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Creencias irracionales en el TOC

TOC

En las personas que sufren de TOC (trastorno obsesivo compulsivo) se suelen encontrar una serie de creencias irracionales caracterizadas por:

  • Una sobreestimación de la amenaza o catastrofismo, que les lleva a exagerar la probabilidad o gravedad de algunos errores o sucesos desafortunados que “teóricamente” se podrían haber producido. Por ejemplo, haber dejado la puerta de la casa abierta, no haber cerrado la llave del gas, contagiarse del SIDA, etc, A partir de la pregunta: “¿Y si…?”, su imaginación se dispara y se puebla de horrores”.
  • Atribución de importancia excesiva al poder de los pensamientos. Tienden a creer que por el mero hecho de pensar algo, es muy probable que ese pensamiento se transforme en acción sin control de la mente. Por ejemplo, después de ver por la tele que un piloto suicida ha estrellado su avión con todos los pasajeros dentro (suceso que realmente ocurrió hace unos años, como recordarán), creer que ellos también podrían hacer algo parecido (tirarse al metro, etc.) sólo con pensarlo, llevados por un impulso que no podrían controlar. Olvidan que todos tenemos fantasías y pensamientos “indeseables” o “no deseados” en algún momento sin que esto implique que vayamos a convertirlos en actos de forma incontrolada, como si la mente fuera un coche sin frenos. De forma similar, también pueden creer que por el hecho de pensar algo “malo” o que va en contra de sus valores, se convierten automáticamente en seres humanos despreciables, olvidando que “malo” solamente es aquél que comete malas acciones: el que sólo las piensa alguna vez es simplemente un ser humano (imperfecto, como todos). Seguir Leyendo

Héroes cotidianos

S/Pilar Jericó, héroes cotidianos son aquellos que siguen adelante a pesar de las dificultades y que, en vez de centrarse en la queja o el lamento, aprovechan la desventura para transformarse positivamente y ejercer una influencia positiva en su entorno (aunque para la historia sean anónimos). Pero, advierte, no se puede desarrollar esa capacidad sin atravesar desiertos o noches oscuras. Concretamente, explica las diferentes etapas del proceso desde la “llamada de la aventura” hasta una “nueva integración” en la que el héroe regresa a su rutina pero transformado. Puedes verlo en el siguiente video: Héroes cotidianos

Como hay cosas que no se pueden escoger (por ejemplo, una enfermedad grave, un despido laboral, una ruptura afectiva no deseada, etc.) el reto está en aprovecharlas como una oportunidad de aprendizaje y de transformación de uno mismo.

Quizás no lo sepas, pero tú puedes ser también un/a héroe cotidiano/a, tú también puedes expandir tu zona de confort y transformar tu vida y la de personas de tu entorno. ¿Te animas?  Héroes cotidianos

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


Rojo + azul = morado, y otras estrategias para gestionar conflictos.

gestión conflictos

Estilo rojo: los comportamientos rojos se asocian con actitudes demandantes. Su exceso lleva a actitudes agresivas, intimidatorias y manipuladoras que suelen generar idéntico comportamiento en el otro.

Estilo azul: los comportamientos azules se asocian con actitudes serviciales, confiadas y conciliadoras. El exceso de azul puede hacernos caer en actitudes sumisas, poso asertivas.

Estilo morado: es la fusión de los dos anteriores. Consiste en pedir o reclamar, y también en escuchar las demandas de los demás. Todo ello nos lleva al comportamiento de pactar = “dame algo de lo que quiero” (mi lado rojo) y yo te daré algo de lo que quieres (mi lado azul)” Seguir Leyendo


Autocontrol emocional

Autocontrol emocional El secreto del autocontrol reside, una vez reconocidas las emociones y los sentimientos, en saberlos dirigir y canalizar adecuadamente en lugar de permitir que sean éstos quienes nos dirijan a nosotros y asuman el control de nuestra vida.

Aunque uno no elija las emociones que va a sentir, siempre tiene un margen para decidir cómo les va a dar salida. A esto le podríamos llamar responsabilidad emocional.

 El autocontrol emocional se halla en un punto medio entre los dos extremos de la represión y la incontinencia emocional (soltar las emociones de forma explosiva, sin control).

Comprende el control de las emociones e impulsos destructivos, la capacidad para gestionar la ansiedad y tolerar las frustraciones, la capacidad para tranquilizarse y consolarse, para aplazar las recompensas y para canalizar de forma adaptativa las emociones y sentimientos.

