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Archivos por mes: abril 2013

Fobia social o trastorno de ansiedad social

La fobia o trastorno de ansiedad social se caracteriza por un miedo acusado y persistente a ser juzgado por otros o/y a sentirse avergonzado o humillado en una interacción social. El temor, como dijimos en una entrada anterior, puede ser generalizado a un gran número de situaciones sociales o limitarse a algunas de ellas (por ejemplo, a interactuar con un grupo, a acercarse a personas del sexo contrario, a comer delante de otras personas, etc.). Asimismo, suele estar centrado en algún aspecto concreto de la presentación o actuación de la propia persona (por ejemplo, a mostrar síntomas de ansiedad, cometer algún error o actuar de alguna otra forma que se perciba como humillante. Seguir Leyendo


El poder terapéutico de la risa y el humor

  •  Ventajas de la risa y el humor

risa y humorEl humor es un excelente remedio contra la timidez y el miedo al ridículo: si somos capaces de reírnos de nosotros mismos y de nuestros complejos –con una autocrítica sana, no destructiva- . Como hace, por ejemplo, Woody Allen del personaje que representa en muchas de sus películas. Es una forma de decirse “me gusto a mí mismo y me acepto como persona con fallos”. El humor nos ayuda a ser más tolerantes y benévolos con nuestras propias imperfecciones, las de los demás y las de la vida en general, a relativizar y a ver las cosas en su justa medida, a pensar desde diferentes perspectivas. Albert Ellis, un psicólogo americano creador de la llamada Terapia Racional Emotiva, opina que muchos problemas emocionales provienen de tomarnos la vida con excesiva seriedad. En este sentido, podemos considerar el humor también como un antídoto contra el fanatismo, la cerrazón y la intolerancia. Como decía el Zaratustra de Nietzstche: “sea falsa cualquier verdad en la que no haya habido una carcajada”

A veces, la salida humorística nos permite enfrentarnos a una crítica u ofensa de una manera asertiva, en un término medio entre la agresión y el fingir que no pasa nada. En algunos casos, el humor puede desarmar al contrincante, cogiéndole por sorpresa. En otros, simplemente servirá para transmitirle una queja de una forma benévola o simpática. Se entiende que debe ser humor “de buen rollo”, con un mínimo de respeto so pena de que se vuelva en contra nuestra. A veces, el humor puede también utilizarse, no para rechazar los ataques recibidos desde fuera sino desde dentro de nosotros mismos, cuando hay una parte de nosotros que nos está machacando, desvalorizando. Nos podemos también dar permiso para reírnos de ella.

Nos puede servir para tomarnos un respiro y recuperarnos un poco frente a determinadas situaciones de tristeza, ansiedad o dolor emocional. Nos ayuda a tomar distancia de nosotros mismos y de nuestros problemas, a darnos cuenta de cómo a veces exageramos y distorsionamos la realidad, a tomar consciencia de situaciones absurdas, a descubrir nuevos horizontes, a ver las cosas desde ángulos inesperados.

Nos enseña a ser menos arrogantes, más humildes, a no tomarnos demasiado en serio. Deshincha la grandiosidad humana. Nos proporciona momentos de intenso placer y cercanía con otras personas. Puede servir de “colchón” para algunos conflictos interpersonales, pues es imposible estar enfadado y reír al mismo tiempo. El único riesgo aquí esta en excederse y que la otra persona sienta que no estamos tomándonos suficientemente en serio el problema.

Lubrica los canales de comunicación entre las personas. Ayuda a romper el hielo y a relacionarse de manera más distendida. Refuerza el sentimiento de camaradería entre los miembros de un grupo. Reduce la desconfianza y el miedo a acercarse a los demás. Alguien dijo, y no le faltaba razón, que “la risa es la distancia más próxima entre dos personas”

Reduce los sentimientos de desesperanza y abatimiento. Nos ayuda a desdramatizar los conflictos, a no tomar las cosas demasiado trágicamente, a descargar el exceso de estrés, a liberarnos de emociones negativas. Nos aporta frescura y una renovada alegría de vivir. Nos ayuda a elevar nuestra autoestima al fomentar la aceptación de nosotros mismos con nuestro lado luminoso y nuestro lado oscuro, con nuestros aciertos y nuestros errores, con nuestra fuerza y nuestra fragilidad.

