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Conocer el eneagrama

Eneagrama

-          Antecedentes

El eneagrama es una tipología de la personalidad que mezcla elementos de la mística oriental con la psicología occidental. Procede de un modelo de interpretación muy antiguo del mundo y de los hombres, cuyos orígenes –inciertos- podrían remontarse a los caldeos (habitantes de Caldea, antigua región de Asia). A través de los siglos, fue recogido y transmitido de forma oral por los maestros sufíes (sufismo = rama mística del Islam). A principios del siglo XX, el maestro espiritual Gurdjieff lo introdujo en occidente. Pero no es hasta 1.960 en que el boliviano Oscar Ichazo nos trasmite el conocimiento del Eneagrama tal como lo hemos recibido hoy. A sus cursos asistieron algunos años después, Claudio Naranjo, Robert Ochs y Helen Palmer, entre los más conocidos, los cuales continuaron con su estudio y difusión por Europa y Estados Unidos. En 1.984, apareció publicado el primer libro “El eneagrama: un viaje de autodescubrimiento” y, a partir de esa fecha, se fue haciendo asequible a un público cada vez mayor.

-          Características básicas

El símbolo del eneagrama (del griego “ennea” = 9 y “grammos” = figura) es una figura geométrica que representa los nueve tipos de personalidad fundamentales de la naturaleza humana y sus interrelaciones.  Se usan números para designar los caracteres porque los números tienen un significado neutro, a diferencia de las “etiquetas” empleadas en otros sistemas de clasificación de las personas. Ningún tipo es mejor o peor que otros, son simplemente diferentes, con sus ventajas y desventajas, aunque algunos pueden preferirse a otros en el contexto de una determinada cultura o grupo. Tampoco un número más grande es mejor que otro inferior: no es mejor, por ejemplo, ser un nueve que un tres por el mero hecho de que el nueve sea mayor que el tres.

Cada tipo posee unas “virtudes” y unos “defectos”. Es decir, unas fuerzas que le impulsan hacia arriba, hacia el crecimiento y el desarrollo personal, y otras que le impulsan hacia abajo, hacia comportamientos más conflictivos. Del equilibrio entre ambos, surgen las diferencias individuales dentro de cada tipología así como el grado de madurez emocional de cada persona. O sea, dentro del mismo carácter o eneatipo podemos estar más “evolucionados” o menos, según que tengamos más desarrolladas unas características u otras de nuestra personalidad.

 -          Tipos de personalidad en el eneagrama

Tipo UNO: El/la perfeccionista

. Son perfeccionistas, meticulosos, autodisciplinados, cumplidores, hipercríticos consigo mismos y con los demás. Temen cometer errores. Les gusta que cada cosa esté en su sitio. Suelen anteponer el deber al placer. Tienden a la corrección en las formas, al control de sus reacciones, a la rigidez y a la falta de espontaneidad. La imperfección les irrita. Creen que sólo hay una forma correcta de hacer las cosas. Están dotados de un alto sentido ético y moral y son respetuosos hacia las reglas y normas sociales. Su elevado nivel de exigencia les lleva a una fuerte ira interna, que reprimen y sólo manifiestan de forma racionalizada: corrigiéndose y corrigiendo a los demás, defendiendo con ahínco lo que creen justo.

. En general, les conviene aprender a relajarse, permitir que la gente sea como es, escuchar a los demás y darse cuenta de que todos pueden tener algo de razón y de que no hay un solo modo correcto de hacer las cosas, perder el miedo a abandonar el control, vigilar su tendencia a trabajar más allá de sus límites, aprender a disfrutar, a reír y a jugar y a satisfacer mejor sus necesidades, sobre todo en el aspecto emocional y a ser más flexibles consigo mismos y con sus demandas de perfección.

Tipo DOS: El/la que da

. Necesitan que les necesiten para sentirse queridos, les gusta ayudar a los demás y sentirse imprescindibles. Tienden a descuidar sus propias necesidades para complacer a los otros, con la secreta esperanza de que de esta manera serán correspondidos sin tener que pedir. Su mensaje oculto es “te doy para que me quieras”. Les gusta ser amables y seducir. Las relaciones son lo más importante para ellos/as. Su pregunta más frecuentes es: “¿les gustaré?”. Dando amor intentan satisfacer su necesidad encubierta de amor. Cuando el balance entre lo que dan y lo que reciben no está equilibrado, se sienten explotados y decepcionados. A veces, acaban manipulando para obtener lo que desean.