Analizado en sus diversos componentes, podríamos decir que el autocontrol implica:

1-     Reconocer lo que sentimos (y asumir nuestra responsabilidad por ello)

2-    Expresarlo a la persona adecuada, en lugar de descargar nuestras frustraciones en las personas que no las han causado, y volcar en ellas, nuestra basura emocional.

3-    En el momento oportuno

  • No se trata de aplazar indefinidamente la expresión de las emociones, pero tampoco de hacerlo en cualquier momento. Y nunca si estamos bajo el dominio de la ira.
  • Debemos tranquilizarnos previamente y permitir que nuestro cerebro racional asuma el control de la situación.
  • Es importante no acumular quejas ni resentimientos, y no sacar un listado de ofensas del pasado en caso de discusión. Lo pasado, pasado está y conviene centrarse en el presente.
  • No hacerlo ante personas que no estén directamente implicadas.

4-    Con el propósito justo

  • NO: para desahogarse (explosión emocional para quedarnos tranquilos), disminuir o humillar al otro, agredir o centrarse en hacer daño, utilizar los puntos débiles o las informaciones que tenemos de otra persona en beneficio propio
  • SÍ: para mejorar una relación que se está deteriorando, para ser coherentes con nosotros mismos, para dar información a otra persona sobre nuestra realidad emocional

5-    De la forma correcta

  • NO: centrarnos en causas externas y/o rehuir responsabilidades (“es que tú me haces sentir…”), hacer juicios de valor (“tú eres…”, “a ti lo que te pasa es que…”), gritar, romper cosas, encerrarnos en el mutismo, agredir física o psicológicamente, abusar de la información dada en la intimidad para hacer daño.
  • SÍ: usar el “stop” o “time-out” (tomarse una pausa para recuperar el control), utilizar recursos de relajación u otros para poner en orden el caos emocional, deshacer los nudos emocionales y separar e identificar los distintos sentimientos, poner límites a la autocompasión, aclararse uno mismo (“¿qué quiero transmitir y por qué?”), etc.

Para saber más: Crisis emocionales, de María Mercè Conangla

Josep Planas, psicólogos Barcelona, psicólogos online


¿Y si no estoy motivado?

Motivación versus autodisciplina

  • Lo ideal sería hacer las cosas con motivación, pero eso no siempre es posible. La buena noticia es que sin motivación también podemos actuar: la  motivación impulsa y ayuda, pero no es imprescindible para movernos, para “hacer”.
  • Tiene sentido hacer algo sin mucha motivación siempre y cuando creamos que esta acción nos puede llevar a unos resultados deseados y/o positivos para nosotros.

  Por ejemplo, una persona puede decidir hacer ejercicio físico o seguir una dieta sin que le guste, sin ganas, pero con el objetivo de mejorar su salud. 

  • Muchos objetivos valiosos en la vida requieren hacer algunas cosas que no nos gustan o no nos motivan lo suficiente a corto plazo. Pero si el esfuerzo vale la pena (o pensamos que puede valer la pena) a más largo plazo, en la mayoría de casos será positivo para nosotros soportar la frustración de no obtener un beneficio inmediato de dicho esfuerzo.
  • Por el contrario, un objetivo que nos motive mucho a corto plazo puede resultar perjudicial para nosotros.

                 Por ejemplo, consumir drogas.

  • Lo ideal sería saber siempre hacia dónde vamos, tener claros nuestros objetivos pero, a veces hemos de “hacer camino, caminando”, experimentar, probar y “aprender haciendo”. Como dice Antonio Machado: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
  • Cuando nos sentimos deprimidos o desmotivados, la inacción nos lleva a aumentar la desgana y la falta de motivación, creando un círculo vicioso del que puede resultar difícil salir.
  • Pero si hacemos un pequeño esfuerzo por movernos para hacer cosas, nos sentiremos mejor y romperemos, poco a poco, este círculo. Nos motivamos “haciendo”, y nos desmotivamos cuando nos encerramos en la inactividad y/o la queja y el victimismo.
  • Si nosotros no decidimos, si frente a una dificultad elegimos no hacer nada, los demás o las circunstancias acabarán decidiendo por nosotros y, normalmente, para peor.
  • A veces, intentamos cosas y fracasamos, sembramos y no recogemos, pero fracasando también se aprende. A veces, tenemos que cosechar muchos “fracasos” antes de obtener algún éxito.
  • Escoge tu actitud: aunque haya circunstancias que no puedes escoger, sí puedes escoger siempre tu actitud.
  • Recuerda que la vida es como el ECO: si le gritas “todo es una m., soy un desastre”, el destino te devolverá m. y desastres…

