesada en promover la “evidencia científica” de que tales fármacos son necesarios, a base de estudios cuya transparencia genera serias dudas.

Los problemas psicológicos no se solucionan tomando una pastilla, sino que necesitan de una comprensión más profunda que integre una visión más holística de la salud y la enfermedad, del vínculo entre mente y cuerpo, entre el “yo” y el “tú”, entre persona y sociedad. Y que involucre no sólo a los profesionales de la salud (médicos, psiquiatras, psicólogos) sino también a sociólogos, filósofos, políticos, economistas y un largo etcétera para, entre todos, construir una sociedad más justa y equilibrada.

El espejismo de la droga de la felicidad es sólo eso, un espejismo.

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online