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Archivos por mes: agosto 2014

Sobrevivir a una ruptura: las fases del duelo

corazón rotoDespués de una ruptura amorosa no deseada, atravesamos un período duro y difícil del que, a veces no vislumbramos el final. Puede parecernos, incluso, que nunca saldremos de ahí. No obstante, el dolo o período de recuperación de esta situación de pérdida es un fenómeno con un curso previsible de síntomas, fases y acontecimientos con un principio y un fin determinados.

A la mayoría de las personas les lleva alrededor de un año completar esta fase. Ello depende
, entre otras cosas, de la profundidad del compromiso, tiempo pasado con él o ella, experiencias pasadas, grado de dependencia, autoestima, etc. Y también de la forma en que lo manejamos. De esto último hablaremos en otra ocasión.

Las fases por las que suele pasar son:

1)     Etapa de shock. En estos momentos, nos domina una sensación de desorientación e incredulidad. La vida queda como suspendida. Puede durar desde un día o dos hasta un mes, raramente más tiempo.

2)     Etapa de pena. Nos lamentamos no sólo por la pérdida del otro/a sino también por todos los sueños y proyectos que albergamos juntos. Es habitual sentir muchas dudas y el impulso desesperado de contactar con él/ella: miramos su facebook, esperamos que nos llame, le llamamos con cualquier pretexto… Es como un síndrome de abstinencia al que tenemos que contraponer una gran fuerza de voluntad para superarlo.

3)     Etapa de culpa. La pena disminuye y ahora sentimos la necesidad de entender qué pasó, de quién o de que es la culpa. Al dolor, le suele acompañar la ira (hacia el otro/a o hacia nosotros mismos). Tanto en esta fase como en la anterior, corremos el peligro de entablar una relación prematura con otra persona, en un momento en el que todavía no estamos preparados para ello.

4)     Etapa del adiós. Aceptamos que la relación ha terminado y somos capaces de separarnos del otro/a y recuperar la energía que invertimos en la relación. Solemos experimentar esto con una mezcla de alivio y tristeza. Es cuando hacemos el “clic” que nos permite soltarnos definitivamente de la otra persona.

5)     Etapa de reconstrucción. La alegría empieza a ser más fuerte que la pena, y nos centramos en reconstruir nuestra vida. Ahora ya estamos preparados para salir con otra persona si lo deseamos, si bien es frecuente comparar a la nueva pareja con la antigua.

6)     Etapa de resolución. Comenzamos plenamente un nuevo ciclo vital con todos los cambios que eso comporta, integrando en nuestra vida la experiencia de la relación anterior.

Las etapas no se suceden unas a otras de forma lineal sino que es habitual que experimentos pequeños avances y retrocesos a lo largo del camino, y la superposición de una o más fases.

Josep Planas –psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online