Señala y critica los absurdos de nuestra sociedad, desvela la hipocresía y la injusticia social de una manera lúdica y divertida, atravesando a menudo las barreras de la censura. Reduce las distancias entre las personas y los roles dando una mayor sensación de cercanía, de igualdad. Por ejemplo, un profesor que sabe reírse con sus alumnos, se percibirá más próximo, más como un igual. 

Puede desbloquear ansiedades en situaciones adversas. Puede permitir salir airoso de situaciones embarazosas.

Por encima de todo nos enseña que la vida, a pesar de los problemas, puede ser divertida.

. En el campo de la medicina, el humor y la risa tienen sobre todo una función de apoyo y de mejora de la calidad de vida del enfermo: ayudan a superar situaciones de estrés y miedo, a combatir sentimientos de aislamiento dolorosos, a mejorar la comunicación entre profesionales y pacientes, a relajar tensiones, etc. a la vez que proporcionan un marco más solidario y humano en la relación de ayuda. Por otro lado, diversos estudios científicos han revelado que el humor, no sólo tiene beneficios psicológicos sino que también ayuda a activar el sistema inmunológico de pacientes con cáncer o SIDA, entre otras muchas cosas.

En el campo de la psicología, numerosas terapias utilizan también el humor en mayor o menor medida como facilitador del proceso de crecimiento personal. En ese sentido, se ha demostrado útil para: 1) Crear una atmósfera relajada, de aceptación y confianza,         2) Ayudar al paciente o cliente a ver cómo, a veces, exagera o deforma la realidad,       3) Desdramatizar situaciones difíciles, mostrarle nuevos ángulos de visión de sus problemas,        4) Ayudarle a aceptarse a sí mismo, a tomar distancia de sus limitaciones, a superar su sentido del ridículo. Por ejemplo, instándole a que se ría de sus complejos en un “sketch” teatral, confeccionando una autobiografía humorística, etc.         5) Facilitarle el afrontamiento de situaciones que le infunden temor. Por ejemplo, pidiéndole que imagine en una situación cómica o con una nariz de payaso a un superior que le intimida, cada vez que tiene que hablar con él,        6) Mostrarle cómo a veces se complica la vida, de una forma simpática y divertida. Por ejemplo, Paul Watzlawick en su libro “El arte de amargarse la vida” cita el siguiente cuento ilustrativo: Un hombre quiere colgar un cuadro, pero le falta un martillo. Decide pedir a su vecino que le preste uno, pero le asalta una duda: “¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizá tenía prisa pero, ¿y si está enfadado conmigo?. No puede ser porque yo no le he hecho nada. Algo tendrá contra mí, pero ¿qué? Tal vez no me deje el martillo. Pero si a mí alguien me pidiera una herramienta, se la dejaría en seguida. ¿Cómo puede uno negarse a un favor tan sencillo?” etc. Y le va dando vueltas al asunto, cada vez más indignado hasta que, cuando llega a la puerta de su vecino, toca el timbre, se abre la puerta y antes de que aquel tenga tiempo de decir “buenas noches”, nuestro hombre le grita: “Quédese usted con el martillo, estúpido!”

En nuestra consulta de psicólogos Barcelona, intentamos utilizar el humor, en su dosis adecuada, como un recurso más para facilitar la aceptación de uno mismo y desdramatizar situaciones de tensión y estrés, sin por ello banalizar los temas importantes ni faltar al respeto que todos merecemos.

Citaremos, finalmente, la risoterapia o terapia de la risa cuyo objetivo es provocar la risa y la carcajada de una forma espontánea, que salga del corazón y de las tripas. Para ello utiliza procedimientos tales como la expresión corporal, el juego, la danza, ejercicios de respiración, etc. Su finalidad básica es liberar tensiones y ayudar a las personas a relajarse y a abrirse a su capacidad de sentir y disfrutar a la manera simple y natural de los niños.

  • Humor sano versus humor dañino

El humor sano debe ser respetuoso con nosotros mismos y con los demás. No puede humillar ni humillarnos. Puede suscitar risas y regocijo pero no compasión. Puede dar a conocer nuestro lado más vulnerable, más humano pero no dejarnos tirados por el suelo para que los demás se compadezcan de nosotros o se burlen. Puede atacar a una conducta concreta de otra persona, pero nunca a la persona en sí. Supone reír con el otro, pero nunca reírnos del otro.

