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Hacernos cargo de nosotros mismos: qué significa y por qué es importante

canstockphoto7226530Hacernos cargo de nosotros mismos implica tomar las riendas y hacernos responsables de nuestra vida, con todo lo que ello comporta. Después del famoso “conócete a ti mismo” (inscrito en el templo de Apolo en Delfos), ésta podría ser muy bien el segundo imperativo moral de todo ser humano.

Algunos podéis preguntaros si semejante aseveración no es demasiado egoísta o poco solidaria. Bien, personalmente creo que toda persona que no se hace cargo de sí misma –sea porque no quiere, porque no sabe o porque no puede- , de alguna manera, deviene una “carga” para los demás en mayor o menor grado.  Y cada uno de vosotros/as, supongo que puede encontrar ejemplos de esto en su propia familia, entorno social, etc. De todas maneras, voy a poner una serie de supuestos sencillos:

  • Si yo desatiendo mi salud o tengo hábitos adictivos peligrosos (alcoholismo, ludopatía, etc.), tarde o temprano, eso ocasionará consecuencias negativas no sólo para mi mismo sino también para mi familia, entorno laboral o/y servicios de la seguridad social.
  • Si yo, en lugar de intentar buscar soluciones a mis problemas, tiendo a culpar a los demás o a hacerme la víctima, a la corta o a la larga, alguien tendrá que hacerse cargo de mis problemas amén del “mal rollo” que habré creado a mi alrededor.
  • Si en lugar de buscar ayuda cuando la necesito, meto la cabeza bajo tierra como el avestruz o/y intento obligar a los demás a que cambien y se adapten a mis carencias o manera de ser problemática, estaré creando frustración y desesperanza a mi alrededor y, a la larga o a la corta, los demás pagarán un precio por ello (y yo también, por supuesto)

Ahora bien, si realmente no puedo (y fíjate que “no puedo” es diferente de “creo que no puedo”) hacerme cargo de mi mismo -en algún aspecto en particular de mi vida, o en todos-, entonces será lógico y justo que los demás (familia, instituciones sociales, etc.) en la medida de lo posible, me ayuden y se ocupen de mí. Y si puedo pero no sé hacerlo, será justo también que me enseñen, que me den la oportunidad de aprender.

Es decir, no estoy predicando una sociedad en la que predomine la ley del más fuerte –o del más desalmado- , pero tampoco estoy a favor de una sociedad inmadura, infantil, en la que todo el mundo espere que le salven los demás –o que le lleven a cuestas-. Ni estoy a favor de una “libertad” mal entendida, en la que creo que puedo hacer con mi vida lo que me da la gana sin tener en cuenta qué consecuencias tendrá esto para los demás. Todos formamos parte de un “todo” que va mucho más allá de nosotros mismos y creo que es un deber colectivo intentar la máxima armonía sin detrimento de nuestros derechos individuales, como personas.

Hacernos cargo de nosotros mismos no implica tampoco dejar de luchar a favor de la justicia o de unos ideales en los que creamos, dejando toda la responsabilidad en el individuo, sino todo lo contrario. En otras palabras, estoy pregonando una responsabilidad individual, sí, pero también una responsabilidad colectiva: ambas deben equilibrarse entre sí, la una no tiene sentido sin la otra.

Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt, expresó en términos muy elocuentes lo de la responsabilidad personal diciendo que “limpiarse solo el culo es una señal de madurez”.

Josep Planas psicólogos Barcelona-, -psicólogos Vilassar de Mar-, psicólogos online-