Josep Planas, psicólogos barcelona, psicólogos online, psicólogos Vilassar de Mar


Cómo controlar tu reacción emocional antes de actuar: método DEPA

Calmar tu menteEl peor momento para resolver un problema difícil es cuando estamos muy alterados o desmotivados.

A la hora de enfrentarnos a los problemas estresantes, se nos presentan tres grandes obstáculos:

  • Sentimientos negativos. Cuando son muy intensos y desbordantes, pueden “secuestrar” nuestra capacidad de pensamiento lógico, de razonar.
  • Pensamientos negativos. Se focalizan en las cosas negativas y nos quitan energía y motivación para el pensamiento constructivo.
  • Sentimientos de desesperanza. Nos quita motivación sentir que no hay salida a un problema, o que no somos capaces de encontrarla.

El método DEPA se centra en ayudarnos a gestionar mejor nuestras reacciones emocionales a los estímulos estresantes para evitar que nos desborden y obstaculicen la solución eficaz del problema. Sus siglas significan:

-          Detente y cobra conciencia de:   1) Tus propias reacciones a la situación que te estresa. Es decir, de tus sentimientos y emociones (por ejemplo, tristeza, miedo, frustración, etc.), pensamientos (por ejemplo “no seré capaz de…”, “no puedo soportar que…”, etc.), reacciones físicas (por ejemplo, taquicardia, jaqueca, ansiedad, etc.) y conductas (por ejemplo, reaccionar de forma demasiado agresiva, evitar enfrentarte al problema, etc.),   2)  Cuáles son tus detonantes personales. Es decir, aquello que a ti, particularmente, más te suele sacar de tus casillas o te provoca una reacción descontrolada. Por ejemplo, cuando tu pareja te descalifica en presencia de tus amigos, cuando escuchas una determinada canción que te pone muy triste, etc.

-          Enlentece: da a tu cuerpo y a tu cerebro la oportunidad de reducir la intensidad fisiológica y emocional, es decir, de tranquilizarte lo suficiente para poder pensar con claridad y evitar reacciones impulsivas que, incluso, podrían empeorar el problema. Lo puedes hacer, por ejemplo, a través de algún ejercicio de relajación, practicando meditación, escuchando música relajante, dando un paseo tranquilo, haciendo ejercicio físico, hablando con alguien o de cualquier otra forma que te ayude a reducir la tensión.

-          Piensa: planifica detalladamente lo que hay que hacer. Contempla varias opciones. Valora pros y contras. Elige lo que te parezca más apropiado.

-          Actúa pon en práctica todas las ideas esbozadas para la solución del problema.

Josep Planas – psicólogos barcelona, psicólegs Barcelona, psicólogos online


Psicotrampas y psicosoluciones

PsicotrampasDEFINICIÓN DE PSICOTRAMPA

Giorgio Nardone, cofundador junto con Paul Watzlawick del Centro de Terapia Breve Estratégica de Arezzo (Italia), nos habla de “psicotrampas” para referirse a  mecanismos psicológicos y conductas que supuestamente deberían resolver un problema -o lo que nosotros consideramos un problema- y que por su uso inadecuado -en otras circunstancias o aplicadas de otra manera podrían ser útiles-, no sólo no lo resuelven sino que se convierten en una parte importante del mismo, encerrándonos en una especie de trampa mental de la que sólo podremos salir a través de estrategias –psicosoluciones-, que vienen a ser como el antídoto a esa trampa.

Por EJEMPLO, la persona que ha desarrollado una fobia a los aviones suele utilizar la psicotrampa -intento de solución fallido- de la evitación para zafarse de ese problema. Es decir, evita coger aviones. Pero, si bien esto le tranquiliza momentáneamente, a la larga no sólo no le hace desaparecer sus miedos sino que, incluso, los puede incrementar. La PSICOSOLUCIÓN o antídoto en este caso sería el afrontamiento gradual de su fobia, técnica conocida como “exposición”. Cuando percibimos un peligro o algo nos da miedo, la reacción espontánea es la huida pero el error está en que no hay un peligro real que justifique el miedo experimentado por el fóbico.

