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“Dicen que no tengo nada”, una reflexión sobre la hipocondría

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Hipocondria 2Un 75 % de las personas sanas padecen molestias físicas. Y de éstas, sólo un 5 % tienen alguna enfermedad que, sólo en el 10 % (de este 5 %) es grave:

Contrariamente a lo que se cree, la salud no equivale al “silencio” total de los órganos, a la ausencia de cualquier tipo de molestia o alteración física. Nuestro cuerpo realiza funciones complejas que pueden producir sensaciones molestas o dolores, algunos más evidentes, otros más sutiles.

Además, en el 25 % de los casos estas molestias se deben a causas psicológicas como la ansiedad, la depresión, el estrés, etc. En estos casos, hablamos de somatización, es decir, a la manifestación de problemas psicológicos y emocionales a través de síntomas físicos. Prácticamente cualquier trastorno psicológico puede somatizarse. Mente y cuerpo están estrechamente vinculados.

Según los expertos, hasta una cuarta parte de las personas que acuden al médico de atención primaria en España. lo hacen por problemas de somatización. En estos casos, al paciente se le suele prescribir alguna prueba (que no detecta nada concreto) y en algunos casos se le da medicación para la ansiedad o se le dice simplemente que no tiene nada y que son sólo “nervios” o/y se le sugiere acudir a un psicólogo o psiquiatra.

En la génesis de la hipocondría, suelen jugar un papel importante:

  • Una tendencia (probablemente aprendida) a percibir más fácilmente e, incluso, a amplificar las sensaciones internas del cuerpo. Por ejemplo, una taquicardia o una sensación de mareo.
  • Haber sufrido alguna enfermedad importante, o haberla visto en alguien cercano. O haber estado en contacto con personas (padres, sobre todo) muy preocupadas por la salud.
  • El estrés.
  • La mala respiración: hiperventilación, etc.
  • Bajos estados de ánimo: cuando uno se encuentra triste o deprimido, es mucho más probable que se dé cuenta de lo que va mal en su cuerpo, y lo distorsione y exagere.
  • Explicaciones alarmistas y dramáticas de los dolores, muchas veces debidas a una información errónea o insuficiente sobre el tema.

En muchos casos, un suceso externo (noticias de alguna epidemia, una enfermedad grave de alguien cercano, etc.) o la presencia de algún síntoma alarmante o inexplicable puede provocar un “ataque” de hipocondría.

hipocondríaSi eres hipocondríaco/a, evita:

  • Buscar información por Internet (u otras fuentes, como amigos y familiares) sobre síntomas o enfermedades varias.
  • Centrarte mucho en temas de salud en tus conversaciones con los demás.
  • Ir al médico más de lo necesario y/o someterte a pruebas diagnósticas sin un motivo claro.
  • Comportarte como un enfermo sin estarlo.
  • Abandonar responsabilidades de tipo laboral o social.
  • Prestar excesiva atención a tu cuerpo-

En lugar de ello:

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos online-