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El cuento de los ciegos y el elefante o “Las mil caras de la verdad”

Creo que la “verdad” tiene muchas caras, que la realidad es siempre compleja y las cosas se pueden contemplar desde múltiples perspectivas -a menudo, complementarias entre sí- , algunas más acertadas que otras tal vez pero ninguna que pueda explicarlo todo. Seguramente habrás oído el cuento de unos ciegos que yendo por una carretera polvorienta, y guiados por un amable caballero que les hacía las veces de guía, se encontraron de pronto con un elefante, animal del que no tenían conocimiento alguno. El guía les sugirió que palparan el animal y que, a través de sus sensaciones, describieran cómo era. Llenos de alegría, los ciegos se acercaron al enorme animal y lo tocaron. Al cabo de un instante, el elefante, irritado, se marchó corriendo. Entusiasmados, los ciegos describieron su experiencia. Uno de ellos, que había palpado una pata del paquidermo exclamó: “oh, el elefante es una bestia maravillosa, es como un gran árbol, pero fuerte como una roca” No, replicó el segundo que había tocado la trompa: “el elefante es como una gran serpiente que se mueve lentamente hacia atrás y hacia adelante”. “Imposible!”, gritó otro que había tocado la oreja del animal: “el elefante es como una enorme hoja de árbol, amplia y delgada”. El cuarto, a su vez, recordando la cola del elefante, dijo: “era un animal en forma de rama, largo y delgado”. El quinto, no acorde con las explicaciones de los demás, Protestó: “no, es como un enorme muro”, ya que había palpado el elefante por el costado. Y los cinco ciegos, entraron en una violenta discusión sobre cuál era la naturaleza de los elefantes hasta que, finalmente, molestos y decepcionados por la “ignorancia” de los demás, cada uno tomó diferentes direcciones y no se volvieron a hablar.