. En general, les conviene aprender a ser más conscientes de las motivaciones ocultas que se esconden a veces detrás de su fachada de “generosidad”, saber reconocer y tomar más en cuenta sus propias necesidades y pedir directamente lo que quieren, aprender a decir “no” en lugar de estar siempre haciendo cosas por los demás, no estar recordándoles constantemente lo mucho que han hecho o están haciendo por ellos y ocuparse más de sí mismos.

Tipo TRES: El/la luchador/a

. Son luchadores, competitivos, dinámicos, pragmáticos, socialmente brillantes, orientados a los logros. Tienden a dejar de lado sus sentimientos, especialmente los que podrían hacerles parecer “débiles” o descubrir su vulnerabilidad, para centrarse en conseguir objetivos profesionales, “triunfar” y adquirir status social. La imagen que dan es muy importante para ellos y saben ajustarla a las expectativas del otro. Camaleónicos y buenos vendedores de sí mismos, a menudo confunden la imagen que dan a los demás con su propio ser: es decir se identifican tanto con su “máscara” que ya ni ellos mismos saben lo que hay detrás. Podríamos decir que por su forma de ser en conjunto, representan aquello que más valora la cultura norteamericana.

. En general, les conviene aprender a ser más sinceros, honestos y transparentes, no amoldarse tanto a las expectativas de los demás para conseguir aprobación y éxito social, prestar más atención a los propios sentimientos y necesidades, darse tiempo para sentir, descansar y disfrutar, aprender a reconocer la diferencia entre éxito en el trabajo y éxito en la vida, entre la imagen que uno da y el mundo interno, entre lo que uno hace y lo que uno es.

Tipo CUATRO: El/la romántico/a.

. Son románticos, sensibles, creativos, preocupados por la belleza y la estética, con tendencias artísticas. Buscan la intensidad emocional y el dramatismo para sentirse vivos. Rechazan la rutina y la vulgaridad. Se sienten diferentes y especiales. Sufren de un doloroso sentimiento crónico de carencia, de anhelo inconsciente de lo que les faltó en su infancia, llegando a envidiar lo que tienen los demás. Tienen propensión a los altibajos emocionales, a ver el lado fatalista de la vida y a orientarse hacia el pasado, poseen una fibra melancólica y nostálgica. Necesitan calor afectivo, compartir sus estados de ánimo, sentirse escuchados y queridos, vivir momentos únicos, intensos y excepcionales.

. En general, les conviene aprender a vivir en el aquí y ahora, sin dejarse llevar por la nostalgia del pasado ni por ensoñaciones acerca del futuro, observar y controlar su hábito de dramatizar excesivamente, aprender a distinguir entre sensaciones y hechos objetivos, cultivar intereses múltiples y amistades diversas con el objeto de no caer en la depresión, evitar la autocompasión y desarrollar recursos para llevar adelante su vida.

Tipo CINCO: El/la observador/a

. Son celosos de su intimidad y les gusta observar más que participar. Les cuesta expresar sus emociones y suelen mantener una actitud fría y distante, protegiéndose excesivamente del contacto con los demás. Les resulta más fácil sentir y ordenar sus emociones cuando están solos. Estar demasiado tiempo con los demás, les fatiga. Necesitan reponer sus energías creando espacios personales de privacidad. Les gusta analizar, comprender y acumular conocimientos. Anteponen la reflexión a la acción. Tienden a ser independientes y autosuficientes, prefieren una vida sencilla y sin complicaciones a necesitar demasiado de los demás. No les agrada sentirse invadidos y se sienten inseguros si se les hacen demasiadas demandas afectivas.

. En general, les conviene bajar de la cabeza al corazón, aprender a tolerar sus sentimientos sin desconectarse y a no esconderse cuando los demás buscan una respuesta de ellos, aprender a compartir sus conocimientos y sus emociones para salir de su aislamiento, a actuar más y pensar menos, a involucrarse más con los demás y con la vida, y a no sobrevalorar sus capacidades intelectuales recordando que también tienen un cuerpo y que hay muchos tipos de inteligencia.

Tipo SEIS: El/la que duda

. Les cuesta confiar en los demás, pero cuando lo hacen tienen un elevado sentido de la lealtad. Frente a la autoridad pueden mostrarse tanto sumisos como rebeldes, pero no indiferentes. Exageran los peligros y tienden a ser prudentes y temerosos y a evitar riesgos, aunque hay un tipo de seis que niega su miedo y se enfrenta a él abiertamente. Están siempre alerta, hipervigilantes y no les gusta ser observados. Les dan muchas vueltas a las cosas antes de actuar y tienen muchas dudas. Poseen un estricto sentido del deber y suelen aferrarse a las normas y a las cosas previsibles para obtener seguridad. Les agrada defender a los débiles aunque vean la batalla perdida de antemano.

