:::: MENU ::::
Archivos por mes: enero 2014

Formas eficaces e ineficaces de comunicarnos

comunicación 2Son formas ineficaces de comunicarnos:

-       Esperar a que los demás adivinen lo que necesitamos o queremos, y que “salga” de ellos dárnoslo. Si lo pedimos, tenemos muchas más probabilidades de que nos lo den. ¿Que así no tiene gracia porque no sabemos si realmente querían dárnoslo? Bueno, tal vez no lo sabremos nunca pero, si nos lo dan, sí sabremos que han optado por tener en consideración nuestras necesidades (lo cual indica que de alguna manera les importamos) y, además, hemos obtenido lo que deseábamos. Ah, pero ¿y si recibimos una negativa? Entonces, al menos no estaremos esperando inútilmente y podremos dedicar nuestras energías a otra cosa (por ejemplo, a buscar lo que queremos en otra parte o a intentar satisfacer nuestra necesidad de otra manera).

-       Dar por supuesto el no, antes de pedir algo. Pensemos: ¿qué es lo peor que puede pasar si lo pedimos y no lo obtenemos? ¿Es peor que no pedirlo?

-       Dar rodeos, dejar pistas sin ser claros, etc. De esta manera, es posible que los demás no lleguen a entender qué queremos y/o lo malinterpreten.

-       Actuar impulsiva o agresivamente. Por ejemplo, gritar, amenazar, romper algo, emborracharnos, hacernos daño, mostrarnos malhumorados, etc. en lugar de efectuar una demanda clara y asertiva. La forma más grave de esto sería un intento de suicidio.

-       Encerrarnos en el mutismo, utilizar el silencio como una forma de protesta o revancha. Si eso se prolonga en el tiempo, puede producirse una brecha de incomunicación difícil de superar.

-       Hacer demandas con muchos reproches o críticas. En este caso, la otra persona estará más pendiente de defenderse o contraatacar que de escuchar nuestra demanda.

-       Utilizar palabras poco claras, demasiado ambiguas que se pueden interpretar de muchas maneras, en lugar de efectuar demandas concretas que todo el mundo pueda comprender. Por ejemplo, si yo le digo a mi pareja: “quiero que me tengas más en cuenta”, puede ser que no sepa qué tiene que hacer o que malinterprete mi petición. Pero, si le digo “me gustaría que me preguntaras cómo me ha ido el día cuando llego a casa” seguramente no tendrá dudas de lo que le pido.

-       Utilizar intermediarios. Siempre que sea posible, es mejor no hacerlo para evitar malentendidos y para que el mensaje tenga más fuerza.

-       Comunicar cosas delicadas por SMS, correo electrónico, etc. Es una forma de escurrir el bulto que puede dificultar la comunicación, provocar resentimiento, dar lugar a equívocos, etc.

-       Querer demostrar que tenemos la razón o convencer al otro/a para que cambie, en lugar de simplemente exponer nuestro punto de vista y/o intentar llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes.

-       Efectuar una petición que no hayamos madurado antes un poco¸ que nosotros mismos tengamos poco clara.

-       Efectuar una petición o demanda en un momento o en circunstancias poco oportunas. Por ejemplo, cuando el otro/a tiene prisa, está muy estresado/a, etc.

En lugar de ello, desde psicólogos Barcelona, aconsejamos:

-      Antes de comunicarnos, reflexionar acerca de cómo nos sentimos, qué es lo que queremos expresar o pedir exactamente y con qué objetivo y cuál será probablemente la mejor manera de transmitirlo, el momento más oportuno, etc.

-      Arriesgarnos a pedir lo que queremos, con una actitud respetuosa hacia el otro/a y dispuestos a aceptar un “no” si es preciso, o a negociar un acuerdo satisfactorio para ambos.

-      Intentar ponernos un poco en el lugar del otro/a e intentar ver las cosas también desde su punto de vista y sus propias necesidades.

-      Ser directos y concretos, evitar dar rodeos innecesarios, las medias palabras, etc. Por ejemplo, en lugar de “quiero que me tengas más en cuenta”, sería más adecuado: “por favor, avísame si no vienes a comer”, etc.

-      Evitar intermediarios y portavoces.

-      Evitar el silencio o la actuación impulsiva para “forzar” al otro a una respuesta.

-      Evitar críticas destructivas, insultos, humillaciones, descalificaciones, “golpes bajos”, etc.

Josep Planas –psicólogos Barcelona-, -psicólogos Vilassar de Mar-, -psicólogos Maresme-, -psicólogos online-


Acoso laboral

psicólogos en barcelona: acoso laboralPsicólogos Barcelona opina que hablamos de acoso o mobbing laboral para referirnos a una situación de violencia psicológica  recurrente y sostenida en el tiempo. Lo suelen llevar a cabo jefes o compañeros/as de trabajo. Sus consecuencias pueden ser: depresión, crisis de ansiedad, baja autoestima, impotencia, irritabilidad, culpa, etc. En los casos más graves, se habla incluso de “terrorismo laboral”, algo nada infrecuente en el marco de la actual precariedad y pérdida generalizada de derechos individuales y colectivos.

Su origen puede deberse a diversos motivos, los más frecuentes:   a) Que la empresa quiera echar gente pero no pagar indemnizaciones por despido,    b) Que la víctima se haya negado a aceptar cambios desfavorables en sus condiciones de trabajo, haya salido en defensa de otros compañeros/as,  haya estado de baja por enfermedad, haya tenido una discusión seria con su jefe o con otros compañeros/as, etc.     c) Que. por algún motivo, haya despertado envidias.

A partir de esas circunstancias, el jefe/a o algún compañero/a suele iniciar, de forma sorpresiva, los primeros comportamientos de aislamiento o desprecio/ descalificación de la víctima: empiezan a criticar su trabajo, su vida privada, su forma de ser u otros aspectos personales, la dejan de lado, no la escuchan, se burlan, la ridiculizan, le mandan tareas humillantes o muy difíciles o incluso le impiden trabajar, etc. De alguna manera, intentan someterla a un alto nivel de estrés. En casos graves, puede haber también amenazas, insultos, gritos y todo tipo de maltratos verbales.  En ese contexto, la víctima empieza a sufrir ansiedad lo cual, el o los agresores pueden utilizar para justificar su maltrato y calificarla de desequilibrada, enferma o “problemática”

El acoso suele realizarse en privado o en presencia de compañeros/as de confianza del agresor/a aunque, de todas maneras, los testigos suelen mostrarse “ciegos y sordos” por temor a las represalias, a que les acabe pasando lo mismo que al acosado/a.  La falta de apoyo y el silencio, hacen mucho más difícil que la víctima sea plenamente consciente de lo que está pasando y que se pueda defender.

Finalmente, la víctima puede terminar con graves crisis de ansiedad o depresión, mostrándose agresiva con alguien, cometiendo errores en el trabajo por falta de atención, cogiendo la baja laboral y con un tratamiento farmacológico o psicológico, etc.

Si te sientes identificado/a con el texto de esta entrada, puedes contactar para buscar ayuda con psicólogos en Barcelona a través del formulario de contacto