El humor dañino, por el contrario, es sarcástico, hostil, ridiculizador, prejuicioso. No ayuda a la comunicación sino que la bloquea, no abre horizontes sino que pone muros y barreras, no une sino que separa.

A veces, la frontera entre uno y otro es muy frágil y debemos saber utilizarlo con mesura y en el momento y ocasión apropiados pues es un arma de doble filo, que puede sanar pero también puede herir.

Autor: Josep Planas –psicólogo Barcelona-, -psicólogo Vilassar de Mar- -psicoterapia online-


Miedo y ansiedad: ¿puedo controlarlos?

canstockphoto3594533El miedo es la reacción ante la percepción de una amenaza o peligro (reales o imaginarios) para nuestra seguridad física o emocional. Las posibles respuestas pueden ser: a) lucha o afrontamiento, b) huida o evitación, c) parálisis o bloqueo. Hay que distinguir entre miedo normal ante un peligro real o probable, y miedo excesivo o patológico, desproporcionado a la situación o provocado por una falsa alarma. El miedo normal nos protege. El miedo patológico nos limita, empobrece nuestra vida y nos causa un sufrimiento innecesario.

Ejemplos: 1) Me dispongo a cruzar la calle, me doy cuenta de que el semáforo está en rojo, siento miedo y retrocedo,      2) Camino de noche por una calle poco iluminada, oigo pasos a mis espaldas, y me quedo quieto sin saber qué hacer, paralizado por el miedo,       3) Noto un repentino dolor en el pecho, siento miedo y acudo a un servicio de urgencias. En el primer caso, el miedo es normal y me protege de un posible atropello. En el segundo, parece excesivo pero no lo sabemos del todo puesto que depende del contexto: peligrosidad del barrio, etc. En el tercero, depende también del contexto: si se trata de una persona joven y con buena salud, o que ha tenido otros episodios similares que han resultado falsas alarmas, con toda probabilidad se tratará de miedo generado por síntomas físicos de ansiedad únicamente y que no entrañan riesgo alguno para nuestra salud.

La ansiedad, a diferencia del miedo, es un sentimiento más complejo, de incomodidad o malestar que se prolonga (con altibajos) a lo largo del tiempo y causado por ciertos pensamientos repetitivos de aprensión o temor hacia determinadas situaciones.

Ejemplos: 1) He tenido varias veces la sensación de mareo o vértigo estando fuera de casa, y ahora siento ansiedad de salir a la calle por temor a desmayarme, etc.        2) Cada vez que he de ir al dentista, me paso varios días ansioso porque le tengo una cierta fobia.

El problema de los trastornos de ansiedad, no es la experiencia de miedo o de ansiedad en sí (que puede no ser patológica en muchos casos), sino el hecho de que esta ansiedad se active inapropiadamente, cuando “no toca”. Por ejemplo, tener algo de ansiedad antes de un examen seguramente me hará estudiar más pero si esta ansiedad es excesiva o se da por una sobrevaloración de ciertos peligros o por “películas” que me monto sobre cosas negativas que podrían pasarme -pero cuya probabilidad es mínima o, incluso, inexistente- entonces estoy sufriendo inútilmente.

Tanto en el caso del miedo como de la ansiedad, uno de los modos que solemos utilizar para “protegernos” es el de la huída-evitación pero (a menos que el peligro sea real) ello sólo nos proporcionará alivio a corto plazo con abundantes efectos secundarios, además: frustración y posible pérdida de autoestima por no haber sido capaces de enfrentarnos a lo que nos daba miedo, empeoramiento a largo plazo de ese miedo o ansiedad que se puede generalizar a otras situaciones parecidas (por ejemplo, si tengo fobia al metro y lo evito es posible que acabe teniendo también miedo a ir en autobús, en coche y hasta puede que al final a salir de casa)

La psicoterapia para los trastornos de ansiedad, en la consulta de psicologos Barcelona, consiste en: 1) entender qué mecanismos activan ese programa de miedo o ansiedad: qué pensamientos, creencias, fantasías, etc.,       2) desactivar ese programa, mediante cambios tanto cognitivos (a nivel de creencias internas) como conductuales (afrontamiento gradual, y bajo supervisión terapéutica, de todas las situaciones provocadoras de ansiedad)

Josep Planas –psicólogo Barcelona, psicólogo Vilassar de Mar, psicoterapia online