. En general, les conviene aprender a correr riesgos, a actuar y seguir adelante aún sintiendo miedo y a tomar decisiones para ganar confianza en sí mismos, a sacar menos las antenas hacia fuera y conectar más con su propio mundo interior, a creer más en los valores de fondo que en las normas o instituciones, a potenciar el pensamiento positivo y a responsabilizarse de las propias acciones sin ocultarse detrás de la autoridad.

Tipo SIETE: El/la epicúreo (buscador de placer)

. Se caracterizan por la búsqueda de placer, el hedonismo y el gusto por la aventura. Poseen una mente ágil y una gran imaginación y son conversadores brillantes y persuasivos. Son, además, optimistas por naturaleza: para ellos la vida es una fiesta. Como contrapartida, les cuesta afrontar las realidades dolorosas de la vida. Intentan evadirse del aburrimiento y del dolor manteniendo altos niveles de excitación, realizando muchas actividades y dejando múltiples opciones abiertas. Adoran la novedad, tener muchos proyectos y estar continuamente en movimiento, pero les cuesta terminar lo que han empezado. Indisciplinados y autoindulgentes, no soportan los límites ni sentirse atados por compromisos.

. En general, les conviene aprender a llevar adelante los compromisos adquiridos en lugar de buscar continuamente la novedad y el cambio, saber establecer prioridades sin dejarse llevar por los impulsos del momento, aprender a afrontar el dolor cuando es necesario, resistiendo su tendencia a evadirse en la búsqueda compulsiva de placer o a exagerar el lado positivo de las cosas y aprender a profundizar más dando preferencia a la calidad antes que a la cantidad.

Tipo OCHO: El/la desafiador/a

 . Son viscerales, impulsivos, directos, dominantes. Por lo general, han desarrollado excesivamente su agresividad y su lado duro, en detrimento de su lado más tierno y sensible. Les gusta tener control de las situaciones  e imponer sus propias reglas. Son combativos , pasionales y capaces de tomar decisiones rápidas.  Se abren camino por la fuerza y tienden a saltarse las prohibiciones y los límites.  Sienten una gran energía que se manifiesta, sobre todo, a través de la ira. A menudo, buscan la confrontación para conocer las motivaciones del otro y saber dónde situarle, como amigo o como enemigo. El asunto central para ellos es: “¿quién tiene el poder?” Son muy fieles con sus amigos y les gusta defender a los débiles. Demuestran su afecto protegiendo, no a través de la ternura aunque tienen un gran corazón.

. En general, les conviene aprender a controlar la ira y a dejar que se exprese su parte más vulnerable, su lado más femenino y sensible, escuchar más los sentimientos –propios y ajenos-, aprender a mirar a los demás con ojos más confiados en lugar de acorazarse, darse cuenta de que las cosas no son en blanco y negro y que cada cual puede tener su parte de razón y adaptarse más a las personas y situaciones sin querer tener el control de todo.

Tipo NUEVE: El/la mediador/a

. Son conciliadores, bondadosos, buscan la armonía y la evitación de conflictos. Saben escuchar y son buenos mediadores, pero les asusta la confrontación y les cuesta decir “no”. Se pueden poner fácilmente en el lugar de los otros, pero tienden a desconectarse y olvidarse de sí mismos , fusionándose con los deseos de los demás. Necesitan tiempo para tomar decisiones y detestan que se les presione. Les gusta la tranquilidad, la armonía, la comodidad y una cierta rutina. A menudo les cuesta diferenciar lo importante de lo secundario y tienen tendencia a una cierta indolencia y a postergar. En ocasiones, pueden “anestesiar” sus sentimientos  o mitigar su ansiedad comiendo o bebiendo en exceso, estableciendo rutinas o entreteniéndose con cualquier cosa.

. En general, les conviene aprender a expresar las opiniones propias y afrontar de manera constructiva los conflictos y las diferencias en lugar de evitarlos para no destruir la “armonía”, darse cuenta de cuando empiezan a anestesiarse para desviar su atención de algo importante pero que les incomoda, aprender a establecer prioridades y tomar decisiones evitando perderse en cosas no esenciales y establecer límites y plazos para sus proyectos.

Si te sientes interesado/a en conocer más a fondo esta tipología de la personalidad y ver cómo podrías aplicar esos conocimientos para tu crecimiento personal, puedes contactar con psicólogos Barcelona – Josep Planas