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Antidotos contra la estupidez, caminos de progreso personal

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autoestimaGiancarlo Livragui, experto en el campo de la comunicación y la publicidad, nos habla en su libro “El poder de la estupidez” de las muchas maneras en que ésta está presente en la humanidad desde tiempos inmemoriales, y nos insta a no subestimar su inmenso poder.

Viendo como marcha el mundo en la actualidad (guerras, violencia, destrucción del medio ambiente, injusticias, corrupción, infelicidad, etc.), no podemos dejar de darle la razón.

Pero ¿a qué podemos llamar estupidez? Livragui cita a otro estudioso del tema, Cipolla para definirla como “la conducta de una persona que causa daño a otra u otras sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”

Al final, dedica un capítulo del libro a sus ANTÍDOTOS Y PREVENCIÓN, que son los mismos que potencian nuestro crecimiento personal y que vendrían a ser más o menos los siguientes:

-       CURIOSIDAD ILIMITADA

La curiosidad genuina (no el simple cotilleo), el ansia de aprender, el anhelo insaciable de ir descubriendo cosas nuevas, de ver todos los puntos de vista, de escuchar a unos y a otros y de no quedarnos en un análisis superficial de las cosas constituye uno de los antídotos más poderosos contra la estupidez.

Podemos acceder, hoy con mucha más facilidad que nunca gracias a las nuevas tecnologías, a todo el patrimonio cultural acumulado por la humanidad a través de los siglos (historia, literatura, psicología, filosofía, arte, etc.). Y podemos aprender también, por supuesto, a través de nuestras propias experiencias y las de otras personas cercanas a las que respetamos.

-       AUTOCRÍTICA

Implica la disposición a aprender de nuestros errores y a cuestionar nuestras “certezas” cuando la situación así lo requiera. Con una actitud valiente y una mirada limpia de prejuicios, abierta a explorar nuevos senderos, nuevos caminos, nuevas aportaciones que nos lleven a una visión más completa de la realidad.

-       VOLUNTAD DE PROFUNDIZAR

De no quedarnos anclados en una mirada superficial de las cosas, de ir más allá de modas y manipulaciones de ciertos medios de comunicación y de las figuras de autoridad del momento. Ello implica “beber de otras fuentes” (del presente y del pasado), esforzarnos por buscar puntos de vista diferentes, incluyendo aquellos que no nos gustan o no nos resultan cómodos. Hay muchas cosas que creemos saber pero no que no conocemos realmente: en esa categoría incluiríamos todos los tópicos y prejuicios heredados de nuestra familia o cultura, y todas aquellas informaciones “manipuladas” por los medios de comunicación, políticos, etc.

-       DUDAR DE TODO, CUESTIONARNOS TODO

La duda es la fuente de la ciencia y de la filosofía. Estar demasiado “seguros” de un montón de cosas, es signo de estancamiento y de rigidez mental. Claro está que cuando llega la hora de la acción, hay que dejar las dudas de lado y arriesgarse, pero nunca nos hemos de dejar de cuestionar las cosas.

-       ESCUCHA ACTIVA Y EMPÁTICA

Solemos pensar que es muy importante hablar bien, tener facilidad de palabra, y consideramos que escuchar es más secundario pero no es así. Prestar atención a los demás, escucharles de verdad, con la mente y con el corazón, procurando ver las cosas desde su punto de vista es, aparte de uno de los mejores regalos que les podemos hacer, un poderosísimo antídoto contra la ignorancia y la estrechez de miras. Decía Plutarco: “si sabes escuchar, sacarás provecho incluso de aquellos que hablan mal”.

-       BUSCAR LA SENCILLEZ

Contrariamente a lo que suele pensarse, sencillez no equivale a simplicidad o a algo de poco valor sino más bien lo contrario.

-       SALIR DE LA ZONA DE CONFORT

Arriesgarnos a salir de nuestras seguridades y rutinas, para expandirnos más allá de los “lugares” (físicos, pero sobre todo mentales) que nos resultan familiares y cómodos. Está muy vinculado a la curiosidad y a la voluntad de profundizar. Exige valor y esfuerzo y, a veces, la necesidad de un/a guía para acompañarnos en la exploración de ciertas áreas (de nosotros mismos o del mundo) que desconocemos y/o nos atemorizan.

-       PASIÓN

La pasión es un antídoto poderoso contra el aburrimiento, la depresión, la inercia… y la estupidez. Claro está que, al igual que un medicamento fuerte, puede tener «efectos secundarios». Pero sin ella, no hay vida genuina, sin ella no salimos de nuestra zona de confort, sin ella no “crecemos

-       AUTODISCIPLINA Y ESFUERZO.

Para perseverar en los momentos difíciles, para priorizar los beneficios a medio y largo plazo en lugar de las efímeras satisfacciones del momento. Sí, ya sé, no está de moda tener que esforzarse por las cosas. Se supone que debemos sentirnos “motivados”, pero no siempre coincide lo que nos gusta o motiva con lo que realmente nos conviene. Por ejemplo, una persona con depresión normalmente no tiene muchas ganas de salir y hacer actividades pero, si lo hace, después se sentirá mejor. O una persona puede tener pocas ganas de cuidarse o de hacer ejercicio físico, pero si lo hace su salud mejorará. Decía Thomas Edison: “el genio es un 1 % de inspiración y un 99 % de transpiración”. Y si piensas que por más que te esfuerces. nunca lo conseguirás, recuerda esta otra cita de Anthony Robbins: “no importa cuántas veces te equivocas o con que lentitud progresas, sigues estando muy por delante de los que ni lo intentan

-       BONDAD,  GENEROSIDAD, EMPATÍA.

Ser bueno no equivale a ser tonto, sino que es más bien un signo de inteligencia. Las personas realmente inteligentes se dan cuenta de que hacer el bien es más rentable no sólo para la colectividad sino también a título personal. Una actitud amable, empática y respetuosa nos abre más puertas que una actitud egocéntrica y cortoplacista. Eso sí, no hay que confundir ser bueno con ser sumiso o poco asertivo, con no atreverse a defender los propios derechos.

PARA SABER MÁS…

-       El poder de la estupidez, de Giancarlo Livraghi