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Archivos por mes: noviembre 2015

Demasiada medicación y poca psicoterapia

sobremedicaciónÉsa es la conclusión a la que llega Allen Frances en su libro “¿Somos todos enfermos mentales?” en la que critica tanto la inflación diagnóstica (tendencia a diagnosticar en exceso problemas mentales a personas normales en situaciones de crisis) como la sobremedicación.

Vivimos en un mundo en que todo transcurre a gran velocidad y en el que, da la sensación, de que no nos podemos parar. Si paramos para hacer una pausa, nos parece que estamos “perdiendo el tiempo” o que alguien nos va a empujar por detrás. Y si nos detenemos demasiado tiempo, nos convertiremos en “perdedores”. Hay que estar como sea en esa frenética carrera, aunque no sepamos muy bien hacia dónde nos dirigimos. Vivimos más años que generaciones anteriores, pero tenemos menos tiempo, ésa es la gran paradoja.

Por otro lado, la tecnología nos ha acostumbrado a tener las cosas que queremos con rapidez. Si por ejemplo necesitamos una determinada información, Internet nos tiene que dar la respuesta en cuestión de segundos y, si no lo hace, nos impacientamos, nos entra la ira: “cómo puede ser que esto vaya tan lento? Vaya conexión de m. que tengo”, etc. Antes (de Internet) había que ir a una biblioteca, sacar la ficha del libro, esperar a que el bibliotecario nos trajera el libro, consultar a veces diferentes fuentes… Ahora lo tenemos (casi) todo a la distancia de un “click”. Y no nos conformamos con menos. Ahora si mandamos un whatsap, “necesitamos” que nos respondan ya. Y, si por casualidad, el otro/a está ocupado en otra cosa, se toma su tiempo para contestar, está en la calle y no oye el sonido del móvil, etc. nos frustramos, pensamos que algo no va bien. Antes (del boom de los móviles) asumíamos más fácilmente que pudiéramos llamar a alguien por teléfono y no contestara de inmediato. Y antes de antes de antes (cuando todavía mucha gente no tenía ni siquiera un teléfono fijo), la gente se escribía cartas y tardaba días o semanas en obtener una respuesta. Y lo curioso de todo ello, es que el mundo también funcionaba.

Antes la gente asumía que no se puede ser feliz a todas horas, que a veces hay que soportar una cierta cantidad de dolor y frustración y que todo requiere su tiempo, y que los cambios (al menos los cambios importantes) no se consiguen de la  noche a la mañana. Y que la mayoría de las veces requieren esfuerzo y dedicación prolongados. Hoy, tendemos a pensar que todo aquello que no da resultados rápidos, no funciona o no vale la pena. No queremos soluciones a medio o largo plazo: queremos “varitas mágicas”.

Añadamos a todo lo anterior, la codicia de las empresas farmacéuticas y el poco tiempo que a menudo tienen los médicos de atención primaria para diagnosticar y recetar a un paciente (parece ser, corríjanme si me equivoco, que es una media de unos siete minutos en nuestro país).

El resultado suele ser una medicación excesiva o, incluso, innecesaria en determinados problemas psicológicos, o simplemente “humanos”, que se resolverían mejor con una psicoterapia, o en algunos casos leves, incluso con el apoyo y guía de alguien cercano. Y no estoy diciendo que no deban tomarse psicofármacos en determinados trastornos psicológicos de cierta gravedad, eso sería irresponsable por mi parte, pero sí que deben tomarse con precaución y siempre que sea posible con ayuda de psicoterapia.

“Ah, pero la psicoterapia es cara y no todo el mundo se lo puede permitir”, me diréis seguramente. Cierto, cierto pero:   1) a la larga, suele resultar más caro (a todos los niveles) conformarse únicamente con pastillas,       2) la medicación tiene efectos secundarios y, con el tiempo, tiende a ser menos efectiva,     3) la medicación nos hace más dependientes y, por si sola, no resuelve nuestros problemas. La idea, según la cual, todo se debe a un desequilibrio químico es falsa (han contribuido en difundir esa idea los poderosos intereses económicos de las industrias farmacéuticas publicando, a veces, trabajos de investigación equívocos o manipulados)     4) la psicoterapia no tiene por qué ser un tratamiento muy largo y puede adecuarse a las necesidades de cada paciente. En muchos casos, se dan tareas entre sesiones que pueden acelerar el proceso terapéutico si la persona está dispuesta a dedicarles tiempo.

Si quieres más información para tu caso particular, puedes contactarme a través del siguiente formulario o llamando directamente a los teléfonos 933150084 o 654898716.

Josep Planas – psicologos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicologos online

PARA SABER MÁS

-      ¿Somos todos enfermos mentales? de Allen Frances.