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Archivos por mes: mayo 2013

La comunicación en la pareja (II): qué la ayuda y qué la obstaculiza

canstockphoto13731343En general, obstaculiza o puede causar problemas en la comunicación:

  • Emitir mensajes ambiguos o poco claros, con demasiadas dudas, vacilaciones, rodeos, cosas dichas a medias, frases indirectas, etc. Un mensaje así tendrá menos probabilidades de ser atendido, y más de ser malinterpretado. Por ejemplo, si le digo a mi pareja: “me gustaría que de vez en cuando tuvieras algún detalle conmigo como por ejemplo comprarme flores o sorprenderme con una entrada para algún concierto. Antes lo hacías y me hacía sentir muy bien” tendré más probabilidades de ser comprendido/a y obtener lo que deseo que si le digo “ya no me quieres como antes”, o “eres poco detallista”, o “en la pareja, al principio todos nos esforzamos para gustar y para que el otro nos quiera pero después…”, etc. ¿Pedir las cosas directamente es menos romántico? Tal vez, pero creo que es un error pensar que si el otro nos quiere, ha de saber siempre qué necesitamos: en un estado idílico eso podría ser así, pero la realidad va por otros caminos.
  • Emitir críticas referidas a cómo ES la otra persona, en lugar de referirnos a lo que HACE, es decir, su conducta. Por ejemplo, decirle “eres un/a egoísta, sólo piensas en ti y en tu trabajo” en lugar de “me gustaría que los fines de semana dedicáramos más tiempo a hacer cosas juntos”. O “eres una histérica” en lugar de “cuando me gritas de esa manera, me bloqueo y no sé qué hacer y, a veces, me dan ganas de tirar la toalla”
  • Una excesiva verborrea o locuacidad de uno de los miembros que puede abrumar al otro con detalles innecesarios o, por el contrario una excesiva parquedad en la comunicación.
  • Diferentes estilos de comunicación entre hombres y mujeres. Por ejemplo, las señales de asentimiento en los hombres suelen significar “estoy de acuerdo contigo”, y en las mujeres “estoy escuchando”. O, mientras que las mujeres suelen estar más abiertas a compartir sentimientos y a conversar sobre problemas para recibir apoyo, los hombres tienden a buscar soluciones rápidas y prácticas a los problemas, con lo cual puede ocurrir que:  a) la mujer no se sienta escuchada o comprendida,    b) el hombre se sienta rechazado y confundido si propone una solución (prematura) y la mujer se enfada.
  • Que el mensaje esté dirigido hacia un campo vulnerable del otro/a. En este caso, el receptor del mensaje lo puede distorsionar bastante debido a la interferencia de sus temores o inseguridades. Por ejemplo, si Alicia está muy preocupada porque cree no ser una buena madre, y Antonio, su pareja, le formula alguna crítica respecto a la manera de manejar un determinado conflicto con los hijos: aunque la crítica sea respetuosa puede desencadenar respuestas impredecibles.
  • Querer tener la razón a toda costa, en lugar de admitir otros puntos de vista, aceptar la propia parte de responsabilidad en el problema e intentar llegar a un acuerdo aceptable para ambos.
  • Querer castigar al otro/a, en lugar de expresar nuestros sentimientos, poner límites si es preciso o intentar llegar a una solución razonable.
  • Invalidar la queja del otro/a, pensando que no es importante. La otra persona tiene siempre, como mínimo, el derecho a ser escuchada y tenida en cuenta.
  • Referirse constantemente a cosas del pasado, especialmente cuando se pretende herir al otro.
  • Aprovechar cuando se está hablando de un tema determinado para sacar toda la “lista de agravios”, todos los resentimientos pendientes en lugar de centrarse en un problema concreto.

Esta es la segunda entrada publicada en este blog de psicólogos Barcelona sobre temas de comunicación y terapia de pareja.

Josep Planas –psicólogo Barcelona, psicólogo Vilassar de Mar, psicólogo online



La comunicación en la pareja (I): una cosa es lo que uno dice, y otra lo que el otro/a oye

canstockphoto11765296Como dice Aaron Beck, en su libro “Con el amor no basta”, aunque las parejas piensen que hablan el mismo lenguaje, lo que uno dice en un momento dado y lo que el otro oye pueden ser cosas muy diferentes.

Por ejemplo, cuando Juan vuelve del trabajo y dice “hoy estoy muy cansado”, Sara puede entender “no tiene ganas de estar conmigo, le aburro”. O cuando Petra le comenta a Jacinto “tu madre siempre llama a la hora de cenar”, Jacinto puede entender “no soporta a mi madre y me quiere separar de ella” En ambos casos, el receptor del mensaje ha interpretado “más” de lo que el emisor ha dicho o, en otras palabras, ha proyectado en él/ella sus propios temores, inseguridades, prejuicios, etc. Es cierto que Juan puede no tener ganas de estar con Sara cuando dice que está cansado pero no lo ha dicho y es posible que esa interpretación sea errónea o esté exagerada.