El origen de estos mecanismos no es otro que el de tender a repetir aquello que, en otras circunstancias, nos ha funcionado. La trampa se crea cuando insistimos en aplicar lo que anteriormente nos ha dado resultado sin tener en cuenta que un mismo problema en un contexto diferente requiere una solución distinta. A esto se añade, la tendencia a pensar que una estrategia no funciona porque no la hemos aplicado de la forma correcta o con la suficiente convicción. Por EJEMPLO, Seguir Leyendo


“Dicen que no tengo nada”, una reflexión sobre la hipocondría

Hipocondria 2Un 75 % de las personas sanas padecen molestias físicas. Y de éstas, sólo un 5 % tienen alguna enfermedad que, sólo en el 10 % (de este 5 %) es grave:

Contrariamente a lo que se cree, la salud no equivale al “silencio” total de los órganos, a la ausencia de cualquier tipo de molestia o alteración física. Nuestro cuerpo realiza funciones complejas que pueden producir sensaciones molestas o dolores, algunos más evidentes, otros más sutiles.

Además, en el 25 % de los casos estas molestias se deben a causas psicológicas como la ansiedad, la depresión, el estrés, etc. En estos casos, hablamos de somatización, es decir, a la manifestación de problemas psicológicos y emocionales a través de síntomas físicos. Prácticamente cualquier trastorno psicológico puede somatizarse. Mente y cuerpo están estrechamente vinculados. Seguir Leyendo


El color de mi cristal

El color de mi cristal, terapia cognitivo-conductual

  • “Y es que en el mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira” (Ramón de Campoamor)

“No nos afecta lo que nos sucede… sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede” (Epícteto)

A través del poeta Ramón de Campoamor, y del filósofo de la antigua Grecia, Epícteto, tenemos dos verdades que se complementan entre sí:

1)    Vemos las cosas según el color de las lentes (mentales) con que las observamos, es decir, según nuestra particular manera de ver la realidad conformada a través de los años por múltiples experiencias vividas, creencias, prejuicios, etc. así como por nuestro estado de ánimo y circunstancias actuales. En otras palabras, toda percepción, toda conclusión viene siempre “coloreada” por nuestra propia subjetividad,  estamos irremediablemente condicionados por nuestra particular manera de ver las cosas.

2)    De acuerdo con esta mirada, que no es más que una “interpretación” de la realidad, Seguir Leyendo



Antidotos contra la estupidez, caminos de progreso personal

autoestimaGiancarlo Livragui, experto en el campo de la comunicación y la publicidad, nos habla en su libro “El poder de la estupidez” de las muchas maneras en que ésta está presente en la humanidad desde tiempos inmemoriales, y nos insta a no subestimar su inmenso poder.

Viendo como marcha el mundo en la actualidad (guerras, violencia, destrucción del medio ambiente, injusticias, corrupción, infelicidad, etc.), no podemos dejar de darle la razón.

Pero ¿a qué podemos llamar estupidez? Livragui cita a otro estudioso del tema, Cipolla para definirla como “la conducta de una persona que causa daño a otra u otras sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”

Al final, dedica un capítulo del libro a sus ANTÍDOTOS Y PREVENCIÓN, que son los mismos que potencian nuestro crecimiento personal y que vendrían a ser más o menos los siguientes:

-       CURIOSIDAD ILIMITADA Seguir Leyendo


Cómo comunicarnos de forma respetuosa y asertiva

Comunicación asertivaNuestra forma de comunicarnos, de formular demandas, de responder a las críticas o demandas de otros, de expresar nuestros sentimientos, etc. es muy importante para nuestro bienestar y el de las personas que nos rodean.

He aquí algunas sugerencias prácticas:

  • EVITA JUICIOS, REPROCHES Y ETIQUETAS (“eres un/a …”). En lugar de eso, cuando no nos gusta algo,  DESCRIBE OBJETIVAMENTE (sin añadir valoraciones personales)  la conducta del otro/a con ejemplos concretos, expresa cómo te sientes y haz una propuesta de cambio. Seguir Leyendo

De sembrar y recoger, de “éxitos” y “fracasos”…

sembrarPodemos sembrar pero no podemos controlar la cosecha. El viento, la lluvia, las plagas, etc. pueden arruinarla a pesar de todos nuestros esfuerzos. Podemos iniciar un proyecto, salir de nuestra zona de comodidad y arriesgarnos a algún cambio pero nunca podemos garantizar el resultado. Somos responsables, eso sí, de poner todo de nuestra parte para conseguirlo, de dejarnos la piel en ello si cabe pero no podemos controlar todo el proceso, todas las variables que intervienen.

