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El cambio tiene un precio

La mayoría quisiéramos evitar el dolor, ser felices, tener una autoestima elevada, fuerza de voluntad, un trabajo en el que nos sintiéramos realizados, encontrar el amor de nuestra vida, sentir que controlamos nuestras emociones, etc. etc. y sería maravilloso que… alguien nos dijera las palabras mágicas para conseguirlo o nos diera la pócima milagrosa. Pero hélas… las cosas no son tan sencillas y el cambio, el verdadero cambio personal tiene un precio, a veces elevado… Y yo te pregunto: ¿estás dispuesto a pagarlo? Y no me refiero ahora al económico – de éste hablaremos en otro apartado-, sino al esfuerzo personal que deberás hacer para superar tus dificultades, para superar todo aquello que te impide estar dónde quieres y puedes estar, para sentir que “vives” tu vida y no eres tan sólo un mero superviviente o una marioneta movida por fuerzas ajenas a ti -sean éstas externas o internas- Pero, ¿estás dispuesto/a a enfrentarte a tus propios fantasmas personales, a tus miedos, a tu dolor, a tu pereza, a tus dudas, a tu escepticismo, a tus desilusiones pasadas y presentes, a tus fracasos personales, a tus “excusas” para no hacerlo y… a invertir tiempo y esfuerzo ilimitado para llegar adónde quieres llegar, para cumplir tus sueños, para sentirte vivo/a?, ¿o sólo quieres un “arreglo” para ir tirando?, ¿o una varita mágica que te lleve a un mundo de felicidad y bienestar permanente, un “mundo feliz” donde no exista el dolor, ni la tristeza, ni la incertidumbre?, ¿o, tal vez, sólo deseas señalar culpables de tu mala suerte, desahogarte un poco y que te dé unas palmaditas en la espalda y un poco de consuelo?, ¿o. simplemente, que te confirme que no podrás, que lo tuyo es demasiado complicado, que es demasiado tarde o/y que nadie te puede ayudar? Tú tienes la respuesta: si lo quieres intentar, y quieres que yo te acompañe un tramo del camino, ¡aquí me tienes! Luego… luego deberás seguir tú caminando hacia el horizonte, sólo, con otros acompañantes, ¡quién sabe!…