En cualquier caso, Sara, podría buscar evidencias contextuales a favor o en contra de lo que ha interpretado (por ejemplo, habitualmente ¿da él signos de estar aburrido con ella?) o  confrontar sus hipótesis directamente con Juan diciéndole “a veces, cuando me dices que estás cansado, me da la impresión de que tal vez yo te aburra o no tengas ganas de estar conmigo”, con lo cual, Juan al menos sería consciente de lo que piensa Sara y le daría la oportunidad de aclararlo o de hacer algo al respecto. Pero si Sara no pone en duda su interpretación y se va formando opiniones erróneas de Juan, irá distorsionando la imagen que tiene de él con las consecuencias que fácilmente se pueden prever. Y lo mismo Jacinto de Petra, etc. etc.

Dice también Aaron Beck que rara vez se nos ocurre que cuando nos enfadamos estemos atacando una imagen distorsionada del otro, producto de estos malentendidos. Y nos sugiere considerar lo siguiente:

  • Nunca podemos conocer los pensamientos y sentimientos del otro, pero tendemos a creer tanto en nuestras inferencias como en hechos observables de forma directa. Eso nos da la ventaja de tener explicaciones inmediatas de la conducta de los demás, pero nos traiciona a menudo.
  • Confiamos en señales, a menudo ambiguas o poco claras, para interpretar los mensajes. El contexto es decisivo para interpretar las señales.
  • A menudo, estamos bastante influidos por nuestros estados de ánimo, miedos, expectativas, historia personal y todo lo que llevamos en la “mochila” a la hora de descifrar los mensajes y nos cuesta mucho ser objetivos, aunque nos parezca lo contrario. Los miedos ocultos, por ejemplo, pueden desencadenar reacciones hostiles.
  • Tendemos a sacar conclusiones que coincidan con nuestros esquemas mentales. Así, por ejemplo, una persona con la autoestima baja tenderá a pensar que los demás no le quieren o no le valoran, aún cuando le demuestren lo contrario.

Puesto que en nuestra consulta de psicólogos Barcelona, hemos podido constatar que con mucha frecuencia nos piden asesoramiento sobre cuestiones de terapia de pareja, he decidido iniciar una serie de entradas en este blog (el blog de psicologobarcelona) para ayudar a reflexionar sobre los conflictos que se pueden originar en base a las expectativas de cada uno y su forma de comunicarse y de entender las necesidades del otro/a, etc.

Josep Planas –psicólogo Barcelona-, -psicólogo Vilassar de Mar-, -psicólogos online-


Trucos para dormir bien

canstockphoto6014118Si tienes problemas para dormir, he aquí algunas sugerencias que te pueden ser útiles:

  • Sé regular en tus horarios. Levántate todos los días a la misma hora, independientemente de cuánto hayas dormido. Procura también acostarte siempre a la misma hora. Los fines de semana, no varíes tampoco mucho estas pautas.
  • Evita dormir durante el día. Como mucho, haz una siesta breve de 15 o 20 minutos.
  • Desconecta antes de acostarte. En las horas previas a irte a dormir, evita en lo posible estímulos fuertes y procura relajarte.
  • Evita estimulantes y cenas copiosas. A partir de media tarde, evita consumir bebidas con cafeína u otros excitantes. Cena al menos dos horas antes de acostarte y de forma moderada.
  • Cuida el espacio físico del dormitorio. Mantenlo en lo posible en unas condiciones que faciliten el sueño: temperatura adecuada, ausencia de ruidos, ordenado, etc. En caso de ruidos puntuales molestos que no puedas evitar, considera la opción de utilizar tapones para los oídos.
  • Si te despiertas durante la noche, no consultes la hora: pon el reloj de cara a la pared o lejos de tu alcance.
  • No intentes forzar a tu cuerpo a dormir puesto que el sueño es una actividad espontánea que no puedes controlar voluntariamente. Y, por tanto, cuánto más te empeñes en querer dormir, menos lo conseguirás. E intenta evitar obsesionarte con pensamientos alarmistas: aunque alguna noche no consigas dormir o duermas muy poco, eso no implica que al día siguiente no puedas realizar tus actividades con normalidad o que, a partir de ahora, vayas a tener problemas de insomnio. Una mala noche, la tiene cualquiera y no hay que darle mayor importancia. Y si existe un problema persistente que te dificulta dormir bien, intenta resolverlo o buscar ayuda.
  • Si a los veinte minutos aproximadamente de haberte acostado, no consigues conciliar el sueño, puedes intentar:   1) visualizar alguna imagen o escena relajante (por ejemplo, podrías imaginar que estás tumbado al sol en una playa paradisíaca),     2) dejar la mente en blanco, en actitud de meditación,     3) recordar los buenos momentos del día, o aquello de lo que te puedas sentir satisfecho/a de haber hecho,    4) relajarte y pensar que no pasa nada por dormir menos una noche.
  • Intenta hacer ejercicio físico moderado de forma regular (no antes de acostarte)

Josep Planas, psicólogo Barcelona col. núm 4007 – psicoterapia Barcelonapsicoterapia online