Si fallamos, si finalmente no recogemos el fruto esperado a pesar de todos nuestros desvelos, el esfuerzo nunca habrá sido en vano. Habremos aprendido cosas por el camino, nos habremos enriquecido como personas y, en lo más profundo de nuestro corazón, nos sentiremos (o deberíamos sentirnos) en paz con nosotros mismos, con el deber cumplido, quizás con un poco de tristeza pero libres de rabia, culpa o autocompasión.

En todo este proceso, es importante:   a) confiar, creer que lo lograremos o que, al menos, nos sentiremos bien por haberlo intentado (ocurra lo que ocurra, nosotros ya hemos hecho nuestra parte),     b) focalizarnos en una sola cosa por vez,  evitar dispersarnos, malgastando energía aquí y allá. De lo contrario, tal como dice Tyler Perry, nos podemos quedar sin agua para regar la planta correcta. Como dice el refrán popular “quien mucho abarca, poco aprieta”

PARA SABER MÁS:

Tyler Perry: How to be Successful- Plant the Seeds, Water Them and Believe.

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Maresme, psicólogos online


Cómo criar hijos tiranos

Hijos tiranosMark Beyebach nos recuerda con sentido del humor que hay dos grandes estrategias para criar hijos tiranos:

1)    No ponerles límites:

  • Ceder a todos sus caprichos,  no decirles nunca que no a nada. Y si alguna vez hacemos una excepción, explicarles con paciencia por qué no podemos concederles eso que nos piden, prestándoles toda nuestra atención.
  • Dejar que ellos sean siempre la prioridad,  que sus deseos se antepongan a los de los adultos, etc. Por ejemplo, dejándoles interrumpir cualquier conversación o tarea que estemos haciendo, dejándoles que tomen la mayoría de decisiones que afectan a la familia, etc.
  • Enseñarles a ser irresponsables: haciendo las cosas por ellos, defendiéndoles siempre aunque se hayan portado mal, etc.
  • Entrenarles para tener rabietas a menudo: decir primero que no, pero luego ceder. Así aprenderá que si su rabieta es suficientemente fuerte o larga, le sirve para conseguir su objetivo.
  • Entrenarles para hacer chantaje emocional: haciéndoselo a ellos. Por ejemplo, decirles tras una rabieta “pues ya no te quiero”, o “estamos todos tristes por tu culpa”

2)   Adoptando un estilo agresivo/ coercitivo:

  • Planteándoles exigencias constantes. exigirles más de lo que pueden hacer. Por ejemplo, pedirle a un niño de 4 años que se esté quieto dos horas, o que no solo obedezca sino que lo haga siempre a la primera.
  • No elogiar nunca sus logros, pero sí criticar todos sus fallos.
  • Plantearles exigencias contradictorias, caprichosas o inesperadas. Por ejemplo, decirle que tiene que esforzarse en hacer amigos y prohibirle que vaya a las fiestas de aniversario de otros niños.
  • Ser cortantes y agresivos con él/ella. Por ejemplo, con insultos, descalificaciones, gritos constantes, castigos físicos, etc. O adoptar un tono de absoluta frialdad e indiferencia.
  • Minimizar y justificar sus comportamientos agresivos. Y si los demás, reaccionan mal reprenderles (a los otros).

Con el estilo agresivo, el niño puede comportarse de forma agresiva/ tiránica (por rencor + aprendizaje del modelo), o también sería posible que se convirtiera en alguien excesivamente obediente y sumiso.

