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Archivos por mes: marzo 2014

¿Progreso tecnológico o progreso humano?

progreso tecnológico¿Qué nos permite vivir mejor?, ¿qué nos puede conducir a la “auténtica” felicidad? Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha imaginado mundos utópicos en los que el sufrimiento, la enfermedad, la desigualdad, etc. no tendrían cabida. Las primeras utopías fueron más bien de índole religiosa y hablaban de la existencia de un supuesto paraíso no terrenal, con el que se verían recompensados las personas que hubieran llevado una vida virtuosa y ejemplar, los “justos”.

Luego, con los primeros avances científicos importantes, vinieron las llamadas utopías científico-sociales, con una fe ilimitada en el bienestar que supuestamente se derivaría de los mismos. Sin embargo, si bien es cierto que el progreso tecnológico nos ha hecho la vida más “cómoda”, menos amarga, no necesariamente nos ha hecho más “felices” ni ha contribuido a paliar las desigualdades sociales, ni a un modelo de convivencia humana más avanzado. Es más, nos ha empujado a una espiral de consumismo y competitividad creciente, a una carrera desenfrenada hacia ninguna parte en la que se han acrecentado las injusticias sociales, se ha dañado el ecosistema y ha aumentado el estrés y la sensación generalizada de vacío y falta de sentido.

Y con la crisis, evidentemente, ese malestar se ha visto muy acentuado, puesto que ahora, encima nos hemos tenido que apretar todos (o casi todos) el cinturón para poder sobrevivir, y se ha evidenciado más la falta de sentido de todo ese modelo consumista y de “progreso” humano que, desde hace siglos, viene dirigiendo nuestras vidas.

Pero, ¿qué pasaría si fuéramos capaces de hacer un alto en el camino,  frenar esa ciega “carrera tecnológica y consumista” y dirigir nuestra mirada no tanto hacia la posesión de “objetos”, y  hacia los cantos de sirena de la publicidad mediática que nos crea necesidades ficticias para alimentar ese sistema enfermizo -que no puede parar de crecer como un cáncer-, sino hacia valores más humanos, más orientados a enriquecer nuestra mente, nuestro “espíritu””, a potenciar nuestra inteligencia emocional, a ser mejores personas, a aprender a querernos y respetarnos más, a manejar mejor las crisis y los conflictos, a expresarnos mejor, a un modelo de convivencia más armoniosa, a disfrutar tal vez de placeres más sencillos y más auténticos…

Durante siglos, se han acumulado infinitos conocimientos y experiencias de sabios, filósofos, literatos, poetas, psicólogos, pedagogos, etc.  a los que hoy podemos acceder con facilidad. Pero ¿estamos aprovechando realmente estos recursos para vivir mejor?, ¿o nos exige demasiado esfuerzo y preferimos “comprar” la felicidad fácil que nos venden a través de la publicidad mediática y estar al día, por ejemplo, del último modelo de móvil o comprarnos un coche nuevo si podemos?

En suma; ¿estamos apostando realmente por valores auténticos que nos ayudarían a vivir con más sentido, con más profundidad o nos dejamos deslumbrar por “baratijas”?, ¿y a qué nos conduce todo esto?, ¿y a qué nos conduciría lo contrario?

Josep Planas –psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar – psicólogos online


Por la dignidad

dignidadEn esos duros momentos que estamos viviendo, de saqueo, corrupción, paro galopante y todo tipo de atentados contra los derechos más básicos del ser humano en nuestra mal llamada “democracia”, quiero romper una lanza a favor de esa dignidad atropellada, pisoteada y a favor de todos aquellos, de cualquier tendencia política, cultura, país o raza que están luchando  contra esta infamia.  En esta entrada, me salgo de los temas habituales de este blog  pero creo que los psicólogos también debemos posicionarnos y no sólo predicar bellas teorías mientras permanecemos indiferentes ante la cruda realidad que viven muchas personas en este país. El silencio también es cómplice.

Podría hablar largo y tendido sobre este tema, pero en esta ocasión prefiero ceder la palabra a dos personas, una conocida periodista, la otra, uno de los pocos políticos honestos que, en mi opinión, ha tenido este país en los últimos años y que creo merece ser escuchado con respeto:

Contra los puyazos a la dignidad

Marchas para la dignidad


La trampa del pensamiento positivo

pensamiento positivo

En su libro “Sonríe o muere, la trampa del pensamiento positivo”, Bárbara Ehrenreich nos alerta de los peligros de una fuerza ideológica y cultural originada en EEUU, y muy en boga en el momento actual, que promueve un tipo de “pensamiento positivo” que nos anima a negar la realidad y entrar en un mundo “mágico” en el cual, mediante una ley de atracción semejante a la fuerza de la gravedad (ver “El secreto”), se cumplen todos nuestros sueños tan sólo si somos capaces de desearlos y creer en ellos con la suficiente convicción.
En ese mundo, concluye la autora:

-      No hay crisis, ni paro, sólo ceguera o negatividad ante las nuevas oportunidades (véase, por ejemplo, “¿Quién se ha llevado mi queso?” de Spencer Johnson)

-      No hay injusticias de ningún tipo: cada uno es responsable de su vida, y no le puede echar la culpa a los demás.

-      No hay pobres, sólo personas que le tienen miedo al dinero (véase, por ejemplo, “Piense y hágase rico”, de Napoleón Hill y muchos otros)

-      El dolor, las frustraciones y las enfermedades son tan sólo producto de nuestra negatividad y de nuestros problemas emocionales.

-      Si controlamos nuestros pensamientos, casi podemos ser omnipotentes.

-      Todo el mundo puede ser feliz, si se atreve a serlo. Las circunstancias sólo juegan un papel secundario.

Y mientras tanto…

-      La brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor. Las injusticias, la corrupción, etc. van creciendo impunemente.

-      Muchas personas se tragan el “sapo”, se resignan a su suerte sin rebelarse contra las injusticias y, encima, se sienten culpable de ser unos “perdedores”

-      Alrededor del pensamiento positivo, ha surgido una industria millonaria: cursos motivacionales para empresas o particulares, libros, cds… y gurús de todo tipo están creciendo como las setas.

-      La gente demasiado crítica es apartada de ciertos centros de poder (ámbito económico, político, académico, etc.): es una amenaza de la que hay que librarse

Es una especie de epidemia de autoengaño y megalomanía, que exalta los intereses del individuo frente a los de la comunidad, la competitividad frente a la cooperación, el egocentrismo frente a una visión más global de las cosas, el pensamiento mágico frente al pensamiento científico (más crítico y basado en evidencias) y que, bajo la falsa apariencia de un pensamiento muy evolucionado y progresista, en realidad viene a ser el guardián (disfrazado) de los intereses ultraconservadores de la élite económica y política que controla el mundo.

La alternativa a ese pensamiento falsamente “positivo”, según la autora, y que coincide plenamente con mi opinión, no es la desesperanza o el pensamiento negativo, sino el pensamiento realista crítico, aquel que es capaz de valorar la realidad sin distorsionarla ni en un sentido ni en otro, que percibe los recursos pero también las limitaciones y los obstáculos, y que se esfuerza por conseguir objetivos valiosos para uno mismo y/o para los demás, sabiendo que no es un camino fácil y que no somos omnipotentes, y que las circunstancias y el contexto social y cultural también tienen un peso importante en nuestra felicidad y que no podemos ni debemos obviarlos.

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Josep Planas –psicólogos Barcelona, psicólogos Vilassar de Mar, psicólogos online.