Y para apuntalar y potenciar todo lo anterior, Beyebach, propone también:

  • Hablar en vez de actuar. Es decir, que toda la fuerza se vaya por la boca. Y las amenazas, cuanto menos creíbles, mejor. Aquí entraría también tratar de razonar cuando el niño se pone hecho una furia.
  • Aplicar castigos imposibles de cumplir.
  • Levantar los castigos impuestos.
  • Perder los papeles, alterarse mucho, comportarse de forma muy agresiva o descontrolada. Ello facilita, además, que el progenitor que se ha descontrolado, luego se sienta mal y se arrepienta, levantando el castigo o cediendo en lo que no ha de ceder.
  • Ser exageradamente crítico con su conducta, humillarlo o maltratarlo, hacerle chantaje emocional, etc.
  • Actuar ambos padres divididos: desautorizar al otro progenitor, hacer concesiones a sus espaldas, etc.
  • En situaciones de divorcio o separación,  entrar en competición con el/la ex tratando de ser más complacientes para ganarnos al niño/a o aliarse con él en contra del otro progenitor, etc.

Y en la adolescencia:

  • Tratarle/ mimarle como si fuera un niño, convirtiéndonos en su criado/a para todo, cediendo a todos sus caprichos, etc. De esa manera, aprenderá a ser un/a irresponsable y a no tolerar las frustraciones.
  • Tratarle de forma excesivamente rígida o controladora, espiándole, invadiendo su intimidad, prohibiéndole cosas normales a su edad, desconfiando de él/ella en todo momento, criticándole todo, etc.
  • Abdicar de nuestras responsabilidades como padre o madre. Es decir, tirando la toalla y dejando que lo “eduquen” otros adolescentes, la tele, el ordenador, etc.
  • Hacerle chantaje emocional, recurriendo al victimismo, etc.

Y para “rematar” la faena:

  • Pasar por alto y minimizar las conductas tiránicas tratando, a la vez, de aplacar al tirano con nuevas concesiones.
  • Convencerse de que no es necesario hacer algo y mirar para otro lado.
  • Dejarse atemorizar y mantener el problema en secreto.
  • Intentar aplacar al hijo cediendo en todas sus demandas.
  • Mostrar mucha firmeza a nivel verbal, pero después no sólo no cumplir ninguna amenaza sino, además, acudir en su ayuda cuando se meta en problemas.
  • Entrar a trapo: estallar y levantar la voz, chillar, dar golpes en la mesa, insultar y descalificar, etc. Será fácil que ocurra si se ha ido acumulando tensión a base de ceder y aplacar.
  • Actuar divididos (los padres). Por ejemplo, adoptar uno de ellos el rol de “duro” y el otro de “permisivo/ blando”, o desautorizar al otro/a en presencia del hijo/a.
  • Centrarse totalmente en los problemas del hijo y descuidar la relación de pareja.
  • Evitar los acercamientos sanos, es decir, no para aplacar al tirano ni para premiar su buena conducta sino para mostrarle que, pese a todo, le queremos y valoramos lo bueno que tiene.

Resultados esperables (si hemos aplicado bien las estrategias anteriores):

  • El hijo/a se habrá hecho dueño de la casa, bien mediante la amenaza, la coacción o la violencia, bien mediante la pasividad y rigidez, atrincherándose en su habitación con sus videojuegos, etc. y sin asumir ninguna responsabilidad ni relacionarse con los padres.
  • Si lo anterior se consolida con los años, probablemente el hijo/a se instalará en el hogar paterno de forma permanente, como un parásito, explotando y maltratando a los padres durante años o incluso el resto de su vida.
  • Otras opciones podrían ser:   a) la (mala)salida de casa: el hijo/a se va (o se le echa) de malas maneras,     b) internarle en un centro, enviarlo a vivir con algún familiar (por ejemplo, una abuela o una tía), pagarle una habitación para que viva con amigos, etc.

 PARA SABER MÁS…

  • Cómo criar hijos tiranos (Mark Beyebach)
  • Contaré hasta tres! Los mejores consejos de Supernanny para educar a tu hijo (Jo Frost)
  • Con la mejor intención. Cuentos para comprender lo que sienten los niños (Marisol Ampudia)

Josep Planas – psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online


La teoría de la balanza en las relaciones de pareja

relaciones de parejaSegún Iván Entusiasmado, autor del libro “Cómo olvidar a alguien en 10 pasos”, las leyes de la atracción entre hombres y mujeres están regidas por una serie de factores que se pueden resumir en la siguiente fórmula:

-          Valor total de una persona en la relación = valor de mercado + valor de situación + valor por el interés recibido.

Y de acuerdo con su “teoría de la balanza“, tendemos a buscar personas que tengan para nosotros el mayor valor de relación posible (el cual, a su vez, irá en función de nuestro propio valor de relación).

Aclaremos los conceptos: Seguir Leyendo


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